El acceso a los datos climáticos es un tema de vida o muerte para comunidades vulnerables
En un mundo donde la desinformación se propaga rápidamente, la necesidad de fuentes confiables es más importante que nunca para darles herramientas a las personas para tomar decisiones informadas, proteger a sus familias y defender sus necesidades

En las últimas semanas, los recientes pasos de la administración Trump para eliminar datos climáticos cruciales de los sitios web del gobierno han puesto en mayor riesgo a las comunidades vulnerables. Esta eliminación de datos no es solo una decisión burocrática; es un ataque al derecho del público a estar informado y, en última instancia, una crisis de salud pública. La desaparición de recursos como la página en español de la Casa Blanca, la sección de Justicia Ambiental de la EPA y datos climáticos esenciales de agencias como el DOE y la NOAA representa un ataque directo al derecho de las personas a saber. La eliminación de esta información vital no es simplemente una molestia burocrática; está poniendo vidas en riesgo, especialmente las de comunidades que ya son vulnerables a los desastres climáticos.
Como alguien que pasó años trabajando en el periodismo, siempre he entendido el poder de la información confiable y accesible. En un mundo donde la desinformación se propaga rápidamente, la necesidad de fuentes confiables es más importante que nunca. Al informar sobre temas como el cambio climático, he visto de primera mano cómo los datos adecuados pueden darles herramientas a las personas para tomar decisiones informadas, proteger a sus familias y defender sus necesidades. Esa comprensión se hizo aún más clara para mí cuando el huracán Harvey golpeó mi hogar en el 2017.
Cuando la tormenta Harvey arrasó mi vecindario, no solo fueron los vientos ensordecedores o las crecientes inundaciones las que me dejaron atónita. Fue una abrumadora incertidumbre: la lucha por obtener información, la dificultad para encontrar recursos de recuperación y el silencio que me rodeaba mientras buscaba desesperadamente ayuda. En ese momento, quedó claro: la información confiable y accesible no solo era importante, era una cuestión de supervivencia. Y ahora, bajo la administración actual, parece que ese acceso se nos está escapando de las manos.
Como tantas otras personas afectadas por el huracán, me quedé con una casa devastada por las inundaciones y una comunidad sumida en el profundo caos. Necesitaba respuestas y muchas de ellas solo las encontré en sitios web oficiales del gobierno. En esos momentos de desesperación, comprendí que los datos —mapas de riesgo de inundación, planes de evacuación, actualizaciones meteorológicas en tiempo real y recursos de emergencia— pueden marcar la diferencia en cómo una comunidad sobrevive, se prepara y se recupera de los desastres climáticos.
Para muchas comunidades latinas marginadas, las consecuencias son aún más graves. Vivimos en las áreas más vulnerables a los riesgos ambientales y, a menudo, carecemos de los recursos para prepararnos o recuperarnos de estas crisis. El acceso a los datos climáticos no es un lujo, es esencial. Sin embargo, en las últimas semanas hemos visto desaparecer aún más información crítica: las herramientas de investigación sobre la crisis climática del USDA, las páginas del Departamento de Justicia sobre contaminación descontrolada y otros recursos ambientales que antes estaban disponibles al público. Estos recortes afectan de manera desproporcionada a las comunidades que ya soportan la peor parte del cambio climático.
El impacto de eliminar estos datos no es solo una molestia; es una crisis de salud pública. Sin acceso a datos climáticos esenciales, comunidades vulnerables como la mía quedan expuestas a enfrentar los desastres sin las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas. Estos mapas, datos de zonas de inundación y recursos de emergencia no son solo gráficos; son herramientas de supervivencia que ayudan a las familias a evacuar, reconstruir y protegerse de los peores efectos del cambio climático.
La eliminación de datos climáticos por parte de Trump no es solo un problema político; es un reto de seguridad y salud pública. Sin los datos y recursos necesarios, las comunidades vulnerables quedan expuestas a toda la fuerza de la crisis climática. La transparencia en los datos ambientales, incluidos los mapas de zonas de inundación y las herramientas de planificación de emergencias, es esencial. No son solo gráficos; son herramientas que salvan vidas al ayudar a las familias a prepararse, evacuar y recuperarse después de los desastres.
El acceso a información crítica no es un lujo, es una necesidad imperiosa. Para comunidades como la mía, podría significar la diferencia entre la supervivencia y la muerte. Es hora de luchar por políticas que prioricen la salud y la seguridad de las comunidades vulnerables. Debemos defender la energía limpia, responsabilizar a los cabilderos del petróleo y el gas, y a sus aliados republicanos, por obstruir el progreso, y exigir acciones climáticas con la urgencia que requiere.
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