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Amancio Ortega, una inversión en cada puerto

El fundador de Zara realiza una de sus principales operaciones con la entrada en la australiana Qube y acelera en la diversificación de Pontegadea más allá del sector inmobiliario

Juan Colombato

Amancio Ortega va a realizar una de sus mayores inversiones en las antípodas de su lugar de origen. La pasada semana se concretó la oferta del ...

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Amancio Ortega va a realizar una de sus mayores inversiones en las antípodas de su lugar de origen. La pasada semana se concretó la oferta del fundador de Zara, a través de su vehículo inversor familiar llamado Pontegadea, por el grupo australiano Qube, muy centrado en la logística de los puertos. En asociación con el fondo Macquarie, pasará a controlar este holding con sede en Sídney mediante una oferta en Bolsa que valora a la empresa en alrededor de 7.000 millones de euros.

Todavía se desconoce qué porcentaje de Qube corresponderá a Pontegadea. Pero del movimiento sí se pueden sacar dos conclusiones: que será una de las mayores transacciones del family office de Ortega -revelan fuentes conocedoras de la transacción- y que continúa diversificando más allá del inmobiliario.

Pontegadea es una compañía con sede en A Coruña, con la que Ortega (Busdongo de Arbas, León, 89 años) controla la mayor parte de sus acciones en Inditex, holding al que pertenecen marcas como Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti o Bershka y del que todavía es propietario casi al 60%. Gracias a los multimillonarios dividendos que recibe cada año del grupo textil -más de 3.100 millones en 2025-, Pontegadea ha ido invirtiendo en ladrillo a lo largo del mundo y ha creado una cartera inmobiliaria valorada en más de 20.000 millones.

Sin embargo, desde hace cinco años, Pontegadea comenzó a cambiar levemente el rumbo y mirar hacia otros sectores, como la energía y más recientemente infraestructuras como puertos, donde ha puesto ahora su mirada Ortega, una de las personas más ricas del mundo con una fortuna de 148.700 millones de dólares (cerca de 126.100 millones de euros, al cambio actual), según estimaciones de Forbes.

La clave de la diversificación del vehículo familiar -donde impera la discreción impuesta por el dueño sobre los movimientos empresariales- pasa por invertir en países con seguridad jurídica, principalmente de la OCDE (la organización de los países más desarrollados), a través de participaciones minoritarias en compañías que tengan una caja estable y sean negocios previsibles, sin sobresaltos. “No buscamos retornos enormes; buscamos inversiones que nos protejan, que produzcan un flujo de caja constante y que mantengan el valor del capital”, aseguró Roberto Cibeira, consejero delegado de Pontegadea, en una entrevista hace un par de años con Financial Times. “También buscamos inversiones que eviten un conflicto de interés con Inditex, eso significa mantener un perfil bajo“, agregó.

Bajo esta estrategia, Pontegadea entró primero en energía. Así, Ortega se hizo con el 49% de dos sociedades de Repsol propietarias de parques eólicos y solares (llamadas Kappa y Delta); más tarde, con otro 49% de una sociedad de renovables de la francesa EDF (el llamado proyecto Jazz); además de contar con acciones por el 5% de Enagás; el 5% de Redeia, y el 13,7% del operador portugués de electricidad y gas REN. En el sector de las telecomunicaciones entró en Telxius, una firma de cable submarino controlada por Telefónica y de la que el family office dispone de un 30% del capital social.

En esa diversificación, a finales de 2024, la firma adquirió el 20% de Q-Park, con la que se adentró en el negocio de aparcamientos. Esa empresa, donde el fondo KKR ejerce como socio mayoritario, cuenta con estacionamientos en Países Bajos, Alemania, Francia, Bélgica, Reino Unido, Irlanda y Dinamarca.

El pasado verano se conoció la entrada de Pontegadea en las infraestructuras portuarias, al comprar al fondo canadiense Brookfield -que continúa como accionista mayoritario- el 49% de la empresa británica PD Ports, un negocio muy similar al que ahora compra en Australia.

No hay cifras actualizadas de cuánto están aportando estas nuevas inversiones a los ingresos de Pontegadea. De los cerca de 4.000 millones de cifra de negocio del grupo en 2024, el último dato disponible, 2.800 millones provenían de dividendos de Inditex, más de 1.000 millones exclusivamente del sector inmobiliario y el resto, de las otras empresas participadas.

