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¿Qué hacer con el dinero en un mundo en caos?

Los expertos recomiendan un ahorro sistemático y diversificado para mantener el poder adquisitivo del patrimonio financiero

Un trabajador de la sala de tesorería de BBVA.Manuel Casamayón

Gestionar el dinero da pereza. Y miedo. Más aún, con un inquilino ciclotímico en la Casa Blanca, la amenaza de que la inteligencia artificial destruya millones de puestos de trabajo y con las Bolsas caminando sobre el filo de sus máximos históricos. En este contexto de vértigo, caos e incertidumbre geopolítica, son legión quienes prefieren dejar sus ahorros tranquilos en una cuenta corriente o en un depósito bancario. Productos seguros que acumulan más de un billón de euros. El dinero es miedoso. Y en España, más. ¿La contrapartida de ese conservadurismo? Que el patrimonio financiero se deprecia año tras año, carcomido por las subidas de precios. Ese dinero parado, además, es improductivo, en un momento en que Europa necesita movilizar miles de millones de euros para cerrar la brecha tecnológica con Estados Unidos y China y mejorar sus capacidades de defensa.

Pocos españoles saben más sobre cómo gestionar inversiones que Luis Viceira. Este profesor granadino de la Universidad de Harvard —donde llegó a ser vicedecano de su escuela de negocios y donde da clases desde hace 28 años— tiene claro que “si se quiere evitar que la inflación se coma nuestro dinero, es imprescindible que lo movilicemos, invirtiendo en Bolsa o en bonos”, explica a través de videollamada desde su despacho en la facultad, en Boston (Massachusetts), a donde el pasado martes llegaba, a duras penas, en mitad de una intensísima tormenta de nieve.

Viceira es uno de los mayores expertos del mundo en asignación de activos financieros. No solo es una eminencia académica —sus artículos se han citado más de 15.000 veces por otros investigadores— sino que también ha asesorado al fondo soberano de Noruega (con 1,8 billones de euros de activos) y al fondo de Harvard (con 52.000 millones de euros de activos gestionados). “En este asunto no hay atajos. Lo que mejor funciona es una asignación diversificada de la cartera de activos, el control de costes y ser capaces de asumir riesgos”, recuerda. “Solo así se pueden conseguir unos retornos que compensen las subidas de precios”.

La inflación media en España en los últimos 20 años ha sido del 2% anual, con picos de casi el 6% en 2022. Tal vez no parece tanto, pero acumulado supone un incremento de precios del 50% en ese periodo. Para que el encarecimiento del coste de la vida no merme el poder adquisitivo, hay que conseguir —además de aumentos de sueldo o pensión— que nuestras inversiones renten más del 2% al año. Pero, ¿cómo?

Con el dinero en depósitos y cuentas, no da. De acuerdo con los últimos datos del Banco de España, correspondientes al cierre de enero de 2026, las cuentas corrientes están pagando tan solo un 0,14% al año. Y los depósitos, un 1,5%. Hay que hacer algo más.

Mercedes Soler, farmacéutica de 46 años, lleva tiempo pensando en dar el paso. “Siempre he tenido mis ahorros en el banco, aprovechando a veces alguna campaña de depósitos que te daban algo más”, explica. “Pero me da mucho respeto meter el dinero que tanto me ha costado ganar en un producto en el que puedo perder”.

Cuándo empezar

Uno de los grandes dilemas de quienes van a pasar de ahorrador a inversor es cuándo hacerlo. Viendo el caos geopolítico o las altísimas valoraciones de las acciones tecnológicas, siempre parece que no es el momento adecuado. Que es mejor esperar. Pero la respuesta es justo la contraria.

Unai Asenjo estudió física, trabajó como gestor de fondos y como profesor de finanzas en la Universidad del País Vasco y ahora dirige la firma Indexa Capital. Cuando algún amigo le pregunta cuándo invertir, su respuesta es clara: “Mejor cuanto antes, porque tratar de ser más listo que el mercado y comprar acciones antes de que suban, no es algo realista”. Asenjo ha realizado muchas modelizaciones sobre el método más adecuado para empezar y la conclusión es que “lo mejor es invertir todo de golpe, más que ir poco a poco”, aunque entiende que haya quien prefiera hacerlo poco a poco “para ver cómo funciona”.

