"Gana la concordia", manifiesta el ministro español

Gana la concordia, dijo ayer el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, a su llegada a Barajas, procedente de Roma, cuando un periodista le preguntó quién gana o quién pierde con la renuncia respectiva de privilegios efectuada por el jefe del Estado español y el Vaticano, según el acuerdo suscrito por la mañana en la ciudad del Vaticano.

Poco después de las siete de la tarde llegó al aeropuerto de Madrid-Barajas el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, acompañado del embajador español en el Vaticano, señor Fernández Valderrama, y varios directores generales de su dep...

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Gana la concordia, dijo ayer el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, a su llegada a Barajas, procedente de Roma, cuando un periodista le preguntó quién gana o quién pierde con la renuncia respectiva de privilegios efectuada por el jefe del Estado español y el Vaticano, según el acuerdo suscrito por la mañana en la ciudad del Vaticano.

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Poco después de las siete de la tarde llegó al aeropuerto de Madrid-Barajas el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, acompañado del embajador español en el Vaticano, señor Fernández Valderrama, y varios directores generales de su departamento.El señor Oreja preguntó si continuaba reunido el Consejo de ministros, y al contestársele afirmativamente, hizo ademán de dirigirse hacia el automóvil que le esperaba a la puerta de la sala de autoridades del aeropuerto. Sin embargo, y ante la presencia de informadores, contestó, de pie e informalmente, a las preguntas que se le plantearon, tras dar cuenta de su programa de trabajo en Roma.

El ministro de Asuntos Exteriores destacó los veinte minutos de conversación con Su Santidad el Papa, durante los cuales le hizo entrega de un mensaje para don Juan Carlos, de quien el señor Oreja resaltó su papel de impulsor de la concordia entre la Iglesia y el Estado, instrumentada a través de la renuncia al privilegio de presentación de obispos.

Respecto a los temas pendientes entre la Iglesia y el Estado español, señaló que en el plazo máximo de dos años quedarán resueltos todos los problemas, algunos de los cuales datan de siglos y han de resolverse de acuerdo con los cambios operados en las comunidades religiosa y civil durante los últimos años.

El acuerdo firmado ayer será remitido a las Cortes, cuya Comisión de Asuntos Exteriores será convocada en fecha próxima, según las conversaciones mantenidas sobre el tema entre los titulares de Asuntos Exteriores y Justicia.

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El señor Oreja destacó la participación decisiva del embajador Fernández Valderrama en la conclusión del acuerdo, así como la de los anteriores ministros de Justicia y Asuntos Exteriores, señores Garrigues y Areilza. Señaló que, gracias a ellos, nos encontramos ahora de verdad en la recta final, y manifestó que monseñor Casaroli le recordó por la mañana esta expresión, cuando le recibió en el Vaticano: «Esta sí que ha sido -le dijo- la recta final.»

Otro informador se interesó por el tema del matrimonio, como institución civil a la vez que canónica, y el señor Oreja contestó que éste, como todos los restantes temas pendientes entre la Iglesia y el Estado, irán borrándose de la pizarra conforme se vayan resolviendo en el plazo máximo -insistió- de dos años.

Antes de despedirse de los periodistas, camino de Castellana,_ 3, el ministro de Asuntos Exteriores resaltó la emoción que había experimentado en el Vaticano, especialmente durante la audiencia que le concedió Pablo VI.

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