Columna

Incertidumbres que cuentan

ECONOMÍA / COYUNTURA INTERNACIONAL

La actividad en EE UU y Europa parece haber alcanzado un punto de inflexión. Sin embargo, en las últimas semanas los mercados están ponderando más las incertidumbres sobre la intensidad de la recuperación, sobre todo en EE UU.

El petróleo es un primer factor de riesgo, dado su impacto negativo sobre crecimiento e inflación. La coincidencia de su encarecimiento con la incipiente fase de recuperación, podría plantear un dilema de política monetaria principalmente para la Fed. Por un lado, presiona al alza los precios, pero por otro, afecta negativ...

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ECONOMÍA / COYUNTURA INTERNACIONAL

La actividad en EE UU y Europa parece haber alcanzado un punto de inflexión. Sin embargo, en las últimas semanas los mercados están ponderando más las incertidumbres sobre la intensidad de la recuperación, sobre todo en EE UU.

El petróleo es un primer factor de riesgo, dado su impacto negativo sobre crecimiento e inflación. La coincidencia de su encarecimiento con la incipiente fase de recuperación, podría plantear un dilema de política monetaria principalmente para la Fed. Por un lado, presiona al alza los precios, pero por otro, afecta negativamente a la actividad. Así, el reciente tensionamiento en el precio del crudo podría constituir un test sobre las preferencias de los bancos centrales: una preferencia sesgada hacia el crecimiento llevaría a mantener los tipos de interés actuales, y una mayor preferencia por el control de la inflación conduciría a un adelanto en las subidas de tipos. En EE UU, con un crecimiento moderado de los precios, la actividad podría estar teniendo una mayor ponderación en la función de reacción del banco central.

Actualmente los mercados parecen ponderar más las incertidumbres sobre la intensidad de la recuperación económica

La segunda gran incertidumbre es la relativa a la intensidad de la recuperación a medio plazo y, ligada a ella, la de los beneficios empresariales. En el cuarto trimestre de 2001, éstos cayeron un 24% en tasa interanual, el registro más negativo en cuarenta años, una desaceleración que estuvo ligada al menor crecimiento nominal desde 1954. La recuperación bursátil desde los mínimos de septiembre, parece anticipar el punto de inflexión de los beneficios en la primera parte del año. Según un estudio del FMI, el índice S&P 500 anticipa ese punto de inflexión en uno o dos trimestres. Pero para que los beneficios se recuperen con solidez es preciso que la economía recupere un ritmo de actividad elevado. Algo que está descontado en los primeros meses de 2002, sobre todo por la necesidad de reconstruir inventarios. La incertidumbre es si este ritmo será sostenible, y sobre todo, si a medio plazo, la economía volverá a crecer a las tasas de 1996-2000. Puede haber algunos límites al crecimiento. Primero, el consumo, dados los mínimos históricos en los que se halla la tasa de ahorro, difícilmente podrá crecer al promedio de ese periodo (4,3%). Segundo, la inversión se vio entonces favorecida por un ritmo extraordinario de introducción de la tecnología, al que se sumó el 'efecto 2000'. Algo difícilmente repetible. Y, tercero, el crecimiento de las exportaciones podría no recuperar el ritmo del 7% del periodo 1996-00, dado que el tipo de cambio efectivo real del dólar es un 15% superior.

Estas incertidumbres contribuyen a que la Fed mantenga, por ahora, el sesgo neutral para los tipos pese a que datos reales, expectativas de actividad y grado de relajación de la política monetaria presionen al alza sobre los tipos.

Sonsoles Castillo es economista del Servicio de Estudios del BBVA.

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