'CASO ALZIRA'

"Alguien falló y debe pagar"

"Hermana, corro peligro; que venga uno de la familia para ver si me protege, porque aquí yo no tengo protección". Ésta fue la llamada de socorro que Jenny Lara, la dominicana muerta el viernes pasado en Alzira después de que su ex compañero la quemase viva junto a dos de sus hijos, lanzó a sus familiares residentes en Baní, una pequeña localidad del sur de la República Dominicana.

El mayor de los 10 hermanos, Fran; su hermana y confidente Rosario, y Antonio Ramón Cruz, el hijo de 17 años fruto de una relación anterior, llegaron ayer a Alzira para recoger las cenizas. Allí reclamaron "ju...

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"Hermana, corro peligro; que venga uno de la familia para ver si me protege, porque aquí yo no tengo protección". Ésta fue la llamada de socorro que Jenny Lara, la dominicana muerta el viernes pasado en Alzira después de que su ex compañero la quemase viva junto a dos de sus hijos, lanzó a sus familiares residentes en Baní, una pequeña localidad del sur de la República Dominicana.

El mayor de los 10 hermanos, Fran; su hermana y confidente Rosario, y Antonio Ramón Cruz, el hijo de 17 años fruto de una relación anterior, llegaron ayer a Alzira para recoger las cenizas. Allí reclamaron "justicia" porque en su opinión "hay una negligencia y un asesino". Rosario, la más locuaz de los tres familiares, afirmó que "alguien falló y ese alguien debe pagar".

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Primero, reprochó a las autoridades españolas que no hubieran respaldado a Jenny, pese a residir 15 años en Alzira, y luego les pidió "por favor" que "a partir de ahí tomen cartas en el asunto y que esto pare ya", en referencia a la violencia doméstica. De manera pausada, pero con contundencia, Rosario recordó que su hermana fue "una luchadora que vino a España a trabajar honradamente" y que salió sola adelante porque "él nunca la ayudó".

Fran Lara, con voz entrecortada, acusó a su cuñado de "tener a Jennifer como una esclava", tras recordar que estuvo 11 años sin comunicarse con ellos, porque él no quería que tuviera ningún diálogo con la familia.

El hermano mayor de la familia dominicana Lara-Castillo recordó que en los últimos tiempos les llamaba a escondidas para contarles "la tortura que sufría". Fran tampoco se mordió la lengua: "Hay una negligencia y un asesino de mi hermana". A la huelga de hambre iniciada por el supuesto asesino, Pablo R. G., para que le dejen ver a su hijo mayor, Pablo, de 12 años, replicó con contundencia "que siga en huelga de hambre porque nosotros tenemos huelga de dolor y derrame de sangre".

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