La forma más sencilla para iniciarse no es comprar directamente acciones de empresas cotizadas en Bolsa, ya que implica jugárselo todo a muy pocas cartas, sino hacerlo a través de fondos de inversión. Estos vehículos financieros permiten juntar el capital con otros particulares, para que un gestor especializado lo administre. A grandes rasgos, los fondos invierten en Bolsa —lo que implica asumir más riesgo pero también más rentabilidad a largo plazo— o en bonos —que dan menos retornos pero son más seguros—. Los datos históricos indican que la inversión en fondos de Bolsa permite ganar un 5% más que la inflación, mientras que con los bonos se obtiene alrededor de un 2%, con menos fluctuaciones.

Ahora bien, ¿cómo elegir el fondo de inversión correcto? Para quienes empiezan, la mejor forma, apuntan los expertos, es hacerlo con carteras de fondos de bajo coste. Tanto los bancos —CaixaBank, con su iniciativa Smart Money; el Banco Santander, con su filial Openbank...—, como nuevos jugadores como Indexa Capital, Myinvestor, InbestMe o Finizens, ofrecen una combinación específica para cada nivel de riesgo que el inversor quiera adoptar, de fondos con comisiones muy bajas. A menores costes, mayor rentabilidad. Una vez hecha el primer desembolso, todos los expertos recomiendan ir haciendo aportaciones periódicas, para ir descorrelacionando nuestra cartera de las oscilaciones de los mercados.

La importancia de la diversificación

Pramol Dhawan, gestor de inversiones en el gigante estadounidense Pimco, viaja por el mundo para hablar de la importancia de tener una cartera diversificada de activos. En su paso por Madrid, esta semana, explica que “sentarte encima del efectivo y no hacer nada también es peligroso, porque el dinero se deprecia”. El directivo defiende que en esas carteras “tiene que haber activos cada vez más variados, y no solo acciones de Estados Unidos y bonos europeos”. En su caso, defiende la pertinencia de incorporar una parte de deuda de países emergentes, que en 2025 tuvo un comportamiento sobresaliente.

Durante el pasado ejercicio, el progresivo abaratamiento del dólar respecto a otras divisas ha dañado a quienes estaban muy concentrados en Bolsa de Estados Unidos. Si Wall Street sube un año un 15%, pero el dólar cae un 10% frente al euro, las ganancias para el inversor de la eurozona se quedan en el 5%. Por eso es importante la diversificación, también en cuanto a las monedas.

Con las carteras de fondos, esa diversificación está cubierta. Al igual que el control de costes. En Indexa Capital, las comisiones totales están entre el 0,5% y el 0,6% anual. Para una cartera de 10.000 euros, menos de 60 euros al año. En Myinvestor, son incluso inferiores, del 0,45% al año. En los bancos, estos servicios se acercan más al 1% anual.

Andrés Romero, consejero delegado de Santalucía —un grupo que gestiona activos por valor de 12.000 millones de euros—, observa que la llegada de más ahorradores hacia la inversión es imparable. “Estamos viendo cómo, desde Bruselas, se anima a los ciudadanos a que saquen el dinero de los depósitos para financiar la economía productiva europea, y así mejorar nuestras capacidades de defensa o nuestra infraestructura tecnológica”. Entre esas iniciativas que se van a desplegar pronto está el sello Finance Europe, que el Ministerio de Economía quiere articular a través de un producto con ventajas fiscales y que está ahora en proceso de diseño.

Sea con fondos de inversión, con carteras gestionadas o con seguros de vida-ahorro —pólizas que destinan una parte a comprar acciones o bonos—, los españoles empiezan poco a poco a liberarse de la querencia por cuentas y depósitos para asumir más riesgos. Cada vez es más fácil hacerlo desde el móvil. Y además, ahora es casi una señal de patriotismo europeo.

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