Cartas al director

Los problemas del río Tajo

Celebro y felicito de corazón, como toledana, el artículo del señor Areilza aparecido en este periódico el 14 de febrero, así como por la preocupación que demuestra por el río Tajo.En cualquier caso, me gustaría puntualizar al señor Areilza, y a todos los que como él nos visitan en viaje de turismo, que la contaminación no es el único ni el más grave problema de nuestro río. El auténtico mal de fondo del Tajo es el trasvase de sus aguas limpias de cabecera a la cuenca del Segura. Por eso los toledanos le decimos al señor Areilza que si alguna vez funciona el Plan de Saneamiento Integral de Mad...

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte

Celebro y felicito de corazón, como toledana, el artículo del señor Areilza aparecido en este periódico el 14 de febrero, así como por la preocupación que demuestra por el río Tajo.En cualquier caso, me gustaría puntualizar al señor Areilza, y a todos los que como él nos visitan en viaje de turismo, que la contaminación no es el único ni el más grave problema de nuestro río. El auténtico mal de fondo del Tajo es el trasvase de sus aguas limpias de cabecera a la cuenca del Segura. Por eso los toledanos le decimos al señor Areilza que si alguna vez funciona el Plan de Saneamiento Integral de Madrid, el cauce del Tajo estará compuesto de detritus depurados, pero nada más. También le querríamos decir que si él vuelve por Toledo dentro de algunos años y no siente la molestia del mal olor del Tajo desde el castillo de Galiana, los toledanos nos seguiremos sintiendo igual de despojados ante el trasvase de nuestras aguas.

Quizá cuando vuelva él tenga una estancia placentera, sin olores, pero nosotros, si el pueblo y los representantes políticos no lo remedian o no lo reconquistan, seguiremos teniendo nuestro futuro económico hipotecado o habremos de ir a cultivar otras tierras al Sureste, no nuestras, pero sí con nuestro agua.

Eso, en el caso de que doña Carmen Marañón no decida trasladar también su castillo a Murcia, y entonces el señor Areilza ya no vuelva más a Toledo. /

Haz que tu opinión importe, no te pierdas nada.
SIGUE LEYENDO

Archivado En