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Estados Unidos y Argentina firman un acuerdo de comercio e inversiones desigual

Los dos países reducen aranceles para algunos bienes, pero Argentina cede sus atribuciones de control de calidad en industrias como la farmacéutica, la alimentaria y la automotriz

El acercamiento entre Argentina y Estados Unidos avanza a pasos agigantados y desiguales bajo las administraciones de Javier Milei y Donald Trump. Sólo un día después de anunciar un pacto sobre minerales críticos, ambos Gobiernos firmaron este jueves un acuerdo de comercio e inversiones que había sido anunciado tres meses atrás. Apoyado en la afinidad ideológica de los presidentes —la misma que propició el reciente rescate económico concedido por el republicano a Milei—, el pacto contempla la reducción de aranceles y de otras barreras al comercio bilateral, pero contempla muchas más obligaciones para el país sudamericano que para Estados Unidos. El acuerdo, negociado en tiempo récord, tiene que ser aprobado por el Congreso argentino para entrar en vigor.

“La Argentina será próspera”, celebró en las redes sociales el canciller argentino, Pablo Quirno, al salir de la oficina en la que se cerró el acuerdo con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. “MA&AGA”, le agregó Milei, en referencia al eslógan Make Argentina & America Great Again. El comercio bilateral entre los dos países rondó los 16.000 millones de dólares en 2024, con un ligero superávit comercial de 232 millones para el país sudamericano.

Según la cartera de Exteriores argentina, Estados Unidos eliminará aranceles para 1.675 productos argentinos y ampliará la cuota de carne bovina de las 20.000 toneladas actuales por año hasta 100.000. Estima que el beneficio potencial de las exportaciones por ese acceso preferencial al mercado estadounidense superará los 1.800 millones de dólares. Es posible que Trump deba enfrentarse al rechazo de los granjeros norteamericanos, que en noviembre protestaron al conocerse que las importaciones de carne argentina se cuadruplicarían.

El líder republicano no cedió en el acero y el aluminio, uno de los puntos más conflictivos. Sostiene que representan un sector estratégico para Estados Unidos y por el momento se mantendrá un arancel del 50% sobre esos bienes.

Del lado argentino, el Gobierno de Milei eliminará los aranceles para 221 productos, entre los que destacan maquinarias, material de transporte, dispositivos médicos y productos químicos y reducirá a un impuesto mínimo del 20% otra veintena de bienes. Además, habilitará su mercado para ganado bovino vivo estadounidense y en el plazo de un año abrirá las puertas a la carne aviar. También flexibilizará la entrada de lácteos.

Un aspecto importante del pacto es que Argentina cede, sin contraprestación alguna, sus atribuciones de control de calidad en industrias como la farmacéutica, la alimentaria y la automotriz. “Argentina permitirá el ingreso de productos estadounidenses que cumplan con las normas estadounidenses o internacionales aplicables [...], sin requisitos adicionales de evaluación de la conformidad”, señala el documento compartido por la Casa Blanca.

Además, Argentina asume obligaciones en materia de propiedad intelectual que suponen reforzar patentes, marcas e incluso trabajar en reformas legales futuras. Esos compromisos benefician especialmente a empresas farmacéuticas, tecnológicas y audiovisuales estadounidenses.

Acuerdo sobre minerales críticos

Para facilitar la financiación de inversiones en sectores críticos, Argentina contará con el apoyo de organismos estadounidenses como el Banco de exportaciones e importaciones y la Corporación financiera para el desarrollo internacional. Entre esos sectores destaca la minería, como demuestra que Argentina fuese uno de los países con los que Estados Unidos firmó este miércoles un acuerdo sobre minerales críticos con la intención de diversificar su cadena de suministro frente a China. Washington libra un pulso con el gigante asiático por el control geopolítico global y su avance en Sudamérica es un casillero en el tablero global.

Argentina tiene abundantes reservas de litio y cobre, minerales fundamentales para la fabricación de teléfonos móviles y dispositivos digitales y también para la transición energética a través de vehículos eléctricos, paneles solares y turbinas eléctricas. La explotación de estos recursos en Argentina va muy por detrás de la de vecinos como Chile y Perú, pero Milei ha aprobado ingentes exenciones fiscales y cambios legislativos para atraer grandes inversiones en los próximos años.

Gracias a su alineamiento incondicional con Trump, hasta ahora Milei había conseguido que la política global de aranceles del republicano supusiera tarifas recíprocas del 10% para los productos argentinos. El año pasado, en vísperas de las elecciones legislativas de medio término en Argentina, el respaldo financiero de Washington fue clave para sostener el plan económico de Milei, que se impuso con comodidad en las urnas.

A través de un comunicado, el presidente argentino celebró este jueves el nuevo paso dado en la alianza estratégica con Estados Unidos y pidió a los legisladores aprobar un acuerdo al que definió como una “oportunidad sin precedentes” para el país sudamericano. Hace sólo tres semanas, Milei celebró también el pacto comercial firmado entre el Mercosur —bloque al que pertenece Argentina junto a Brasil, Paraguay y Uruguay— y la Unión Europea.

La velocidad con la que Estados Unidos y Argentina han llegado a un acuerdo de libre comercio refleja la excelente sintonía entre Trump y Milei en el último año. Es también una muestra de la voluntad del presidente argentino de abrir las puertas de Argentina al mundo después de años de políticas proteccionistas. En las próximas semanas, el Congreso deberá votar tanto el acuerdo con la Unión Europea como el que acaba de firmar con Estados Unidos.

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