Ribera quería ahorrar 160.000 euros en el Hospital de Torrejón reutilizando material de un solo uso, como ya hacía en Elche
Un correo revela que ya estaban reusando catéteres cardíacos en el Hospital de Vinalopó y daba las instrucciones para esterilizarlos: “Sería muy importante que se comenzara con esta práctica lo antes posible”
El Grupo Ribera pretendía ahorrar 160.000 euros reutilizando material sanitario de un solo uso en el Hospital de Torrejón. La orden, que adelantó este periódico en diciembre, fue explicitada por la jefa de auditoría de la empresa el 6 de octubre en un correo que ha publicado este miércoles elDiario.es, y al que también accedió EL PAÍS.
Según ese documento, es una práctica que ya estaban realizando en el hospital de Vinalopó, en Elche, que funciona con el mismo sistema que el de Torrejón: son centros públicos gestionados de forma privada por el grupo, a los que las comunidades autónomas pagan un canon fijo anual.
En el caso del hospital madrileño, el Gobierno regional paga cada año 76 millones de euros por atender a los más de 150.000 habitantes que viven en la zona, aunque entre 2019 y 2024 recibió una inyección adicional de 146 millones.
“Como quedamos la semana pasada, os indicamos en qué condiciones se está procediendo a reutilizar catéteres esterilizados en procedimientos de electrofisiología”, reza el correo, que de esta forma implica que era una práctica ya en marcha en Elche.
A continuación indica: “Solo se aplica en el caso de catéteres NO irrigados. Cada catéter se reutiliza normalmente 10 veces (supervisión de enfermería tiene un Excel con el control de usos para desecharlos una vez alcanzada esta cifra. Obviamente, si antes se observa que el catéter no está en óptimas condiciones de uso, se desecha antes)”.
Este tipo de catéteres, que se introducen a través de las venas y se usan para procedimientos cardíacos, tienen un marcado CE de un solo uso: no está permitida su reutilización en las condiciones que describe el correo. Se pueden reacondicionar mandándolos a una empresa que los somete a una serie de adaptaciones y pruebas que les permiten obtener un nuevo sello CE.
Según explicaba Ignasi Anguera, director de la Unidad de Electrofisiología del hospital de Bellvitge (Hospitalet de Llobregat), con esas condiciones tan estrictas se puede reacondicionar un máximo de cuatro veces, pero en ningún caso está permitida una esterilización por parte del propio hospital.
El correo continúa: “Sería muy importante que se comenzara con esta práctica en Torrejón lo antes posible, ya que la media de catéteres por procedimiento en Torrejón es de 2,02 vs. 0,59 en Vinalopó (ahorro potencialmente evitable superior a los 160.000 euros). Para mayor detalle de cómo se realiza la esterilización, creo que lo más práctico es que directamente las supervisoras hablen entre ellas porque seguro que si yo intento trasladarlo por escrito, seguro que no lo voy a explicar lo bien que se van a entender hablando ellas entre sí. Os paso el contacto de ambas, por favor, que las supervisoras de Torrejón se pongan en contacto con las equivalentes de Torrejón [por el contexto, se refería a Vinalopó] y ellas les explican exactamente cómo hacerlo”.
La orden fue enviada 11 días después de que Pablo Gallart, consejero delegado del Grupo Ribera, se reuniera con una veintena de mandos de la empresa para pedirles que fueran “imaginativos” para aumentar el EBITDA (Beneficios antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) del hospital, que según decía es deficitario, como se escucha en los audios que publicó en diciembre este periódico.
En ellos, Gallart pide a sus subordinados subir las listas de espera para alcanzar un EBITDA de “cuatro o cinco millones” de euros, siempre que sigan siendo menores que en la media de hospitales públicos. Esto facilita captar pacientes “no cápita”, de fuera del área de salud, por los que Ribera recibe ingresos extra de la Comunidad de Madrid.
Después de la publicación de estos audios, Gallart fue apartado de la gestión del Hospital de Torrejón, pero continuó al frente del Grupo Ribera, que ha defendido su gestión y ha alegado siempre que las grabaciones están fuera de contexto, pese a que EL PAÍS publicó su intervención completa.
Inspección
La Consellería de Sanidad de la Comunidad Valenciana mandó una inspección el viernes 16 de enero al hospital de Vinalopó, tras recibir una llamada de elDiario.es para preguntar por la reutilización de los catéteres. Una portavoz explica que “no se constató que se utilizara este tipo de material”, algo que tampoco ha sucedido en las inspecciones periódicas que realiza la consellería.
Esto no quiere decir necesariamente que no se hiciera, que es lo que el correo de los propios responsables de Ribera reconocen. La inspección sorpresa llegó un mes y medio después de saltar el escándalo sobre los audios y de que EL PAÍS alertara por primera vez de que había órdenes para ejecutar este tipo de prácticas.
A raíz de esa publicación, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid también hizo una inspección en el Hospital de Torrejón, en la que tampoco hallaron irregularidades, según indicaron en un comunicado. El Gobierno de Ayuso se alineó desde el principio con Ribera y defendió su gestión del hospital.
Una portavoz del Grupo Ribera insiste este miércoles en que “en el Hospital Universitario del Vinalopó no se está reutilizando material de un solo uso”.
La gestión del Hospital de Torrejón ya está en manos de los tribunales. Un juzgado la está investigando después de que la Fiscalía de Alcalá de Henares haya unificado cuatro denuncias por posibles irregularidades “que consistirían en diversas manipulaciones con la finalidad de aumentar el rendimiento económico en detrimento de la prestación adecuada de los servicios sanitarios a los ciudadanos”.
Según la Fiscalía, “los hechos denunciados pudieran ser constitutivos de un delito de prevaricación”, recogido en los artículos 404 y siguientes del Código Penal.