Ir al contenido

Compartir

No se trata de ser homogéneos, sino de reconocer lo común, de encontrarnos en los demás

Thanasis Zovoilis (Getty Images)

Se trata de compartir. Y no sólo en los despachos intelectuales o en los pasillos de la política. Se trata de compartir la existencia y las necesidades de la gente. Debemos compartir el pan, el agua, las palabras en las conversaciones, los recuerdos, las inquietudes y la esperanza con la que respondemos a las dificultades de la vida. El verbo compartir invita a que la vida sea una con...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Se trata de compartir. Y no sólo en los despachos intelectuales o en los pasillos de la política. Se trata de compartir la existencia y las necesidades de la gente. Debemos compartir el pan, el agua, las palabras en las conversaciones, los recuerdos, las inquietudes y la esperanza con la que respondemos a las dificultades de la vida. El verbo compartir invita a que la vida sea una convivencia, el desnudo un abrazo, las soledades una búsqueda de compañía y los secretos un deseo de claridad. Compartir supone repartir, distribuir, colaborar, y supone también hacer partícipe al otro de algo que es nuestro, porque comprendemos que el yo forma parte del nosotros. Necesitamos coincidir, ayudar, comulgar. No se trata de ser homogéneos, sino de reconocer lo común, de encontrarnos en los demás.

Es bueno localizar cerca de casa una biblioteca pública. Resulta conveniente que haya colegios públicos en el barrio. Necesitamos hospitales públicos donde cuiden y atiendan nuestra vulnerabilidad. Eso, claro, si no pertenecemos a una élite. El yo que se desentiende del nosotros y va a lo suyo, a su beneficio particular, se apropia de lo común para alimentar el egoísmo. No necesita lo público. Por el contrario, el yo que cree en las ilusiones colectivas, y reconoce las desigualdades que marcan la realidad, comprende que debe tomarse en serio el verbo compartir. Algunas dinámicas políticas favorecen y defienden el individualismo de los poderosos; otras dinámicas intentan favorecer la igualdad, los derechos, las responsabilidades. Un proyecto político funda su unidad en la conciencia de que resulta necesario compartir preocupaciones y esperanzas.

Compartir significa también poner un contenido a disposición de los usuarios en una red social. Deseo que la política de izquierdas, dispuesta a tomarse en serio el verbo compartir, sea capaz de llevar a la calle sus vínculos, el afán de sus días y sus noches.

Archivado En