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La huella del gurú de ‘Los pocholos’ en la celebración de la Hispanidad en los colegios

La impronta de Antonio Castillo Algarra se refleja en las propuestas de la Consejería de Educación para que los centros educativos de Madrid conmemoren “esta festividad” con la intención de “promocionar nuestra mejor herencia cultural”

La celebración Hispanidad 2025 en un centro educativo de Madrid, el pasado octubre.Comunidad de Madrid

La huella de Antonio Castillo Algarra, el hombre vinculado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y a los principales cargos en la Consejería de Educación, se refleja en muchos detalles de las políticas llevadas a cabo por este departamento, pese a la reciente salida del Gobierno de su entorno, apodado Los pocholos, que ha provocado una gran crisis en el Ejecutivo. Es el caso, entre otros, del borrador de la polémica Ley de Educación Superior (Lesuc), con su insistencia en el término “Hispanoamérica”. También del particular festejo que muchos colegios de la capital realizan el 12 de octubre. Desde hace tres años, los directores de los centros educativos reciben propuestas en sus correos electrónicos para “celebrar esta festividad” con el objetivo de “promocionar nuestra mejor herencia cultural”, lo que ha desatado críticas entre familias, docentes, historiadores y sindicatos.

Casualmente, en 2023 llegaron a la Comunidad de Madrid los que ahora dejan su cargo, entre ellos Viciana. La emisora del último mensaje respecto al 12 de octubre es la Dirección General de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza, perteneciente a la Consejería de Educación. El pasado otoño, se instaba a los docentes a profundizar en las aulas en “un periodo rico en descubrimientos geográficos e intercambios culturales y comerciales, donde la corona castellana tuvo un papel preeminente”, una visión sesgada y romantizada para muchos expertos.

Esta particular celebración, que no se aprecia en otras autonomías, tiene la impronta de Castillo Algarra, exdirector artístico del Ballet Español de la Comunidad de Madrid desde este miércoles. Así lo percibe claramente una de sus exalumnas en la academia For the fun of it, entidad que él dirige. “Detecto en esta iniciativa la corriente ideológica de Antonio, que es fundamentalmente la de Julián Marías. Nos decía que era su discípulo y hacía hincapié en obras como España inteligible, donde se defendía la unidad de las Españas, el hermanamiento con Hispanoamérica, Madrid como el centro de la reunión", explica la mujer, que prefiere mantenerse en el anonimato para evitar represalias.

Asegura que Castillo Algarra “era explícitamente monárquico”. Dice que siempre abordaba el modelo de colonización hispano desde un punto de vista pacífico y cultural, influenciado también por una doctrina católica muy evidente. “Era su ingeniería ideológica, aunque muy sesgada, negaba cualquier otro punto de vista. No era crítico”, denuncia. Insiste en que el 12 de octubre también se celebraba en su academia. Era un día temático en todas las clases y en la compañía de teatro que dirigía Castillo Algarra siempre trataban de hacer algo al respecto, según explica.

Leían textos y realizaban actividades vinculadas con este asunto. Recuerda una de ellas, en 2015, cuando la academia subió un vídeo a Youtube en la que los alumnos expresaban su orgullo de ser hispanos, hablando del “más original mestizaje cultural de la historia”, “de los españoles de ambos mundos”. Esta visión casa a la perfección con las propuestas de la Consejería de Educación para celebrar el 12 de octubre en las aulas, en las que destacaba “un periodo rico” de “intercambios”.

Se trata de actividades voluntarias para los colegios e institutos durante las horas lectivas, pero si los profesores deciden llevarlas a cabo, los alumnos deben atender en el aula a estos contenidos centrados “en los viajes de Cristóbal Colón; los pueblos originarios de América; el encuentro de dos mundos; la lengua española como puente cultural; la gastronomía como herencia compartida y el arte y la música en la cultura hispana”, según indicaba la Consejería de Educación en su propuesta. Además, cerca de 700 colegios ofrecieron durante la semana del 12 de octubre “menús inspirados en la gastronomía hispanoamericana”.

Castillo Algarra es uno de los padres de la Asociación para la Libertad y las Artes Príncipe Baltasar Carlos que aspira a “alimentar la renovación de la cultura, la política y las artes en español”. En un artículo publicado en su página web decía lo siguiente: “El término latinoamérica lo acuñó un esbirro de Napoleón III, a modo de arma propagandística para devaluar la influencia española. Don Juan Valera, en sus Cartas Americanas, defendía, ya en 1888, la denominación hispano-americanos frente a latino-americanos”.

La antigua alumna de la academia de Castillo Algarra resalta la obsesión del exdirector artístico del Ballet Español de la Comunidad de Madrid por el festejo del 12 de octubre como un encuentro: “Recuerdo que un año, durante el mandato de Manuela Carmena, se exhibió por primera vez una de las banderas indígenas para poner de manifiesto el relato de las culturas colonizadas. En la academia empezamos a reflexionar sobre este guiño, tachándolo de deplorable, de locura, de barbaridad”. A su juicio, aunque la base era filosófica, la reflexión era dogmática y sesgada, “nada ingenua”.

También afeaban un carácter tendencioso diferentes expertos cuando en octubre la Consejería de Educación ofrecía a los docentes materiales didácticos para que llevasen a cabo iniciativas que permitiesen “generar un ambiente de celebración en torno a la Hispanidad”. Entonces, la profesora de Historia de América en la Universidad de Salamanca, Izaskun Álvarez, se mostraba crítica al recordar que según el Boletín Oficial del Estado (BOE), el 12 de octubre es la Fiesta Nacional. “Así que fiesta de la hispanidad es un término ajeno y excluyente, un invento de la Comunidad de Madrid, lamentablemente cada día más extendido, y tiene un enfoque franquista. Es fácil consultar el BOE del 7 de octubre de 1987, donde en un escueto texto firmado por Felipe González no se incluye el término hispanidad”, expresaba en este diario.

En 1918, durante el reinado de Alfonso XIII, se declaró la Fiesta de la Raza. El objetivo era celebrar los lazos entre España y América Latina bajo una idea hispana común. Tras la Guerra Civil, el dictador Francisco Franco mantuvo el 12 de octubre como fecha oficial, pero cambió su sentido y su nombre. En 1958, el régimen la rebautizó oficialmente como Día de la Hispanidad para exaltar la unidad católica, imperial y cultural, además de buscar aliados en América Latina, bajo un concepto de hermandad espiritual en un momento de aislamiento diplomático europeo.

En el marco de la celebración Hispanidad 2025 en los centros escolares, la Comunidad de Madrid fomentó “retos exploradores”. En los institutos, el proyecto proponía reforzar mediante una actividad el conocimiento sobre los viajes de Colón a América a través de la investigación de unas páginas de su diario en la asignatura de Geografía e Historia, lo que a juicio de muchos profesores no era una iniciativa equilibrada, ya que ignoraba la visión de los los vencidos. En Lengua Castellana y Literatura, la iniciativa “Expedición Origen” buscaba que el alumnado reconociese la riqueza lingüística de América y cómo las lenguas indígenas influyeron en el español actual.

“Esta actividad no cuestiona por qué estas lenguas casi han desaparecido. Reflejar que hubo un mestizaje cultural positivo con una herencia maravillosa es ideología y esconde los conflictos que ocurrieron”, denunciaba el profesor Daniel Montañez en este diario. Familias, expertos y sindicatos criticaron a la Comunidad de Madrid por trasladar una idea dulcificada de la colonización, pese a eliminar religiones y creencias indígenas, consideradas paganas desde la perspectiva cristiana, además de costumbres que para los europeos eran bárbaras.

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