Ir al contenido
suscríbete

‘Michael’, solo la cara amable de aquel músico excepcional

Los productores ejecutivos del ‘biopic’ son su familia y el abogado guardián de su legado. Y se nota. La figura del músico está retratada con tono angelical

Jaafar Jackson, dando vida a su tío Michael Jackson en 'Michael'.

Me acerco casi siempre con razonables prejuicios al género del biopic. Acostumbran invariablemente a redimir y a exaltar, hasta límites sublimes, al personaje que retratan, después de contar algún periodo de ruina en su historia. A veces, endulzando o falseando la realidad, aunque el arte que estos crearon permanezca como algo incontestable. Son escasas las películas mostrando a los genios de la música que alcancen la condición de obra maestra. Lo logró Clint Eastwood, con su visión de la corta y drogada existencia de un atormentado genio del saxo y del jazz llamado ...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Me acerco casi siempre con razonables prejuicios al género del biopic. Acostumbran invariablemente a redimir y a exaltar, hasta límites sublimes, al personaje que retratan, después de contar algún periodo de ruina en su historia. A veces, endulzando o falseando la realidad, aunque el arte que estos crearon permanezca como algo incontestable. Son escasas las películas mostrando a los genios de la música que alcancen la condición de obra maestra. Lo logró Clint Eastwood, con su visión de la corta y drogada existencia de un atormentado genio del saxo y del jazz llamado Charlie Parker en Bird. En los últimos tiempos me pareció tan creíble como complejo el retrato que han hecho del joven Dylan en Un completo desconocido. Y es misterioso y lírico el documental Let’s Get Lost, sobre las infinitas luces y sombras del maravilloso y trágico Chet Baker.

Pero salvando esas excepciones, la mayoría de las películas dedicadas a los grandes artistas de la música me parece que siguen idéntico patrón, la sensación de que ya me las sé de memoria de principio a fin. La última la titulan Michael, dando por supuesto que todo dios sabe que se refieren a Michael Jackson. O sea, que en el trono de los dioses solo ha existido un Michael. Y, por supuesto, que el músico, cantante y bailarín Jackson fue un artista irrepetible. Y que, por mi parte, escuché dos discos llamados Thriller y Bad hasta que se rayaron. Estaban producidos por el sabio y extraordinario Quincy Jones, al que miserablemente hacen pasar de puntillas en esta hagiográfica película. También vi actuar a Jackson en el Vicente Calderón hace infinitos años. Me pareció brillante, pero también excesivamente mecanizado. Lo recuerdo sin emoción.

Está claro que la figura de este misterioso y explosivo señor puede seguir generando gran negocio después de haberla palmado hace 17 años. Su odioso padre y sus hermanos lo hicieron con él desde que era pequeñito. Y veo en los títulos de crédito que los productores ejecutivos de Michael son varios de sus hermanos. O sea, todo sigue quedando en familia. Y se nota. La figura de Michael Jackson está retratada con tono angelical. Es un eterno Peter Pan. Se acerca con naturalidad y cariño a los niños que están enfermitos. Y llena su casa de adorados animales. Admito que el chimpancé puede ser gracioso, aunque convivir con una serpiente me parece enfermizo. Y todo son virtudes en el biografiado. Por supuesto.

Ninguna alusión hacia su presunto y excesivo amor a los niños, a las variadas denuncias por pederastia. Tampoco a los acuerdos económicos a los que llegaron sus abogados con algunos de los progenitores de esos críos. Ni de sus enloquecedores afanes para que su piel negra se transformara en blanca. También poseen demasiados y favorecedores protagonismos el brioso presidente de CBS, su comprensivo y fiel jefe de seguridad y el abogado que le representó durante tanto tiempo y que curiosamente es el señor que sigue administrando el legado del difunto artista. Tampoco hay referencias a su consumo de drogas, que al parecer fueron sus acompañantes a la tumba cuando tenía 50 años.

A pesar de tanto ocultamiento, Michael se puede ver. Y sobre todo, se puede escuchar. Por su música. La dirige sin pasión pero con el suficiente oficio Antoine Fuqua, autor en el pasado de la turbia y atractiva Traininig Day (Día de entrenamiento). Aquí se limita a seguir las directrices de los inventores del negocio. Y la protagoniza Jaafar Jackson, sobrino del monarca del pop. Es probable que haya una segunda parte, ya que acaba en Bad. Todo por la pasta, que decía el vulgo antiguamente.

Michael

Dirección: Antoine Fuqua.

Intérpretes: Jaafar Jackson, Colman Domingo, Nia Long, Mike Teller, Juliano Valdi, KeiLyn Durrel Jones.

Género: 'biopic' musical. EE UU, 2026.

Duración: 116 minutos.

Estreno: 24 de abril.

Archivado En