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Contigo aprendí

Está bien que la ciencia y la técnica no se olviden de la poesía. Cuando lo hacen, se olvidan también de la dignidad humana y se dedican a matar, explotar y hacer negocios sin pudor

Una imagen facilitada por la NASA, captada por la tripulación de Artemis 2, muestra la Tierra detrás de la Luna.DPA / Europa Press

La poeta ultraísta Lucía Sánchez Saornil nos dijo en 1920 que los cines cobijan la Luna bajo sus alas. Y es que el cuello de un cisne parece un signo de interrogación, una pregunta en la noche sobre el sentido de la Tierra, sobre la vida y la muerte, según nos recordó también ...

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La poeta ultraísta Lucía Sánchez Saornil nos dijo en 1920 que los cines cobijan la Luna bajo sus alas. Y es que el cuello de un cisne parece un signo de interrogación, una pregunta en la noche sobre el sentido de la Tierra, sobre la vida y la muerte, según nos recordó también el poeta norteamericano Walt Whitman. Una misión de la NASA llegó estos días a rebasar las alturas de la Luna, y la astronauta Christina Koch miró hacia la Tierra para sentir que la Luna está en el corazón de cada uno de nosotros. Y el corazón nos dice que pertenecemos a la Tierra. Nuestro planeta, que nos ha dado todo lo que somos, es el único que puede darnos lo que necesitamos. Está bien que la ciencia y la técnica no se olviden de la poesía. Cuando lo hacen, se olvidan también de la dignidad humana y se dedican a matar, explotar y hacer negocios sin pudor.

No vamos a engañarnos; no vamos a olvidar que este viaje al espacio forma parte de la competencia del capitalismo norteamericano con el capitalismo chino y que ha supuesto una pantalla para ocultar por unos días la barbarie que sufre el mundo. Trump, además, no dudó en tomar la palabra para afirmar que se trata de una nueva muestra de su dominio imperial sobre el Universo. Pero los que no queremos renunciar a la esperanza seguimos pensando que la palabra no le pertenece a Trump, sino a la poesía, y que el progreso humano necesita la hermandad entre la ciencia, la técnica y las humanidades. Viajar por el espacio en busca del futuro es mejor que convertir el presente en un desmantelamiento de la justicia internacional. Somos seres humanos, miramos a la Luna desde la Tierra, y la Tierra desde la Luna cuando llegamos hasta ella. Seres humanos que construyen naves espaciales y se preguntan, como el cuello de un cisne, por el sentido de la existencia y del amor. Lo cantaron Los Panchos con toda razón: contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la Luna.

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