Sinner contra Zverev en la final, el clásico de esta primavera
El número uno supera a Fils (6-2 y 6-4) y se medirá el domingo por el título con el alemán (6-2 y 7-5 a Blockx). Será el cuarto pulso entre ambos en solo mes y medio
A falta del gancho del ausente Carlos Alcaraz y una vez disipada la opción de Rafael Jódar, apeado el miércoles en los cuartos de final, el torneo de Madrid propondrá este domingo (17.00, Tdp y Movistar+) el desenlace más atractivo posible con las cartas que contaba. Los cruces entre Jannik Sinner (6-2 y 6-4 a Arthur Fils, en 1h 26m) y Alexander Zverev (6-2 y 7-5 a su tocayo Blockx, en 1h 36m) se han convertido en costumbre esta temporada, cuatro ya con este último que confrontará en la Caja Mágica al número uno y al tres del mundo en un intervalo de mes y medio; no obstante, ateniéndose a los precedentes el desequilibrio es claro, ya que el italiano se ha impuesto en nueve de los 13 duelos entre ambos y, sobre todo, en todos los que han disputado (8) a partir de 2024.
“Él es el número uno y no ha perdido un partido desde principios de febrero. Creo que ahora mismo es, sin duda, el mejor jugador del mundo. Tengo que jugar un tenis muy bueno para tener alguna posibilidad. Sé que soy capaz de hacerlo y daré lo mejor de mí el domingo”, transmite el de Hamburgo cuando ya se han superado las once de la noche. Perdió el 14 de marzo en Indian Wells; cayó también sobre el cemento de Miami, el 28 de ese mes; y poco después se inclinó en el pasaje de Montecarlo, el 11 de abril. Tres semanas después, uno (24 años) y otro (29) se reencontrarán en un episodio que partirá con un indiscutible favorito. Ahí están los datos, ahí ejerce el líder.
Es uno de esos días en los que el tenis de Sinner rasga el viento. Armonía pura, movimientos limpios y firmes, pegada de peso pesado. Ese revés viaja exactamente hacia donde lo desea la cabeza pensante del italiano, que llegó a la Caja Mágica hace dos semanas sin tener del todo claro cómo se encontraría —“es el torneo más desafiante por las condiciones, ya veremos”— y que después de cinco rondas de adaptación y perfeccionamiento está en el lugar que pretendía: otra final para él, la cuarta consecutiva, primera en Madrid. De poco le sirve al bueno de Fils la orgullosa resistencia del segundo parcial, más equilibrado pero igualmente previsible. El joven francés, ganador reciente del Godó, rema, rema y rema, pero también sucumbe.
“Está cayéndole la del pulpo…”, se escucha poco antes en la grada, cuando esa primera ráfaga marca otra vez la línea divisoria entre él, el número uno, y otro de esos chicos que aspiran a adentrarse en un territorio que por ahora les es absolutamente prohibido. Si no es Sinner es Carlos Alcaraz, y si no es Alcaraz es Sinner. Ese es el resumen. Fuera de plano ahora el español, lesionado, el de San Cándido llegó al barrio de San Fermín con la inquitud lógica de cómo reaccionarían su tenis (y también su cuerpo) a un marco tan complejo como este, y la conclusión es evidente: si el triunfo en Montecarlo ya le otorgaba el cartel de favorito en la gira, la ausencia del murciano y el recorrido de estos días lo refuerzan.
Doha... y monólogo
Por si había alguna duda, Sinner aprieta: “He intentado ser agresivo. Sabía que iba a ser exigente, así que estoy satisfecho con el nivel de hoy”, dice después de rubricar la victoria, la 350ª de su carrera en la élite y la que, también, redondea un rendimiento excepcional en los Masters 1000. Alcanzada la final en la capital española, desde el domingo ya las habrá jugado todas, las nueve de una categoría que se inició en 1990 —antes conocida como Masters Series— y que hasta ahora solo contaba con los plenos del suizo Roger Federer (con 30 años), Rafael Nadal (27) y el serbio Novak Djokovic (25). A sus 24, el pelirrojo suma y sigue, imparable en esta primavera traducida en un monólogo.
No pierde un partido desde que el checo Jakub Mensik pudo con él en los cuartos de Doha, el 19 de febrero. A partir de esa fecha, una dentellada tras otra: Indian Wells, Miami, el Principado. Y apunta ahora, con 22 triunfos sucesivos y hasta 27 encadenados en los mil, a lograr un repóquer histórico, puesto que nadie ha conquistado cinco trofeos seguidos en la categoría. Se encontrará de nuevo con Zverev tras otra exhibición de facultades ante Fils. Ritmo, precisión, jerarquía. Una amplísima superioridad. El galo, esperanza de su país, se marcha conforme de haber arañado esos juegos y se alimenta la sensación: salvo contingencia, la gira insinúa otra vez un desfile militar.
“Está jugando un tenis increíble, con mucha confianza. Golpea la bola muy limpia desde ambos lados. El primer set fue duro para mí… Los números con el saque [solo un 39% de primeros dentro] han sido bastante malos”, señala Fils, de 21 años y 17º del mundo. En crecimiento. “Cuando juegas contra él es diferente. No estaba acostumbrado a este ritmo. Es un campeón y no es fácil. Tengo que jugar más partidos de este nivel”, añade el galo, penalizado por su pobre índice con los segundos (45%). Severo castigo de Sinner al resto, e incontestable el italiano con los primeros servicios: solo se le han escapado tres puntos (21 de 24). Y el domingo, más. Él, dueño del presente y durmiendo a pierna suelta: “Pase lo que pase, habrá sido un gran torneo para mí”.
Al otro lado volverá a estar Zverev, al que rindió previamente en California, Florida y también en Montecarlo; en los tres casos en la cota de las semifinales. Consciente de la envergadura del reto y del desequilibrio de fuerzas, el de Hamburgo intentará proponer su versión más incisiva —la única vía posible, aquella que exploró Jódar— y se aferra a su prolífico currículo en Madrid, testigo de dos títulos (2018 y 2021) y la final de 2022; venció a Dominic Thiem y a Matteo Berrettini, y cedió contra Alcaraz.
UNA NUEVA FRONTERA: 14.000 PUNTOS
Después de lograr el pase a la final y de atender a los periodistas en la sala de conferencias, Sinner departía entre bastidores con el portero del Real Madrid, Thibaut Courtois, quien estos días se ha acercado varias veces al recinto para presenciar los partidos.
El número uno firmó otra actuación convincente que no solo incrementa su registro de puntos, sino que le permite traspasar una frontera (la de los 14.000) que hasta ahora solo habían rebasado otros tres jugadores: Djokovic, Nadal y Federer.
El récord está en manos del serbio (16.950 en junio de 2016), seguido por el suizo (15.903 en noviembre de 2012, tras la aplicación del nuevo sistema; previamente eran los 12.315 de octubre de 2006) y el español (15.390 en abril de 2009).
Ahora, el italiano aventaja en 1.040 puntos a Carlos Alcaraz, cuyo máximo han sido los 13.650 que alcanzó en febrero de este año, tras haber triunfado en Australia y Doha. La brecha crecería en el caso de que Sinner gane en Madrid, Roma y Roland Garros.
Además, el de El Palmar perderá los 1.000 puntos que obtuvo hace un año en el Foro Itálico y también los 2.000 del grande parisino. Zverev, por su parte, posee 5.805, por lo que ahora mismo está a 8.195 de Sinner. Entre uno y otro, un abismo.