Edna O’Brien, la gran maestra del anhelo y el desamparo
La poderosa novela ‘Agosto es un mes diabólico’ y el ensayo biográfico sobre James Joyce muestran la potencia de la autora irlandesa y su afilada capacidad de penetración psicológica. Son dos libros extraordinariamente escritos
Ellen, la protagonista de Agosto es un mes diabólico, la cuarta novela de Edna O’Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1930-Londres, 2024) y una de las más célebres, es una joven irlandesa que vive en Londres y lleva un año separada del padre de su hijo. El ex se va con el niño de vacaciones. Ellen, que escribe sobre teatro, tiene un encuentro con un hombre, pero se harta de estar pendiente de que la llame, y se marcha de vacaciones a la Riviera francesa. “Ansiaba ser libre y joven y estar desnuda con todos los hombres del mun...
Ellen, la protagonista de Agosto es un mes diabólico, la cuarta novela de Edna O’Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1930-Londres, 2024) y una de las más célebres, es una joven irlandesa que vive en Londres y lleva un año separada del padre de su hijo. El ex se va con el niño de vacaciones. Ellen, que escribe sobre teatro, tiene un encuentro con un hombre, pero se harta de estar pendiente de que la llame, y se marcha de vacaciones a la Riviera francesa. “Ansiaba ser libre y joven y estar desnuda con todos los hombres del mundo y que ellos le hicieran el amor, todos a la vez”; el viaje, cree, será “su salto a la depravación”. Como en un sueño, muchas de las aventuras de Ellen llevan a aplazamientos, frustraciones o algo peor: un camarero la asalta, un violinista le hace fotos y luego, cuando ella lo rechaza, le pide que le ayude a aumentar su vocabulario sexual en inglés para impresionar a las turistas. Se une a un grupo encabezado por un actor. Hay seductores en decadencia, una pareja gay y una compañera/rival que le dice que “hay dos clases de hombres, los que se las follan a todas y los que no follan a ninguna”. Ellen pasa varios días con la extraña troupe, aunque se siente fuera de lugar: en compañía y sola. Piensa en sus “patéticos esfuerzos de perversión”, y a veces le parece que “sus orígenes campesinos volvían a asomar la cabeza”. La trama de la novela da un giro tremendo y sigue como si nada. Esa contención —un ejemplo de maestría narrativa y rechazo al sentimentalismo en un libro que se toma en serio los sentimientos— hace que el impacto sea todavía más fuerte.
Agosto es un mes diabólico se publicó originalmente en 1965 y fue prohibida en Irlanda por su contenido erótico. A veces hace pensar en una película veraniega de Rohmer con más sexo y más tragedia. La represión del catolicismo —que acaba generando una especie de tótem— aparece de fondo, casi siempre de manera implícita. Entre las virtudes de esta poderosa novela están la forma de mostrar la interioridad de un personaje —el anhelo y el desamparo, la plenitud y la tristeza del sexo, la vitalidad y la devastación—, la naturalidad y profundidad de los diálogos, y un tono sobrio y lírico a la vez, con momentos oníricos y un humor inesperado.
La capacidad de penetración psicológica es también uno de los atractivos de otro de sus libros, la estupenda biografía breve James Joyce: O’Brien explica la relación de Joyce con su familia y su país, y retrata a un personaje a veces “insufrible” pero también admirable. Crítico y cómplice, es un libro extraordinariamente escrito, lleno de información, inteligencia y pasión contagiosa.
Agosto es un mes diabólico
Traducción de Mireia Bofill
Lumen, 2025
184 páginas
17,95 euros
James Joyce
Traducción de Cruz Rodríguez
Cabaret Voltaire, 2025
246 páginas
20,95 euros