Qué adquiere

La del grupo australiano Qube es la última gran inversión de Ortega fuera del ámbito inmobiliario y para impulsar su estrategia de participaciones empresariales, con un foco muy claro en las infraestructuras de transporte. Ese holding es el principal operador de servicios logísticos para exportación e importación en Australia, lo que abarca actividades en transporte ferroviario, terrestre y marítimo. Tiene actividad en Nueva Zelanda y el sudeste asiático, y su facturación en el último ejercicio completo, el 2024-2025, fue de 4.462 millones de dólares australianos, cerca de 2.700 millones de euros al cambio actual, un 27,4% más que en las anteriores cuentas.

El negocio de Qube se divide en dos grandes ramas: la de logística e infraestructuras por un lado, y la de puertos marítimos por otro. La primera fue la que más creció en el último ejercicio, y la que mayores ingresos generó, un 55% del total, además de ser la que más aporta al beneficio operativo total. La de puertos incluye el manejo de contenedores, la carga de grandes volúmenes y la propiedad del 50% en Patrick Terminals, el principal operador de terminales de contenedores para transporte marítimo de Australia.

Pontegadea y su socio Macquarie esperan cerrar la transacción en verano, según la documentación consultada por este periódico. El fondo local Unisuper, que ya tenía el 15% del grupo, conservará ese porcentaje. “Esta transacción representa un paso más en la estrategia global de diversificación de inversiones de Pontegadea”, señalaba Cibeira en el comunicado sobre la operación.

La inversión de Ortega en empresas se basa en ciertos criterios que, en el caso de Qube, se cumplen. La empresa se sitúa en un país, Australia, que está dentro del foco de Pontegadea por la seguridad jurídica que ofrece. En Asia y Oceanía, pocos mercados interesan al fundador de Inditex más allá de la propia Australia, Corea del Sur, Singapur y Japón. Además, presenta una generación de caja estable, una perspectiva de ingresos previsible dada su actividad, y una rentabilidad y política de dividendos al alza. En los últimos cinco años, el beneficio neto de Qube ha crecido un 91%, y el dividendo lo ha hecho más de un 30%, entregando 600 millones de dólares australianos (360 millones de euros) a sus accionistas en ese periodo. Unos inversores que, hasta ahora, eran una ristra de bancos y gestoras de activos que compraban y vendían sus acciones en Bolsa, de la que será excluida una vez finalice la adquisición. Ese dividendo creciente se volvió a dar el pasado viernes, cuando la compañía australiana anunció un aumento del 29,2%, hasta los 46,5 millones de euros, tras la presentación de resultados semestrales.

Caso similar es el de la británica PD Ports, participada por Pontegadea desde el pasado verano. Como Qube, es un gestor portuario y logístico, del que también ha tomado una posición minoritaria, y que igualmente presenta un negocio al alza: sus ingresos han crecido más de un 20% en el último lustro. Su reparto de dividendos es más irregular, pero en 2022, por ejemplo, repartió casi 180 millones de euros.

Munición creciente

Mientras diversificaba en participaciones empresariales, Ortega ha seguido engordando su imperio inmobiliario. Gracias a esos dividendos crecientes, sus compras en ladrillo suelen ser cada vez de mayor tamaño y también han pasado de adquisiciones de edificios de oficinas, tiendas y hoteles -siempre en las mejores ubicaciones de grandes ciudades-, a otro tipo de activos, como inmuebles para alquiler en el mercado del lujo y plataformas logísticas. Aquí sus mercados favoritos son Estados Unidos, Reino Unido y España.

La potencia inversora de Pontegadea no tiene otro secreto que los dividendos milmillonarios que Ortega recibe cada ejercicio de Inditex. En los últimos 10 años, el montante cobrado por esta vía supera los 14.000 millones. Y todo apunta que en 2026, la retribución de Ortega logrará un nuevo récord. El grupo textil estaba, al cierre de su tercer trimestre, en vías de lograr un nuevo beneficio récord anual, y su política de dividendos asegura el reparto del 60% de esas ganancias. Más munición para seguir expandiendo el imperio Ortega.

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