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Pedro Sánchez multiplica contactos para arrastrar a Europa a su “no a la guerra”

La Italia de Meloni dice que también vetará el uso de sus bases, “como España”. El presidente confía en que suceda como con el reconocimiento a Palestina, un giro hacia su posición

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, este jueves en La Moncloa.Borja Puig De La Bellacasa (Pool/EFE)

Su perfil internacional vuelve a convertirse en la gran baza política de Pedro Sánchez. Después de unos primeros días en los que dejó el protagonismo a sus ministros, el presidente ha decidido entrar de lleno en la ...

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Su perfil internacional vuelve a convertirse en la gran baza política de Pedro Sánchez. Después de unos primeros días en los que dejó el protagonismo a sus ministros, el presidente ha decidido entrar de lleno en la batalla política contra la guerra desatada por los ataques de Donald Trump y Benjamín Netanyahu sobre Irán. Sánchez multiplica contactos internacionales en las últimas horas para intentar arrastrar a otros líderes, especialmente a los europeos, al rotundo “no a la guerra” que pronunció este martes por la mañana desde La Moncloa.

El presidente ha hablado con el francés Emmanuel Macron, Ursula von der Leyen, António Costa y otros líderes europeos, además del brasileño Lula da Silva, y ha recibido el apoyo de la mexicana Claudia Sheimbaum —“es muy respetable la posición del presidente de España en apostar por la paz”, ha dicho—. Además ha contactado con varios líderes de los países árabes, y por debajo también se está moviendo el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y el equipo de Sánchez en La Moncloa para intentar cambiar la posición dominante en Europa, inicialmente muy tibia frente a Trump, por otra mucho más parecida a la que tiene el propio presidente español.

Una vez más, su rotundidad en el choque con Trump y con Netanyahu ha causado impacto especialmente en sectores progresistas europeos y americanos, pero no solo en ellos. El Financial Times lo ha definido como “la némesis de Trump en Europa” mientras buena parte de la prensa europea destacaba su posición de choque total con el líder de EEUU y el italiano La Repubblica directamente abría su portada en papel con un titular rotundo a cuatro columnas: “Sánchez: no a la guerra”. Este mismo jueves, con esa portada encima de la mesa, Giorgia Meloni, siempre cercana a Trump, dio un giro hacia Sánchez. Primero ella rompió su silencio para decir que ella no apoya esta guerra, ante la presión que había en la opinión publica del país vecino, y no solo entre los progresistas, y después el ministro de Defensa, Guido Crosetto, remató en el Parlamento: “El uso de las bases italianas es el mismo de las españolas, el mismo de Sánchez, porque el tratado es idéntico, pero él es el héroe”, dijo quejándose del gran eco que ha tenido en Italia la toma de posición del presidente español. De momento no ha habido reacción de Trump a esta toma de posición italiana.

Pero, además, hay mensajes constantes en redes sociales y análisis de referentes del progresismo de todo el mundo alabando la postura del líder español, que genera tanto rechazo en la derecha como adhesión en una parte de la izquierda.

Mientras, Trump insiste en atacar a Sánchez. El presidente de EEUU habló con el New York Post por teléfono este jueves. En esa conversación llamó “perdedora” a España y afirmó que el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, debería apoyar la campaña estadounidense contra Irán “sin lugar a dudas”. “Tenemos muchos ganadores, pero España es una perdedora, y el Reino Unido ha sido muy decepcionante”, declaró Trump. “[España] es muy hostil a la OTAN”, insistió.

En el entorno del presidente señalan que en las últimas horas están detectando cambios de posiciones en distintas cancillerías europeas, cada vez más críticas con la guerra de Trump y Netanyahu. Y también en las árabes, que en algunos casos de países del Golfo Pérsico están empezando a tomar decisiones clave como no permitir que los aviones de EE UU sobrevuelen su espacio aéreo para atacar Irán, una cuestión estratégica decisiva porque los cazas necesitan pasar por ahí para llegar a Teherán. Otros países americanos, asiáticos y africanos también están muy cerca de Sánchez en las críticas a guerra de Trump.

