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SEBASTIÁN PIÑERA
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Los 10 inolvidables ‘momentos deportivos’ de Sebastián Piñera

Buenos y malos. Anecdóticos y trascendentales. Bochornosos y épicos. Los episodios del fallecido exmandatario chileno con la actividad son muchos

Sebastián Piñera
Sebastián Piñera durante un 'sparring' con una pugil, en Santiago (Chile), el 7 de septiembre de 2019, en una imagen compartida en sus redes sociales.

El cruce con Bielsa

El entrenador de la selección chilena jamás estuvo de acuerdo con visitar el Palacio de La Moneda tras la eliminación a manos de Brasil en el Mundial de Sudáfrica. Le parecía que era un exceso, que no había nada que festejar y que había que priorizar el retorno de los jugadores con sus familias después del prolongado período de concentración. Pero Piñera insistió y la visita fue inevitable. Con la mano estirada, el presidente sintió el desaire del rosarino, que sentía particular cercanía con Michelle Bachelet. Al día siguiente Bielsa se disculpó en carta pública diciendo que “quisiera pedir que no se interprete mi actitud como una descortesía para con las autoridades que homenajearon al equipo”. Piñera le replicó, un día después, también por escrito: “Valoro las disculpas del señor Marcelo Bielsa. Cada uno es responsable de sus propias actitudes y conductas. Como presidente de la República voy a tratar con el debido respeto a todas y cada una de las personas”.

La bandera de Atenas

Alejado de la política, en los Juegos Olímpicos de Atenas, Piñera asistió como mero espectador, aunque con acceso privilegiado gracias a las gestiones del Comité olímpico chileno. Cuando nadie sospechaba que habría cosecha de medallas y menos de oro, el empresario asistió con regularidad al court para presenciar la gesta de Massú y González, festejando codo a codo la hazaña. La historia dice que pidió prestada una bandera a la delegación de deportistas chilenos presentes en el recinto para inmortalizar el momento.

La seguridad en los estadios

En los meses iniciales de su primer gobierno y preocupado por la creciente ola de violencia en los estadios, Piñera encomendó al Ministerio del Interior la creación de un plan para combatir a las barras bravas. Lo hizo mirando a una de sus políticas más admiradas, Margaret Tatcher, por lo que los primeros datos recabados fueron en torno a la Premier League, que para el año 2011 ya había implementado por una década las nuevas medidas de seguridad. El impulso sirvió para crear Estadio Seguro, pero no para solucionar el problema. En su segundo período, las mismas barra bravas que no pudieron desarticularse fueron piedra angular del estallido social.

Los penales con mascarillas

A Sebastián Piñera le correspondió lidiar con la pandemia del covid. El fútbol fue tempranamente suspendido, lo que se sumó a la interrupción por el estallido social. Después de largos meses de inactividad –uno de los más largos a nivel planetario– se decidió la reapertura de las canchas, para lo cual se realizó una puesta en escena con Esteban Paredes, José Pedro Fuenzalida y el mandatario. Presa una vez más de su entusiasmo, quiso salirse del protocolo con una tanda de lanzamientos penales. Primero lanzando y luego, con mascarilla puesta, atajando. O tratando de atajar. Esteban Paredes no lo perdonó.

Los estadios Bicentenario

Tras afrontar varios escándalos en la Subsecretaría de Deportes, Michelle Bachelet dio un giro a su política apoyando la realización del Mundial Juvenil Femenino en nuestro país impulsando la construcción de tres estadios Bicentenario, con altos estándares. El proyecto contemplaba además la remodelación del Estadio Nacional, que se hizo contra el tiempo y de muy mala manera, lo que motivó la ácida crítica del arquitecto Gonzalo Mardones, muy cercano a Piñera. Al asumir su primer mandato presidencial, impulsó la creación de nuevos estadios, siguiendo con éxito la política de infraestructura de su antecesora, aunque el Estadio Nacional otra vez fue postergado.

Los apodos de la Generación Dorada

Piñera festejó en medio de una reunión del G20 en Japón el triunfo en la Copa América del 2015, con el penal de Alexis Sánchez. Su relación con la generación dorada fue siempre un tanto esquiva. Piñera no olvidó que el grupo y Bielsa invitaron a Michelle Bachelet a la concentración de Inwenyama, en Nelspruit. Y varios de los jugadores del plantel recordaban entre risas la visita del mandatario a Juan Pinto Durán para despedirlos, tratando de utilizar los apodos con que eran conocidos. Aludió a Celia Punk, a Palmatoria, a Visogol (Vidal, Beausejour y Paredes), pero las risas de Cecilia Morel y Ruiz Tagle se tensionaron cuando, tras una vacilación, se refirió al Loco Bielsa. Finalmente, los grandes éxitos de la Roja no coincidieron con sus mandatos. Las dos Copas América, el subcampeonato en la Confederaciones y el Mundial del 2014 fueron bajo el mandato de Bachelet.

Berlusconi maestro, Macri discípulo

Admirador de la gestión de Silvio Berlusconi, Sebastián Piñera entendió que debía replicar las políticas del primer ministro italiano en los relativo a clubes de fútbol y medios de comunicación. