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“Luche y vuelve”: la proclama por Perón se renueva con Cristina Kirchner

El kirchnerismo considera proscrita a la vicepresidenta tras la condena a seis años de cárcel que recibió en diciembre

Federico Rivas Molina
Cristina Kirchner saluda con los dedos en V que identifican al peronismo, al salir de su casa en Buenos Aires, el agosto de 2022.
Cristina Kirchner saluda con los dedos en V que identifican al peronismo, al salir de su casa en Buenos Aires, el agosto de 2022.Rodrigo Abd (AP)

En 1972, cuando Juan Domingo Perón llevaba 17 años proscrito y vivía exiliado en España, la juventud peronista lanzó la proclama “luche y vuelve”. Fue una frase contundente y efectiva, que organizó a los movimientos revolucionarios peronistas alrededor de la campaña por el regreso del líder. La vuelta, la primera, se produjo ese mismo año y el 25 de mayo de 1973 Perón juró por tercera vez como presidente tras ganar las elecciones con el 61,86% de los votos. Medio siglo después, el peronismo kirchnerista ha desempolvado el “luche y vuelve”, pero para convencer a Cristina Kirchner de que desista de su decisión de no presentarse a cargo alguno en las elecciones de octubre próximo.

La decisión de la Kirchner fue consecuencia de la condena a seis años de cárcel e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos que recibió por corrupción en diciembre pasado. Horas después del fallo, acusó a los jueces de actuar en connivencia con la oposición para proscribirla de la política, como hicieran los militares que en 1955 derrocaron a Perón y prohibieron incluso que se lo nombrara en la calle. Kirchner no está impedida de ser candidata porque el fallo en su contra aún no está firme y no lo estará al menos hasta que la Corte Suprema decida sobre el asunto. El proceso puede demorar años. Para el kirchnerismo, sin embargo, la proscripción es un hecho.

En una entrevista reciente con EL PAÍS, el jefe de ministros, Agustín Rossi, dijo que no hace falta esperar a la Corte para considerar que Kirchner no puede ser candidata. “Ya vimos lo que fue la experiencia de Lula. Fue salteando los impedimentos para ser candidato hasta que hubo una sentencia que lo privó de su libertad. Lo que hace Cristina es no prestarse a que le aceleren los tiempos procesales y lo que hoy es una sentencia en primera instancia se convierta en una sentencia definitiva que perjudique a todo el espacio político”, dijo.

Kirchner ha insistido con que no quiere ser candidata, pero la crisis en el peronismo agita el operativo clamor. Kirchner es la política con mejor imagen del movimiento y sus seguidores no tienen intención alguna de apoyar una eventual reelección de Alberto Fernández, a quien en el mejor de los casos consideran un traidor, cuando no lo llaman inútil o tibio. Fernández demora, mientras tanto, la decisión sobre una eventual candidatura. Tiene así al peronismo en un puño, que no imagina unas elecciones primarias donde uno de los oponentes sea el presidente en funciones.

El kirchnerismo ya no oculta su malestar con el presidente. Y no solo porque cuando se refiere a la proscripción de Kirchner prefiere hablar de “inhabilitación”, un termino jurídico sin connotaciones políticas. “Me quedan dudas de que Fernández tenga la intención de que el peronismo gane”, dijo días atrás Andrés Larroque, uno de los dirigentes de La Cámpora, la mayor agrupación kirchnerista. “Está permanentemente autoproponiéndose para algo que nadie lo pide. Pero es muy doloroso ver que sobre la condena de Cristina el presidente lance su candidatura”, se quejó.

Fue justamente desde La Cámpora, presidida por Máximo Kirchner, hijo de la vicepresidenta, desde donde salió el lema “luche y vuelve”, al que agregaron “Cristina 2023″. Este sábado, sus dirigentes organizaron un mitin en Avellaneda, bastión del peronismo en la provincia de Buenos Aires, para pedir a Kirchner que recapacite y sea candidata. “Una y mil veces el pueblo va a resurgir y romper la proscripción y va a volver a traer la felicidad para todos y todas”, dijo Larroque a los presentes. Fue una apelación a la mística peronista. El kirchnerismo considera que el Gobierno de Fernández es un fracaso y por eso ha decidido hacerle oposición desde dentro, despegándose todo lo posible de sus decisiones.

Kirchner lo dejó claro en su última aparición pública, el viernes, la primera luego de que los jueces dieran a conocer los fundamentos de la condena dictada en diciembre. La vicepresidenta dijo que en Argentina “no hay un Estado democrático constitucional”, criticó la inflación del 100%, dijo que “no hay moneda” y que los salarios están “por el piso”. También llamó a revisar el acuerdo que Fernández cerró el año pasado con el Fondo Monetario Internacional. Nunca nombró a Fernández, el hombre que ella misma eligió candidato hace cuatro años, y cuando debió referirse a él lo llamó “el que vino después” de Mauricio Macri, en 2019.

Fernández, mientras tanto, no aclara si será candidato o no. Y los rumores incendian la prensa local, que sigue la pelea en el binomio presidencial como si se tratase de un culebrón. Durante la semana que pasó, un portal de noticias atribuyó a Fernández una frase dicha en privado donde prometía ser “el que termine con 20 años de kirchnerismo” en las próximas elecciones. La vocera presidencial, Gabriela Cerrutti, negó al día siguiente la veracidad de semejante afirmación, pero ya era demasiado tarde: Cristina Kirchner la daba por buena. “En un off se dicen barbaridades que después se niegan”, dijo. Ya no hay puentes entre el presidente y vicepresidente y las elecciones se avecinan sin que el peronismo tenga un candidato competitivo. Como en el pasado, vuelve a sonar el “luche y vuelve”.

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Sobre la firma

Federico Rivas Molina
Es corresponsal de EL PAÍS en Argentina desde 2016. Fue editor de la edición América. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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