CATÁSTROFE EN EE UU | Los españoles

"Un día comimos helados porque alguien atracó un camión"

La diputada española y su familia regresan

La diputada del PSC Lourdes Muñoz y su familia llegaron ayer a Barcelona, tras unas vacaciones en Nueva Orleans que se convirtieron en una pesadilla tras el paso del huracán Katrina. En el aeropuerto de El Prat, Muñoz rememoró la experiencia de los cinco días pasados junto a miles de refugiados en el Centro de Convenciones, donde imperaba la ley del más fuerte. "Un día comimos helados porque alguien atracó un camión frigorífico", explicó.

A la diputada, su compañero y el hijo de éste el huracán les sorprendió en un hotel de Nueva Orleans y como los ciudadanos que no fueron desalojados a...

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La diputada del PSC Lourdes Muñoz y su familia llegaron ayer a Barcelona, tras unas vacaciones en Nueva Orleans que se convirtieron en una pesadilla tras el paso del huracán Katrina. En el aeropuerto de El Prat, Muñoz rememoró la experiencia de los cinco días pasados junto a miles de refugiados en el Centro de Convenciones, donde imperaba la ley del más fuerte. "Un día comimos helados porque alguien atracó un camión frigorífico", explicó.

A la diputada, su compañero y el hijo de éste el huracán les sorprendió en un hotel de Nueva Orleans y como los ciudadanos que no fueron desalojados a tiempo -la mayoría, "negros y pobres", subrayó Muñoz- quedaron abandonados a su suerte. Los cinco días en el Centro de Convenciones, donde se agolpaban los refugiados, fueron una verdadera pesadilla: faltaban los alimentos, el agua y había un ambiente de total inseguridad. Transcurría el tiempo y Muñoz veía atónita cómo ninguna autoridad se hacía cargo de ellos. Imperó la ley del más fuerte. "Un día comimos helados porque alguien atracó un camión frigorífico", explicó.

Pese a ello, Muñoz aseguró que entre los que sufrían el drama no abundaban las críticas a la gestión del Gobierno de George W. Bush: "No esperan nada de él; no están acostumbrados a recibir cobertura pública", afirmó. En medio de la desesperación, un disparo provocó una avalancha. Otras se sucedieron a causa del pánico al correr el rumor falso de que el agua lo iba a inundar todo. Lo mismo pasó cuando llegaron unos autocares. "No entendíamos las decisiones que se tomaban. ¿Por qué enviaban los soldados a garantizar la seguridad de la ciudad cuando teníamos a 10.000 personas muriéndose? Y luego, en vez de ayudarnos anunciaron que no había evacuación porque hubo aquel tiroteo", dijo Muñoz.

La diputada y su familia concentraron todas sus energías en sobrevivir y salir del lugar. Pero también en unos momentos tan difíciles hubo espacio para la solidaridad: "La gente que estaba allí nos conocía porque éramos los españoles y nos aplaudieron cuando logramos salir", recuerda.

Fueron trasladados a Baton Rouge, donde permanecieron unos días para descansar. Como aseguraron ayer, ahora aún les queda "asumir" todo lo vivido. En Nueva Orleans han dejado a amistades trabadas en medio de la tragedia, personas a las cuales no podrán escribir de momento porque no cuentan con ninguna dirección. "Han perdido la casa y los amigos. Somos conscientes de que somos afortunados", dijo Muñoz.

Lourdes Muñoz y su compañero, a su llegada a El Prat.CONSUELO BAUTISTA
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