Análisis:

Caras B

"La niña quería un novio, la madre quería un marqués, el marqués quería dinero, ya están contentos los tres". La coplilla irónica corría por España en los lejanos días de la boda de la única hija del Generalísimo y doña Carmen Polo con el marqués de Villaverde, según el documental de Tele 5 La cara B de Franco, una fascinante exploración de la vida íntima del Caudillo y su entorno familiar. Habrá una segunda entrega el miércoles próximo que llegará hasta la muerte del dictador, pero en la primera parte de esta historia personal de la infamia franquista, que iba desde la República hasta ...

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"La niña quería un novio, la madre quería un marqués, el marqués quería dinero, ya están contentos los tres". La coplilla irónica corría por España en los lejanos días de la boda de la única hija del Generalísimo y doña Carmen Polo con el marqués de Villaverde, según el documental de Tele 5 La cara B de Franco, una fascinante exploración de la vida íntima del Caudillo y su entorno familiar. Habrá una segunda entrega el miércoles próximo que llegará hasta la muerte del dictador, pero en la primera parte de esta historia personal de la infamia franquista, que iba desde la República hasta el año 1954, lo siniestro afloraba entre las reuniones hogareñas, las inauguraciones pomposas y las escenas de pesca asistida, cuando a Franco se las ponían (las lubinas mayormente) como a Felipe II. El programa se basa en imágenes de época, y quizá el punto culminante era la boda de Carmencita I con el Marqués, parecidísima por cierto a la de la hija de Aznar con Alejandro Agag, aunque en este último enlace, retransmitido trascendentalmente en directo por la TVE-1 de entonces, pudimos ver, en lugar de la guardia mora de Franco, unos ujieres muy emperejilados. Después llegaron los nietos, encabezados por Carmencita II, las carantoñas del Caudillo, como las de cualquier otro abuelo, y esa Ley Fundamental votada por aclamación en las Cortes franquistas formalizando el cambio de apellidos del nietecito, que pasaba a tener el Franco por encima del Martínez-Bordiú.

El jueves por la tarde, desde Almería, pude ver en alternancia dos Españas, ambas en directo. Canal Sur tiene su Andalucía directo, con un costumbrismo sensacionalista similar al de España directo (TVE-1). En el andaluz, un señor de Loja aquejado de spleen vital se dedicaba a disparar con su rifle de aire comprimido a sus vecinos, causándole a uno la pérdida de un ojo. "Sólo lo hacía para relajarme", dijo cuando le detuvieron. En el directo estatal, los niños de O Grove juegan con unas pistolitas potencialmente mortíferas, su peligro agravado por el hecho de que las instrucciones sólo vienen en chino y en inglés.

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