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Aguinis: “Macri no tiene carisma y eso puede ser un beneficio”

El escritor opina que el candidato debería revisar ciertas 'estatalizaciones' de empresas

El escritor Marcos Aguinis, en Buenos Aires.

Psicólogo, psiquiatra y escritor, Marcos Aguinis(Río Cuarto, 1935) es uno de los 200 referentes de la literatura, el ensayo, la música y otras artes, el periodismo, la economía, las organizaciones civiles, las ciencias sociales, la función pública y el derecho que firmaron un manifiesto de apoyo al opositor Mauricio Macri para las elecciones argentinas del domingo. Poco antes de la reedición homenaje de su obra más leída, ‘La gesta del marrano’, este autor de más de 30 libros de ficción y ensayo y exsecretario de Cultura de Argentina (1986-1987) participa en las reuniones de la Fundación Pensar, el ‘think tank’ de Macri.

Pregunta. ¿Cómo ve la sociedad argentina ante esta decisión del domingo?

Respuesta. La sociedad argentina manifestó una curiosa sensación de alivio tras las últimas elecciones (primera vuelta en octubre). Se nota en la calle. La acusación de que las masas votan de una manera irracional está obteniendo una refutación porque en las zonas más pobres, que se consideraban territorios alienados tras el oficialismo, hubo votos a favor de la oposición. Se ha desencadenado últimamente una horrible campaña de miedo queriendo presentar a Cambiemos (la alianza de Macri) como la fuerza que va a cancelar las presuntas conquistas sociales obtenidas durante el kirchnerismo. La sociedad empieza a percibir que lo que se llama conquista está asociado con subsidios que han sido una invisible cadena de esclavitud, con cargos públicos estériles con los que se los ha tratado como seres indignos.

P. ¿Cómo veía la sociedad argentina antes de la primera vuelta?

R. Aprisionada en un clima de resignación, mucha ira, impotencia. Estamos en decadencia creciente y el maquillaje de presunto bienestar ya se estaba cayendo a pedazos.

P. ¿Por qué cree que en algunas zonas pobres ganó Macri?

R. Hasta la gente menos informada comienza a darse cuenta de que el camino por donde transita el famoso proyecto K es decadente y sin salida.

P. Scioli les pide que voten “en defensa propia”.

R. La defensa propia significa que sigamos recibiendo la limosna que eterniza nuestra condición de pobres, porque no tenemos trabajo ‘en blanco’.

P. Pero para crecer en popularidad, Macri defender medidas del kirchnerismo…

R. El populismo es hipnotizar al pueblo mediante sobornos para que apoye a un régimen que no brega por el desarrollo sino por mantenerse en el poder. Se ha presentado con fuerza con el kirchnerismo, que es la expresión más extrema de un régimen donde existe un desaforado nepotismo, corrupción, violación de la ley y burlas a la Constitución.

P. ¿No es extraño que Macri se haya tenido que acercar al peronismo para ganar?

R. No solamente Macri. Lo tuvo que hacer (Raúl) Alfonsín (presidente argentino de 1983 a 1989) porque necesitaba incorporar a sectores alienados por el peronismo. Ahora pasa lo mismo. La cantidad increíble de empleo público que designó este Gobierno para ocultar el desempleo es algo que no se puede sostener más.

P. Ahora Macri también dice que no va a reprivatizar Aerolíneas Argentinas ni YPF.

R. Cuando se dice privatizar es como hacer desaparecer lo público y esto llega a tal extremo del absurdo que está prohibido mencionar la palabra. Esto ocurrió también con (Arturo) Frondizi (presidente argentino de 1958 a 1962), que cuando hacía campaña hablaba de que iba a mantener estatizada la producción energética y después lo primero que hizo fue privatizarla. Cualquiera que piense con un poquito de sensatez diría: ¿tiene sentido que Argentina pierda dos millones de dólares diarios por una aerolínea ineficaz?

