Hacia un "frente común" de empresarios y centrales del sector de la antracita

Empresarios y centrales sindicales del sector de la antracita -CCOO y UGT- iniciarán próximamente conversaciones para constituir un frente común capaz de forzar la revisión de los precios del carbón térmico. La iniciativa corresponde a los empresarios del sector de la antracita, que, en una carta dirigida días atrás al titular de la cartera de Industria, Rodríguez Sahagún, exigen un alza de los precios del carbón «proporcional al incremento de los costes», tal como les había sido prometido por la Administración en mayo de 1978.

Los empresarios, a la vez que denuncian el incum...

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte

Empresarios y centrales sindicales del sector de la antracita -CCOO y UGT- iniciarán próximamente conversaciones para constituir un frente común capaz de forzar la revisión de los precios del carbón térmico. La iniciativa corresponde a los empresarios del sector de la antracita, que, en una carta dirigida días atrás al titular de la cartera de Industria, Rodríguez Sahagún, exigen un alza de los precios del carbón «proporcional al incremento de los costes», tal como les había sido prometido por la Administración en mayo de 1978.

Los empresarios, a la vez que denuncian el incumplimiento de estos compromisos -firmados por el propio ministro de Industria, el comisario general de la Energía y el director general de Minas- piden la supresión de precios políticos para «otras fuentes energéticas alternativas», como el fuel y el gasóleo.

La producción provincial de antracita -con más de dos millones de toneladas anuales- representa el 60% de la producción nacional y se destina en sus tres cuartas partes a las centrales térmicas. Los precios actuales por tonelada oscilan entre 5.500 pesetas para el carbón de uso doméstico, y 3.000 para las térmicas, en tanto que los costes de producción son superiores a las 5.000 pesetas por tonelada.

El origen de la crisis se sitúa, según los empresarios, en la diferencia entre costes y precios, a lo que hay que añadir los stocks de años anteriores.

Según las mismas fuentes, algunas centrales térmicas -como la de Compostilla, en Ponferrada- tienen almacenadas hasta dos millones y medio de toneladas de carbón, lo que hace que la producción actual no pueda ser utilizada «hasta dentro de tres o cuatro años», con las consiguientes dificultades de tesorería para las empresas mineras.

Archivado En