Aprovechar el momento Verónica Forqué

Que no le metan pájaros en la cabeza: la depresión que tuvo usted es importante comentarla en este instante, no en otro

Una imagen de Verónica Forqué en la capilla ardiente de la actriz, el 15 de diciembre en Madrid.Foto: JUAN BARBOSA | Vídeo: EPV

Estimado famoso, periodista, personaje de la cultura. Estimado tertuliano: no deje usted esta oportunidad. ¿No la ve? Es el momento perfecto para hablar de usted mismo. Que no le metan pájaros en la cabeza: la depresión que tuvo usted es importante comentarla en este momento, no en otro. También es buen momento para hacer proselitismo de su propia causa, sea esta cual sea. El cadáver aún está caliente, pero dentro de unos días quizás se hable de otra cosa. ¿Qué...

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Estimado famoso, periodista, personaje de la cultura. Estimado tertuliano: no deje usted esta oportunidad. ¿No la ve? Es el momento perfecto para hablar de usted mismo. Que no le metan pájaros en la cabeza: la depresión que tuvo usted es importante comentarla en este momento, no en otro. También es buen momento para hacer proselitismo de su propia causa, sea esta cual sea. El cadáver aún está caliente, pero dentro de unos días quizás se hable de otra cosa. ¿Qué más señales quiere? Yo le presto todo, si hace falta. Le presto la pluma y le presto la piedra. Si no la tira usted, otro la arrojará.

¡Qué declaraciones más bonitas le han quedado! Parece hasta que lo siente. Háblele de tú a tú a la fallecida: eso es lo que hacen los amigos íntimos. Rememore aquel momento fugaz, aunque inolvidable, pero no olvide ni subir la foto ni mencionar lo que la difunta le dijo a usted sobre usted, sobre lo maravilloso que es usted. El momento es ahora. Quizás es la ocasión de quitar hierro a sus propios pecados y hablar de los de otros. No escuche esa voz interior que le dicen que sea discreto. Comparta usted lo mal que le parecen la hipocresía, la sociedad (lo enferma que está), y las señales de auxilio que “no supimos ver”. Lo sola que estaba la pobre mujer. Porque usted lo vio en sus ojos, aunque sea a toro pasado. Yo le ayudo…

“Sentí impotencia y lloré de rabia”; eso al enterarse de la muerte. Metáforas, figuras, paralelismos, todos los recursos poéticos que se le ocurran. O diga lo mismo siete veces, pero en frases distintas, que funciona igual. Cierre: llamada a las instituciones. Haga ver que usted, y nadie más que usted, es el protagonista de todo este circo. La ocasión y los muertos tienen en común que son calvos. La familia y los amigos… esos que carguen con el féretro. Y, sobre todo, disfrute: el muerto en el entierro es y será siempre usted.

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