La Iglesia argentina advierte de las “las tensiones que parecen repetir crueles enfrentamientos”

El tradicional tedéum del día patrio del 25 de mayo hace referencia a la pelea que fractura al peronismo en el Gobierno

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ingresa a la Catedral de Buenos Aires acompañado del arzobispo Mario Poli, el 25 de mayo de 2022.
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ingresa a la Catedral de Buenos Aires acompañado del arzobispo Mario Poli, el 25 de mayo de 2022.ESTEBAN COLLAZO

La Iglesia argentina ha lanzado este miércoles una advertencia al Gobierno. El arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, advirtió sobre “las tensiones” internas que dividen al peronismo gobernante. “Parecen repetir crueles enfrentamientos”, dijo en la Catedral, frente al presidente Alberto Fernández y buena parte del los ministros del Gabinete. Estaban allí para participar del tedéum del 25 de mayo, una tradición iniciada en 1810, cuando los criollos formaron el primer Gobierno patrio e iniciaron el proceso formal de independencia de España. El tedéum es el espacio habitual en el que la Iglesia analiza la coyuntura y fija su posición política. Se esperaba esta vez una dura homilía, concentrada en el crecimiento de la pobreza y la crisis económica. Poli, quien sucedió en el cargo a Jorge Bergoglio cuando este se convirtió en el papa Francisco, prefirió en cambio referirse a la interna en el peronismo, con llamados a “pensar en el prójimo cuando falta el pan en la mesa”.

Fernández recibió el texto de la homilía minutos antes del inicio de la ceremonia. Había llegado a la Catedral a pie, tras recorrer con sus ministros los 100 metros que la separan de la Casa Rosada. Antes tomó chocolate con churros con el Gabinete, otra tradición que se cumple a rajatabla en cada fiesta patria. Cuando Poli hablaba, Fernández asentía con la cabeza. Es que esperaba palabras más duras.

Son aún recordadas las homilías de Jorge Bergoglio, cuando el entonces arzobispo cargaba sin compasiones contra el kirchnerismo en el Gobierno. Poli, con un perfil menos político que su predecesor, optó por un discurso ecuménico, que estructuró alrededor de la Parábola del Buen Samaritano. “Ante tanto dolor y tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano, toda otra opción termina al lado de los salteadores o de los que pasan de largo. En nombre de la fraternidad humana que abraza a todos los hombres, nos anima a pensar y gestar una sociedad mas abierta”, dijo Poli.

“Firmo cada palabra de las que usted dijo”, le respondió Fernández al final de la homilía. Más tarde, en una entrevista al canal de la televisión pública, el presidente dijo que las palabras de Poli habían sido “muy reflexivas”. “Definitivamente las comparto y las valoro mucho. Fueron palabras muy propicias, habla de esto que yo siempre digo, repitiendo al papa Francisco, de que nadie se salva solo”.

El tedéum sirvió , en cualquier caso, para aflojar tensiones. El presidente había anunciado su intención de pasar la festividad del 25 de mayo en la Antártida, pero tuvo que suspender por cuestiones climáticas. En las semanas previas, la prensa local destacó que el papa Francisco no había recibido en el Vaticano al canciller, Santiago Cafiero, con el argumento de que los dolores en su rodilla no se lo permitían. Pero días más tarde, recibió la visita de un gobernador del interior alineado con Cristina Kirchner. Finalmente, Fernández no faltó al tedéum y Poli fue muy moderado en sus críticas.

La pelea interna en el Gobierno atravesó toda la jornada patria. El presidente participó luego del tedéum de un almuerzo con comidas tradicionales organizado por los movimientos sociales que lo apoyan. En el cordón más popular del conurbano, Fernández volvió, por enésima vez, a pedir unidad, esto es, el apoyo del kirchnerismo. “No sé qué pasó en las últimas semanas, pero la unidad depende de nosotros, es una decisión de cada uno de nosotros”, dijo. Luego se sacó fotos con los presentes y subió al escenario para entonar una canción de Litto Nebbia, el músico argentino al que más admira. Cristina Fernández no participó de la fiesta, porque decidió viajar a Santa Cruz, en el extremo sur de Argentina, donde tiene su residencia privada.

Ha sido todo un gesto político el de la vicepresidenta. El 25 de mayo es una fecha especial para ella y sus seguidores. Ese día, en 2003, Néstor Kirchner, su esposo, iniciaba en la Casa Rosada un ciclo que terminaría recién en 2015. El 25 de mayo fue a partir de ese momento escenario de grandes movilizaciones de La Cámpora, la agrupación que lidera el hijo de Cristina Kirchner, Máximo. Esta vez no hubo marchas ni festejos; solo un mensaje en Twitter escrito desde la distancia, en el que la expresidenta lamentaba “los momentos tan difíciles” que atraviesa Argentina.

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