Cartas al director

La sentencia del Tribunal Constitucional

La constitución española dice que el imperio de la ley debe emanar de la expresión de la voluntad popular (voluntad popular que no debe confundirse con la de Alianza Popular). Partiendo de esta premisa y de la voluntad claramente expresada por los españoles en octubre de 1982, al dar confianza mayoritariamente a una opción política y a su programa, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la ley del aborto va frontalmente contra la propia Constitución, ya que esta ley abortada por el Tribunal Constitucional emana de la voluntad expresada en las urnas por los españoles.Promover el pro...

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La constitución española dice que el imperio de la ley debe emanar de la expresión de la voluntad popular (voluntad popular que no debe confundirse con la de Alianza Popular). Partiendo de esta premisa y de la voluntad claramente expresada por los españoles en octubre de 1982, al dar confianza mayoritariamente a una opción política y a su programa, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la ley del aborto va frontalmente contra la propia Constitución, ya que esta ley abortada por el Tribunal Constitucional emana de la voluntad expresada en las urnas por los españoles.Promover el progreso con tal de asegurar a todos una calidad de vida digna es otro de los grandes objetivos de nuestra Constitución, así como el derecho a la vida y a la integridad física y moral. Por tanto, sí una madre sabe que su hijo va a nacer con una malformación física o mental, o no va a tener derecho a vivir dignamente, se le debe dar la opción de abortar. Si una mujer es violada y queda embarazada, tiene derecho a su integridad moral y se le debe dar la opción de abortar. Si una mujer corre peligro de muerte por su embarazo, tiene derecho a la vida y, consiguientemente, a abortar.

Más información

El Estado de derecho se fundamenta en tres grandes poderes, el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Cuando uno de estos poderes (en este caso el judicial) no tiene en cuenta la voluntad emanada del pueblo, el Estado de derecho se convierte en una dictadura, que en este caso trata de imponer incluso criterios morales. Estoy convencido de que sería totalmente constitucional declarar inconstitucional al Tribunal Constitucional.- Josep A. Fañanàs.

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