La central nuclear de Lemóniz funcionará en 1981

«La central nuclear de Lemóniz se terminará y entrará en funcionamiento su primera fase el próximo año, pese a quien pese». En esta afirmación se resume la intervención del presidente del Consejo de Administración de Iberduero ante la junta general de accionistas de la sociedad, celebrada en la mañana de ayer en Bilbao.Tras reconocer que la inversión ya realizada en la central de Iberduero supera los 70.000 millones de pesetas, sin considerar los intereses intercalarios devengados, Pedro Areitio resaltó la necesidad de recuperar el concepto de «bendito beneficio empresarial» como una de las po...

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«La central nuclear de Lemóniz se terminará y entrará en funcionamiento su primera fase el próximo año, pese a quien pese». En esta afirmación se resume la intervención del presidente del Consejo de Administración de Iberduero ante la junta general de accionistas de la sociedad, celebrada en la mañana de ayer en Bilbao.Tras reconocer que la inversión ya realizada en la central de Iberduero supera los 70.000 millones de pesetas, sin considerar los intereses intercalarios devengados, Pedro Areitio resaltó la necesidad de recuperar el concepto de «bendito beneficio empresarial» como una de las pocas soluciones válidas para salir del actual momento de crisis que atraviesan los sectores productivos del país.

Una de las constantes de su intervención la constituyó la defensa de las centrales nucleares, a las que calificó como única solución válida para superar los problemas energéticos futuros, máxime si se tienen en cuenta las tremendas oscilaciones de los precios de los crudos petrolíferos, materia prima indispensable para la producción de energía eléctrica de origen térmico convencional. Este modelo productivo supone un porcentaje mínimo en la producción de Iberduero, cuyo principal capitulo de facturación corresponde a la elictricidad de origen hidráulico que en el ejercicio de 1979 superó ampliamente el 70% de su facturación total.

El tercer punto básico de la intervención del presidente de Iberduero fue la defensa radical a la necesidad de potenciar el papel del empresario como creador de riqueza.

La solvencia financiera de la empresa, sus perspectivas favorables de futuro y la necesidad de evitar el deterioro en las tarifas eléctricas fueron otros puntos destacados por el señor Areitio.

En el turno de ruegos y preguntas se produjo una intervención muy controvertida de un accionista que, dando la espalda al consejo de administración, se dirigió a los accionistas, siendo interrumpido por los miembros del consejo de administración al cortarle el sistema de megafonía.

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