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La justicia argentina avanza sobre el mausoleo de Néstor Kirchner

La policía allana el cementerio que aloja el cuerpo del ex presidente para determinar quién financió su tumba

El masoleo de Néstor Kirchner en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.
El masoleo de Néstor Kirchner en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. EFE

Néstor Kirchner no descansa en paz. La justicia allanó hoy el cementerio que en Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz, aloja el mausoleo que la familia del expresidente levantó para descanso de sus restos. El juez Sergio Torres quiso saber si la obra se financió con fondos privados o si el Gobierno provincial destinó recursos públicos para construir, administrar y mantener el edificio, una estructura en piedra de 11 metros de altura que destaca sobre cualquier otra tumba de la ciudad. La expresidente Cristina Fernández encargó el mausoleo a Austral Construcciones, empresa insignia de Lázaro Báez, preso por en Buenos Aires en una causa por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Néstor Kirchner falleció en la madrugada del 27 de octubre de 2010, víctima de un infarto masivo, cuando se encontraba en su residencia privada de El Calafate. Su cuerpo fue trasladado a Buenos Aires para un velatorio al que asistieron decenas de miles de personas. Un año después su cuerpo viajó al mausoleo construido por Báez en Río Gallegos. El edificio de color gris fue construido en piedra patagónica y cemento. Consta de dos plantas y una cúpula, cerrada por un vitral de dos metros de diámetro, por donde penetra la luz natural. La planta baja, en cuyo centro exacto reposa el féretro, rodeado de algunas grandes fotografías alusivas a su vida, solo es accesible a la familia, mientras que los visitantes pueden subir por una escalera de caracol hasta el segundo piso donde, a través de un vidrio, puden ver la instalación.

El juez Torres quiere saber ahora quién financió semejante obra y, sobre todo, quién pagó las tareas de mantenimiento. El mausoleo es un símbolo de la relación que unió durante los últimos años a los Kirchner y a Báez. El empresario, por orden de Cristina Fernández, se hizo cargo de la custodia, la limpieza y hasta el cambio de las flores, que siempre debían estar frescas. Para cumplir con el mandato de la expresidenta Báez destinó al mausoleo a 10 de sus empleados. La custodia del mausoleo ha sido un punto de gran importancia: la expresidenta no quiso que suceda con su marido algo similar a lo que pasó con el cadáver de Juan Domingo Perón, profanado para robar sus manos, que nunca aparecieron.

Pero el futuro mausoleo se ha oscurecido. A las sospechas de la Justicia, se ha sumado la ruptura de la relación que unía a Baéz con Fernández. El empresario, enriquecido gracias a la adjudicación de obras públicas durante el kirchnerismo, entregó hace dos meses las llaves del edificio a la expresidenta y retiró a todos su personal. Como el resguardo de la memoria de Néstor Kirchner ya no es responsabilidad de su empresario amigo, diputados del kirchnerista Frente para la Victoria (FpV) en Santa Cruz presentaron un proyecto de ley para que el mausoleo sea declarado monumento histórico. De esta forma su mantenimiento sería responsabilidad del Estado.