P. ¿Están engañando y, gane quien gane, va a haber ajuste?

R. No sé si la palabra ajuste cabe exactamente. Que habrá que ordenar las cuentas no hay duda. Y ciertos aspectos de la estatización tendrán que ser corregidos.

P. ¿Por qué ha tenido durante tantos años una buena valoración el kirchnerismo?

R. El kirchnerismo aparece después de una extraordinaria crisis (2001). Pero la crisis estuvo resuelta por el Gobierno de (Eduardo) Duhalde (2002-2003), que hizo el ajuste. Gran parte de la población latinoamericana se enamora de los caudillos y entonces Néstor Kirchner comenzó a degradar con nombre y apellido a empresarios, periodistas, personalidades del país, con lo cual parecía que era el macho esperado. Los de Carta Abierta, intelectuales a sueldo, trataron de darle fundamentación teórica. Kirchner ayudó a fortunas argentinas a multiplicarse a través de contratos, subsidios y obra pública.

P. ¿Qué quedará del kirchnerismo?

R. Argentina se ha marginado del mundo, estableció una alianza enfermiza con Venezuela y pasó a ser parte de esos paisuchos que apuestan a la demagogia. Argentina está muy lejos de lo que fue su primer centenario (1910), cuando estaba en el séptimo u octavo lugar entre los grandes países del mundo, en los campos económico, educativo, cultural, sanitario. Ha habido una degradación en cuanto al valor de la ley.

P. ¿Algo del kirchnerismo debe mantenerse?

R. Me cuesta responder porque el modelo se reduce a dos cosas: acumular la mayor cantidad de dinero para acumular la mayor cantidad de poder y con la mayor cantidad de poder acumular más dinero.

P. ¿Argentina tiene arreglo?

R. Escribí siete libros sobre Argentina. El primero de ellos se titulaba ‘Un país de novela’. Creo que el título sigue vigente. Una novela es un libro que uno no sabe cómo termina.¿Tiene arreglo? No solamente tiene grandes recursos naturales sino que sigue teniendo una gran cantidad de gente capaz, pero que se manifiesta de forma individual. Tenemos un Papa, una reina de Holanda… Como conjunto nos cuesta funcionar y tiene que venir un ordenamiento con respeto a la ley.

P. ¿Macri es la persona adecuada para hacer eso?

R. No es un político, no tiene carisma y quizás esos defectos puedan ser un beneficio porque el político es alguien que está acostumbrado a mentir, buscar el poder para enriquecerse, Macri no necesita enriquecerse, es rico. Ha demostrado ser un hombre de gestión en la empresa del padre, en Boca Juniors y en Buenos Aires. Muchos visitantes extranjeros llegan a Buenos Aires y creen que están en un país desarrollado de Europa.

P. Hay un mito de que la Argentina solo puede ser gobernada por peronistas.

R. Esto se ha arraigado como una suerte de culpa por el derrocamiento de Perón en 1955, una culpa que llegó a que no se animen a criticar el peronismo de forma clara. Alfonsín sufrió 13 paros generales que fueron políticos. Con (Fernando) De la Rúa (presidente argentino de 1999 a 2001) hubo saqueos apoyados por grupos peronistas. Pero ha llegado el momento de decir: “No solamente ellos pueden gobernar”. Hay un sector peronista quiere ser democrático y otros prendidos al comportamiento autoritario o corrupto.

P. Pero para gobernar Macri necesita pactar con lo peor del peronismo…

R. Hace falta pactar. Lo que viene es un Congreso más plural.

P. ¿Cómo está la cultura en Argentina?

R. La cultura ha logrado sobrevivir. Hay una cantidad de pintores, músicos, actores, más teatros en Buenos Aires que en París. El Estado puede apoyar, pero la mayor parte la hace la misma sociedad.

P. ¿Es optimista?

R. Moderadamente optimista.

P. ¿Por qué esa moderación?

R. Porque la Argentina ha caído muy abajo y tenemos una larga escalera que remontar.

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