La India, socio estratégico
El acuerdo de libre comercio UE-India es una rotunda respuesta a la hostilidad de Estados Unidos y China
La Unión Europea parece dispuesta a dar este 2026 un impulso decidido a su independencia estratégica, como respuesta a las crecientes tensiones geopolíticas y la agresividad de Estados Unidos, que ha pasado de aliado a rival comercial. Los Veintisiete acaban de cerrar, después de dos décadas de negociación intermitente, un acuerdo comercial con la India que de ratificarse creará un área de libre comercio equivalente a casi el 25% del PIB mundial. El acuerdo afecta a uno de cada cuatro habitantes del planeta y a economías que acaparan aproximadamente un tercio del comercio mundial. El anuncio llega apenas dos semanas después de que los Veintisiete firmaran un acuerdo con los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y juntos, pese a los recientes problemas de ratificación, trasladan el mensaje de que la UE se está tomando en serio la diversificación de mercados y su autonomía frente a EE UU y también frente a China.
El tamaño de la economía india hace de esta negociación “la madre de todos los acuerdos”, en palabras de la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen. No le falta razón. Se trata de un mercado de más de 1.400 millones de habitantes, que permitirá ahorros en aranceles a la UE de 4.000 millones de euros al año, que registra uno de los mayores ritmos de crecimiento del mundo (6,5%-7% anual en los próximos años) y que va más allá de lo puramente comercial, al incluir una nueva asociación de seguridad que fortalecerá la cooperación en el ámbito de la defensa entre las dos potencias.
La UE y la India han adoptado un enfoque pragmático para hacer posible el acuerdo. Sectores delicados sobre todo para Nueva Delhi, como ciertos productos agrícolas y lácteos de primera necesidad, han quedado fuera de la liberalización arancelaria, lo que demuestra que la apertura económica puede coexistir con salvaguardas sociales y políticas domésticas. A cambio, la India permitirá un acceso sin precedentes a su industria automovilística al aceptar la entrada de hasta 250.000 vehículos fabricados en Europa con tipos preferenciales. Con una cuota de mercado de apenas el 3% el margen de mejora para la industria automovilística europea es significativo. El arancel indio al aceite de oliva, por ejemplo, pasa del 45% a desaparecer en cinco años. Al vino, del 150% al 20%.
En todo caso, lo sucedido con el acuerdo con Mercosur invita a contener el optimismo. La votación del Parlamento Europeo para remitir el texto pactado con los países sudamericanos al Tribunal de Justicia de la UE pone en duda el futuro del propio acuerdo y traslada un mensaje de desconfianza si retrasa mucho la entrada en vigor del acuerdo. Es una advertencia que vale para futuros acuerdos. La clave del éxito de la nueva estrategia europea pasa pues por la implementación cuidadosa de los acuerdos y por la gestión de sus impactos sociales y sectoriales.