En La Moncloa están convencidos de que poco a poco las posiciones, con algunas excepciones claras como Alemania, siempre cercana a Israel, irán girando hacia una situación más parecida a la de la guerra de Irak, donde EE UU finalmente acabó quedándose muy solo con el apoyo de Aznar y Toni Blair, el llamado “trío de las Azores”, que en realidad era cuarteto porque estaba el portugués José Manuel Durão Barroso. Incluso en Alemania empieza a haber editoriales en la prensa criticando la posición de Merz y su viaje a Washington, que tiene muy molesta a La Moncloa porque le siguió el juego a Trump cuando atacó a España. Albares reconoció públicamente que llamó a su homólogo alemán para quejarse de esa actitud.

El no a la guerra, creen en el entorno de Sánchez, es transversal, no solo de izquierdas, como pasó en la guerra de Irak en 2003, cuando llegó a concitar un apoyo del 91% de los españoles, entre ellos una mayoría de votantes del PP. Si en 2003 esa posición de Aznar desgastó mucho a su partido, en el Gobierno creen que ahora Alberto Núñez Feijóo se arriesga a una situación similar si se mantiene en una posición cercana a Trump como la de Vox. Sánchez, eso sí, matiza este no a la guerra en Irán, sin paraguas de la ONU, con el envió de una fragata a Chipre para ayudar en la defensa frente a Teherán, también para demostrar compromiso europeo y sobre todo que tiene el mismo rechazo al régimen de los ayatolás que los demás primeros ministros europeos.

Los estrategas del presidente confían en que se produzca algo similar a lo que pasó con el reconocimiento de Palestina en plena ofensiva de Israel sobre Gaza. En un primer momento, parecía que Sánchez estaba muy solo, apenas con Irlanda de apoyo, pero poco a poco, mientras la matanza de palestinos iba creciendo, varios países europeos fueron girando y al final hasta Francia y el Reino Unido acabaron reconociendo a Palestina.

Sánchez está convencido de haber acertado y está dispuesto a mantener la posición aunque es consciente del riesgo que implica un enfrentamiento político directo con la Casa Blanca. Desde el punto de vista de política interna, el giro de Sánchez hacia el “no a la guerra” tiene muchas ventajas. Cohesiona a la mayoría, que está apoyando esta posición, refuerza a la coalición, porque Sumar se siente cómodo en un Gobierno que rechaza el uso de las bases de EE UU en España para el ataque, le devuelve la iniciativa y obliga al PP a tomar partido y decidir si está con Trump o no.

En septiembre del año pasado, Sánchez arrancó la temporada política con todo el foco puesto en Palestina, porque la matanza se recrudecía y las cancillerías europeas giraron. En ese momento, después de un verano durísimo con la entrada en prisión de Santos Cerdán, el PSOE logró frenar la caída e incluso se recuperó ligeramente en las encuestas. Fue algo efímero, porque después llegaron más noticias del escándalo, José Luis Ábalos entró en prisión, y el PSOE volvió a caer. Pero ahora, de nuevo, el foco vuelve a estar en la situación internacional y ahí el presidente se mueve cómodo y está dispuesto a asumir riesgos para defender una posición que cree que tiene mucho apoyo social.

En La Moncloa creen que Feijóo también tendrá que girar y no podrá sostener su apoyo a este ataque fuera de la legalidad internacional cuando se vean de lleno las consecuencias para España y para Europa de esta decisión de Trump y Netanyahu: inflación, caídas de la bolsa, problemas económicos por la inestabilidad de una de las zonas clave de la distribución de la energía en el mundo. De momento el Gobierno ya ha desplegado por todos los medios la campaña del no a la guerra y está asociando a Feijóo con Aznar, precisamente cuando el líder del PP reivindica al ex presidente al cumplirse 30 años de su victoria electoral. “El PP sigue siendo el partido de la guerra”, insiste el ministro Albares. En el equipo de Sánchez creen que Feijóo no acierta en política exterior porque nunca le ha interesado y no controla sus lógicas.

“El PP se equivoca cuando en política internacional solo tiene una posición: lo contrario de lo que diga Sánchez. No se paran a pensar. Y sus posiciones envejecen muy mal cuando otros líderes europeos, también del PPE, van hacia la española, como pasó con el reconocimiento de Palestina por parte de Portugal, por ejemplo”, señalan en La Moncloa. Por todos estos motivos, todo indica que Sánchez, que este viernes tiene una rueda de prensa precisamente con el líder portugués, el conservador moderado Luís Montenegro, en una cumbre bilateral en Huelva, está decidido a mantener el pulso con Trump cueste lo que cueste y a aferrarse al “no a la guerra” como un mensaje con mucha carga política pero también con argumentos detallados económicos, geoestratégicos y del propio interés de España y de Europa.

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