Ir al contenido
suscríbete

Europa vuelve al Pacto Verde

La crisis energética por la guerra de Irán lleva a la UE a poner de nuevo el énfasis en reemplazar los combustibles fósiles

Foto de familia de los líderes europeos que participaron este jueves en la reunión informal celebrada en Nicosia (Chipre). ECONOMIA Pool Moncloa/Fernando Calvo Pool Moncloa/Fernando Calvo (Europa Press)

Forzada por la necesidad de responder a la crisis energética y económica generada por la guerra de Irán, la Unión Europea ha empezado a rectificar su imprudente decisión de diluir el Pacto Verde. Aunque tardío, este es un acierto de la estrategia esbozada ahora por la Comisión para acelerar la “unión energética” sobre la base de un más contundente despliegue de las renovables y el concomitante apoyo a la electrificación.

Bruselas vuelve a poner el énfasis en reemplazar los combustibles fósiles allí donde sea posible. El hecho de que en países como España el peso de las renovables en el mix energético abarate el precio final ha llevado a la UE a retomar la apuesta por una transición ecológica que, si no aparcado, sí se había ralentizado por la mayor fuerza parlamentaria de los partidos conservadores y ultraconservadores en este segundo mandado de Ursula von der Leyen.

Los Veintisiete renovaron sus votos para tratar de ser una continente climáticamente neutro en su cumbre informal de este viernes en Chipre. Con una salvedad no energética sino fiscal, es decir, relativa a la financiación de las nuevas medidas. Por insistencia de Pedro Sánchez y Giorgia Meloni, que criticaron la escasa “ambición” financiera del paquete, los primeros ministros de la Unión encargaron a los titulares de Hacienda que presenten propuestas fiscales “muy específicas”. Lo que demuestra que el Ejecutivo comunitario fía el capítulo de financiación casi enteramente a pasar el rastrillo por los fondos ya disponibles. Sigue pues sobre la mesa la idea —española— de un impuesto sobre los beneficios que esta nueva crisis brinda a petroleras y gasistas. De seguir el ritmo actual, esos beneficios alcanzarían al cabo de un año en toda la Unión los 24.000 millones de euros, la misma cuantía en que ha aumentado el gasto energético de los Veintisiete desde que el 28 de febrero estalló la guerra en Oriente Próximo. Y tampoco se ha descartado la propuesta italiana de suspender o suavizar temporalmente el Pacto de Estabilidad que constriñe el gasto público de los Gobiernos.

Esta enmienda fiscal no anula el gran valor que tiene la rectificación de Bruselas respecto al Pacto Verde. Eso sí, en lo inmediato —además de aliviar la factura de familias vulnerables y empresas electrointensivas— habrá que mejorar el almacenamiento de gas y petróleo y optimizar el refino reforzando la coordinación entre socios (inusitadamente efectiva durante la pandemia) y flexibilizando la normativa sobre ayudas de Estado (ensayada con éxito tras la invasión rusa de Ucrania). Lo fundamental es que estas medidas, consideradas urgentes pese a llegar cuando la guerra va camino de su segundo mes, se combinen con otras que, a largo plazo, vuelvan a acelerar la descarbonización de la economía. Una senda que la UE nunca debió abandonar y a la que ha vuelto obligada por un conflicto que le recuerda cada día su dependencia del petróleo.

Archivado En