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El alcalde de Móstoles se presenta como víctima tras las acusaciones de acoso sexual y laboral y amenaza con medidas legales

“Todo es absolutamente falso. Es una campaña absoluta de desprestigio. Un chantaje”, asegura el regidor después de que este periódico publicara un audio que desmiente su versión inicial de supuesta venganza política por parte de la edil

El alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, durante la rueda de prensa de este viernes.Vídeo: imágenes cedidas por la sexta

El alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, se ha presentado este viernes como víctima de una “campaña absoluta de desprestigio”, a raíz de las acusaciones de acoso sexual y laboral de una exedil de su partido y que el PP de la Comunidad de Madrid encubrió. “Todas las afirmaciones que se están difundiendo en algunos medios de comunicación son absolutamente falsas. Ya están en manos de mi abogado penalista y de todo mi equipo jurídico, que actuarán con absoluta contundencia frente a todos estos ataques y miserias que se están intentando construir a mi costa”, ha declarado en una rueda de prensa en el Ayuntamiento de la localidad, donde ha utilizado un tono de desprecio hacia la concejala que denuncia el acoso, a quien alude como “esta señora”.

Bautista ha vuelto sobre la idea de una posible venganza política, que ya utilizó ayer y es un patrón que se repite en este tipo de casos de violencia machista, con el ejemplo más representativo siendo el de Nevenka Fernández, la concejala del PP de Ponferrada que denunció al alcalde del municipio, Ismael Álvarez, por acoso sexual y laboral hace 25 años. Pero el regidor se contradice con las versiones de su defensa. Este jueves aseguró, como prueba de que la exedil iba contra él, que le pidió que quería ser teniente de alcalde y amenazó con dejarlo si no se le concedía. Un día después, tras el audio publicado por EL PAÍS donde admite que ella no le pidió tal cosa, cambia el relato y señala que no le solicitó a él el puesto, sino a otras personas del equipo. En ese audio se escucha al alcalde decir, de forma clara: “Efectivamente, tú nunca me has pedido nada”.

Preguntado por esta contradicción, vuelve a liarse y repite lo que ha desmentido al inicio de la rueda: “Ya dije que esta persona pidió ser teniente de alcalde, y los actuales tenientes de alcalde pueden corroborarlo”. Bautista pone en duda las intenciones de la exedil, en un intento de desprestigiar su versión, “porque cuando alguien va grabando conversaciones entiendo que tiene algún fin. Yo, desde luego, no acudo a reuniones con mi equipo de trabajo con una grabadora”. Unos segundos después, comenta de nuevo que a él no le comunicó “directamente” nada, pero sí a la teniente de alcalde y al entonces futuro director de Alcaldía.

Con una puesta en escena idéntica a la de su primera comparecencia, rodeado de su equipo y mostrando un frente unido, Bautista ha elevado el tono y ha asegurado que el caso está en manos de su abogado y que será “implacable” contra lo que considera una vulneración de su derecho a la presunción de inocencia. “Estas acusaciones forman parte de unos continuos chantajes políticos que se remontan al año 2023 por parte de esta concejal, que antepuso sus intereses personales a la formación del gobierno de Móstoles. Y lo vuelvo a decir, a pesar de lo que ha salido hoy en prensa: el audio dice una cosa y el titular dice otra”, ha insistido.

Es la defensa que ha utilizado a lo largo de toda la rueda de prensa, en la que no ha hecho alusión al encubrimiento del PP de Madrid―que el partido intenta desmentir atacando y desprestigiando a la presunta víctima― ni al audio donde Ana Millán, vicesecretaria de Organización del partido, vicepresidenta de la Asamblea de Madrid y persona a la que se le asignó el caso, le dice a la exedil: “Es un acoso de manual”. “Lo que diga la señora Millán en un corte concreto de una conversación de dos o tres horas tendrá que explicarlo ella en el seno del Comité de Derechos y Garantías”, ha despachado el alcalde.

En realidad, no se trata de “un corte concreto”, como señala Bautista, sino de reiterados comentarios a la edil, en los que no solo Millán admite que es un claro caso de acoso, sino que le presiona para que no denuncie: “Habla con tu marido”, “que tu padre no lo pase mal”, “ayuda no es hacerlo público”, son algunas de las frases, a las que EL PAÍS ha tenido acceso, que tanto Millán como Alfonso Serrano, número dos de Isabel Díaz Ayuso y presente en las reuniones, dijeron a la exconcejala. Serrano ha amenazado este viernes con denunciarla por la grabación de las reuniones con los cargos del partido y ella prepara ya una denuncia contra el alcalde mostoleño y contra otros altos mandos del partido.

Bautista, que dice sentirse “indefenso”, también ha aludido a un bulo difundido por el equipo de Ayuso para difamar a la exconcejala y que han replicado algunos medios. En un mensaje, uno de los asesores de la presidenta de Madrid asegura que la exedil denunció con anterioridad por acoso sexual a un compañero de trabajo en Fuenlabrada, pero se trataba de un delito de coacciones que quedó acreditado y no tenía nada que ver con un caso de acoso sexual. A pesar de haberse desmentido esta información, Bautista la da por buena. No hace lo mismo con el resto de publicaciones donde se exponen sus contradicciones.

Frente a las acusaciones, Bautista no ceja en repetir que la versión de la víctima “no está probada”: “Es muy difícil, por no decir imposible, defenderse de un universo de manifestaciones que desconoces totalmente, porque no ha llegado ningún procedimiento concreto ni detallado sobre los presuntos hechos que pudieran constituir infracción alguna”.

El procedimiento que dice desconocer, en cambio, sí llegó a la cúpula del PP de Madrid. La exconcejala primero pidió auxilio a tres altos cargos del partido en la Comunidad por el acoso laboral y sexual que presuntamente sufría a manos del alcalde, después, según ha revelado este periódico, la mujer vivió presiones del partido a la edil para tapar las acusaciones. La primera de ellas tuvo lugar el 11 de marzo de 2024, después de que la afectada escribiera al gabinete de Ayuso. Este le remitió al Serrano y se reunió con él y con Millán, número tres del partido en la región. Esa es la reunión en la que se reconoció que lo que contaba era un caso de acoso claro. En ese primer encuentro le dicen que se tiene que “quitar de la cabeza cualquier tipo de denuncia”.

Este viernes, en cambio, Serrano ha obviado el contenido de las reuniones en las que estuvo presente y ha repetido ―ya lo hicieron ayer él y otros miembros del partido― que la palabra “acoso” no apareció en el caso hasta la renuncia de la exconcejala a su puesto. En una de las reuniones, Millán le dice a la exedil: “[...] nos estás pidiendo en tu último mail que abramos el Protocolo de Acoso y no sé qué, no sé cuántos. Es que para nosotros tú no eres una funcionaria. Entonces, no podemos aplicar el protocolo de acoso en el partido”.

Después de la segunda reunión, la víctima no supo nada del caso en meses, se puso en contacto de nuevo con el partido y no consiguió que se celebrase una nueva reunión. En octubre de 2024 entregó el acta de concejala y se dio de baja en el partido, al que se había afiliado en 2010, por el intenso malestar sostenido durante meses y la desprotección que sentía. Un mes más tarde, envió un escrito de 20 páginas al Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP relatando los hechos, aportando documentos, proponiendo testigos y solicitando que se depuraran responsabilidades y se reparara el daño causado. No la citaron y el caso se archivó.

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