Bruselas advierte a Trump: “Cualquier amenaza comercial dirigida a un Estado miembro lo es contra la Unión Europea”
Crece la solidaridad con Sánchez en Europa. Teresa Ribera reclama respeto para la Unión y recuerda que una represalia contra un Estado miembro lo es contra todos
Un ataque comercial contra un Estado miembro lo es, en realidad contra toda la Unión Europea. La Comisión Europea ha advertido este miércoles que está preparada para actuar y salvaguardar los intereses de la Unión, en respuesta a la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra España. “La Comisión garantizará l...
Un ataque comercial contra un Estado miembro lo es, en realidad contra toda la Unión Europea. La Comisión Europea ha advertido este miércoles que está preparada para actuar y salvaguardar los intereses de la Unión, en respuesta a la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra España. “La Comisión garantizará la plena protección de los intereses de la Unión Europea”, ha avisado un portavoz del Ejecutivo comunitario, que tiene las competencias comerciales del bloque de 27 países. “Nos solidarizamos plenamente con todos los Estados miembros y todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común, estamos preparados para actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE”, ha añadido.
El martes, Trump amenazó a España con cortar todo comercio e incluso con un embargo comercial, en represalia a la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de no dejar que el Ejército estadounidense utilice las bases de Morón y Rota en la ofensiva contra Irán. España —a quien el magnate republicano tildo de “socio terrible”— es un país miembro de la UE y parte del mercado único comunitario, así que un castigo comercial contra él repercutiría en toda la Unión.
Tras el episodio en la Casa Blanca, donde Trump cargó contra el Gobierno español junto a un impasible canciller alemán Friedrich Merz, que estaba de visita en Washington, crecen las muestras de solidaridad con España, que se ha mantenido firme en su exigencia a EE UU, Israel e Irán de que respeten el derecho internacional.
Este miércoles, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha hablado por teléfono con Sánchez para trasladarle el apoyo de la UE. “La UE siempre garantizará que los intereses de sus Estados miembros estén plenamente protegidos”, ha escrito en las redes sociales. “Reafirmamos nuestro firme compromiso con los principios del derecho internacional y el orden internacional basado en normas”, ha dicho el portugués. También el presidente francés, Emmanuel Macron, ha conversado con Sánchez para trasladarle la solidaridad de Francia en respuesta a las recientes amenazas de “coerción económica”, según una fuente del Elíseo.
La vicepresidenta europea para una Transición Justa, Limpia y Competitiva responsable de Política de Competencia, Teresa Ribera, ha reclamado respeto para la Europa, tras el episodio en la Casa Blanca, y ha recordado que el comercio de la UE no se negocia por separado sino “en bloque”. “No es posible entablar represalias comerciales o relaciones comerciales cada uno de los Estados miembros con terceros países, tampoco con Estados Unidos ni a la inversa”, ha señalado en una entrevista con la Cadena Ser.
El comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, Stéphane Séjourné, ha sido muy claro este miércoles: “Cualquier amenaza comercial dirigida a un Estado miembro es, por definición, una amenaza contra la Unión Europea, es competencia de la Unión Europea”.
La amenaza de Trump es grave, señala Ignacio García Bercero, analista del centro de estudios Bruegel y experto en política comercial. También sus consecuencias pueden ser graves, señala el analista, que cree que lo que baraja Trump es emplear una regulación de emergencia para aplicar un embargo contra España, como ya insinuó el martes el estadounidense. Eso, aunque se dirigiera contra productos precisos españoles, lo que es difícil teniendo en cuenta la cadena de suministro, tendría consecuencias para toda la UE y a sus intereses comunes.
Bruselas quiere esperar a ver si las amenazas de Trump sobre España se concretan, pero mientras sigue confiando en que queden solo en ruido, como ha ocurrido otras veces, ya que la amenaza del presidente estadounidense no es nueva. Ya ha puesto antes en la diana a España y a otros socios que no se plegaron a sus exigencias. Y en que la crisis no se produzca.
“Seguiremos abogando por unas relaciones comerciales transatlánticas estables, predecibles y mutuamente beneficiosas para el bien de todos”, ha dicho el portavoz de Comercio del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, en un comunicado. “El comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos está profundamente integrado y es mutuamente beneficioso”, recuerda Gill. “Salvaguardar esta relación, especialmente en un momento de disrupción global, es más importante que nunca y claramente redunda en beneficio de ambas partes”, señala.
El Ejecutivo comunitario tiene a su disposición herramientas comerciales para responder si Trump ejecuta su amenaza, como la imposición de aranceles. Pero por ahora, reclama a EE UU que cumpla el acuerdo comercial firmado el pasado julio con la UE, que marcaba un 15% de aranceles para los productos europeos que se exportan al país norteamericano y una reducción de incuso hasta el 0% para algunos productos estadounidenses. El pacto (que como es de la UE incluye a España) contemplaba también un compromiso por parte del Ejecutivo comunitario de comprar energía a Washington.
Ese acuerdo, no obstante, está en el aire desde la sentencia del Tribunal Supremo de EE UU que asestó un varapalo a la política arancelaria de Trump. La parte europea del compromiso, además, también está congelada a falta de la aprobación del Parlamento Europeo, que ha pospuesto su votación tras el fallo judicial.
En cualquier caso, si la amenaza se materializa, la UE no debería adoptar la reglamentación del acuerdo comercial firmado el pasado junio con Trump, dice el experto García Bercero, que explica que el Ejecutivo comunitario tiene en su mano distinta herramientas para responder a EE UU, como el llamado instrumento anti-coerción, diseñado para disuadir o contrarrestar presiones económicas y que puede derivar en restricciones de acceso al mercado europeo, aranceles, bloqueo de inversiones y restricciones a servicios o propiedad intelectual.