La Guardia Civil investiga por desórdenes públicos la falsa amenaza de bomba en un avión que aterrizó de emergencia en Barcelona
Turkish Airlines perseguirá judicialmente al autor del mensaje “bomb at 9.30″, que hizo activar este jueves el protocolo de crisis
La Guardia Civil investiga como un posible delito de desórdenes públicos la falsa amenaza de bomba que obligó ayer jueves a aterrizar de emergencia a un avión que partió de Estambul con destino a Barcelona. Los agentes de la policía judicial trabajan todavía en el atestado, según fuentes policiales, que remitirán al juzgado una vez esté finalizado. La compañía Turkish Airlines también ha anunciado su intención de exigir responsabilidades judiciales al pasajero que provocó que se activase el protocolo de alerta máxima. El sospechoso cambió el nombre de su móvil, con el que creó una red wifi, por el del “Bomb at 9.30″. Una mujer que viajaba en el avión detectó esa conexión con su teléfono y avisó a la tripulación, lo que desató la alarma.
El avión, de Turkish Airlines, partió a las nueve de la mañana de Estambul y debía llegar a Barcelona a las once de la mañana. En pleno vuelo, ya en territorio francés, el piloto del avión activó el “mayday” después del aviso de la pasajera. Dos cazas del país galo escoltaron a la aeronave hasta España, y en el aeropuerto de El Prat se habilitó un lugar para el aterrizaje de emergencia y se activó la comisión de crisis. Los agentes desembarcaron a los 150 pasajeros, y revisaron el avión y las maletas, hasta que descartaron que hubiese un artefacto explosivo. Ahora la Guardia Civil ha abierto la investigación, que tiene por delante la compleja misión de saber quién fue el autor del mensaje con referencias a una bomba a través de su Iphone. Fuentes policiales aseguran que no será una tarea sencilla, pero que se emplearán todas las medidas necesarias para intentar identificarle.
La aerolínea, Turkish Airlines, ha informado a su vez de que “se han iniciado las gestiones para identificar al pasajero en cuestión y emprender acciones legales”. El vicepresidente de Turkish Airlines Yahya Üstün valoró tras el incidente que “las autoridades competentes del país realizaron los controles de seguridad necesarios y no detectaron ninguna irregularidad”, y él mismo se encargó de anunciar que la compañía tiene intención de hallar al responsable de la falsa alarma para pedirle responsabilidades judiciales. El pasaje que viajaba en el vuelo TK 1853 tuvo que ser evacuado del avión y custodiado en las terminales de El Prat, hasta pasadas las dos de la tarde.
Las falsas amenazas de bombas están tipificadas en el código penal como un delito de desórdenes públicos. Está previsto que quien “afirme falsamente o simule una situación de peligro para la comunidad” que “provoque la movilización de los servicios de policía, asistencia o salvamento” se enfrenta a penas e entre tres meses y un año de prisión, o multa. En este caso, además, se suma la agravante de que el delito empieza en otro país, Francia, y se amplía en España.