Ir al contenido

¿Vas a creer a tus ojos o lo que te diga un físico?

Unas observaciones enigmáticas pueden tener una explicación no tan revolucionaria

Hasta hace unos días, los físicos parecían desconcertados. El universo temprano parecía estar haciendo cosas que, según nuestras teorías, no debería poder hacer. El telescopio James Webb había empezado a ver objetos extremadamente brillantes cuando el cosmos apenas era un bebé, demasiado pronto para que existieran estructuras tan grandes. Eso reavivó ideas antiguas, hipótesis audaces y la sensación de que quizá algo fundamental no encajaba. Todo apuntaba a un misterio profundo sobre cómo crecieron las primeras galaxias y los agujeros negros. Pero justo cuando el rompecabezas parecía perfecto para ponerlo todo patas arriba, apareció una nueva explicación que obliga a mirar dos veces.

Archivado En