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El Niño, y no el cambio climático, fue el principal causante de la sequía de Panamá

El país tuvo que restringir el acceso y el tamaño de barcos por su Canal debido al bajo nivel de las reservas de agua. Este fenómeno duplicó la probabilidad de que las precipitaciones fueran escasas

Un buque transita por el Canal de Panamá, que presenta bajos niveles de agua, este 29 de abril.Bienvenido Velasco (EFE)

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Panamá no la tuvo fácil el año pasado. Las masivas e inéditas protestas en rechazo a una concesión para explotar la mayor mina de cobre de Centroamérica coincidieron con el tercer año más seco del país en casi 100 años. Una noticia que nunca es alentadora, pero que en el caso panameño se convierte en dramática por el golpe que supone para sus finanzas. Su economía depende fuertemente del Canal de Panamá, por donde pasa un 5% del tráfico marítimo del mundo y que usa diariamente 7.000 millones de litros de agua del Lago Gatún.

En 2023, las precipitaciones en la zona de la cuenca hidrográfica del canal, que lo alimentan en un 100%, estuvieron por debajo de la media durante siete de los ocho meses de la temporada lluviosa. Y ante el dilema de racionar el agua que llega a más de dos millones de personas o proteger la economía del canal, las autoridades empezaron a restringir tanto el número como el tamaño de buques que pasan por este conducto.

“Además de su ubicación geográfica, se eligió crear este Canal en Panamá porque precisamente se trata de uno de los países más húmedos del mundo, en el quinto lugar”, señaló durante una rueda de prensa Steven Paton, director del Programa de Vigilancia Física Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales. Así que, ante la falta de lluvias, lo que se preguntó junto a un grupo de científicos liderados por el World Weather Attribution (WWA) es qué rol jugaron tanto el fenómeno de El Niño como el cambio climático en un evento extremo de estas magnitudes.

La respuesta corta, como lo dice el estudio —que, aunque no ha sido revisado por pares, sí usó una metodología que la tiene— es que El Niño, y no el cambio climático, fue el principal causante de las escasas precipitaciones en Panamá el año pasado. De hecho, El Niño duplicó la probabilidad de que las lluvias fueran tan escasas durante 2023 —una situación que es similar a lo que había vivido el país durante los fenómenos de 2015 y 1997—, y redujo las precipitaciones en un 8%.

Miles de manifestantes protestan en contra de un convenio minero, en Ciudad de Panamá, en octubre de 2023. Bienvenido Velasco (EFE)

Con el clima actual, también comentó Clair Barnes, investigadora del Instituto Grantham de Cambio Climático y Medio Ambiente del Imperial College de Londres, se espera que se produzcan periodos similares de escasez de lluvias aproximadamente cada 40 años. Pero si a eso se le suma el fenómeno de El Niño, la probabilidad de estos escenarios aumenta a una cada 20 años.

Sobre el cambio climático, sin embargo, hay una tendencia incierta. “Los registros de las estaciones meteorológicas locales desde 1881 y otros conjuntos de datos no muestran tendencias de aumento o disminución de las precipitaciones. Del mismo modo, los modelos climáticos no prevén una disminución de las precipitaciones en la región debido al cambio climático”, aseguran los investigadores.

Esto, sin embargo, no cambia la idea de que, si Panamá no se adapta a la suma del calentamiento global y a lo que traerán próximos fenómenos de El Niño, vivirá peores colapsos de su sistema hídrico. Incluso – dicen los investigadores – es probable que en un futuro no muy lejano las autoridades tengan que volver a restringir el ingreso de barcos por el Canal. O, como sucedió en 2015, crear esquemas de racionamiento de agua para los ciudadanos.

Una vista satelital muestra la congestión de barcos en el Canal de Panamá debido a la sequía, en septiembre de 2023. Gallo Images (Getty Images)

Adaptarse a lo que viene se trata de un tema urgente para Panamá. Se estima que, para 2050, el agua que usa el Canal se duplique comparada a los niveles de 2015. Y, a pesar de que el país ha explorado usar una nueva reserva en el Río Indio, el informe de WWA también alerta de que se trata de una medida que hay que tomar con pinzas, ya que comunidades indígenas y campesinos que viven cerca de este río han denunciado que ellos dependen de este suministro de agua, y se podrían ver afectados.

Llegar a este tipo de conclusiones no es una tarea fácil. Los científicos, específicamente, tuvieron que estudiar los datos de precipitación que arrojó el Lago Gatún en la temporada en la que típicamente caen el 90% de las lluvias, entre mayo y diciembre. Aunque en una sequía el evo transpiración también juega un rol, decidieron no ponerle énfasis ya que, como dijo Paton, “El Niño tiene un pequeño impacto en este factor”. Así que se quedaron principalmente con los datos de lluvia. Compararon la información con registros pasados, corrieron distintos modelos y así, casi en tiempo récord, llegaron a la conclusión de que El Niño jugó un gran rol en la sequía de Panamá.

En otras ocasiones, estudios de WWA, una iniciativa dirigida por la doctora Friederike Otto, profesora titular de Ciencias del Clima en el Grantham Institute, también han advertido que el cambio climático sí fue el gran responsable de la sequía que vivió el Amazonas en 2023 o que incendios como los vividos en Chile a principios de este año se pueden repetir cada 30 años. Su propósito, como explicó Otto, es que tras un acontecimiento climático extremo, y de la forma más pronta posible, la gente tenga algunas luces de qué rol jugó el cambio climático en estos.



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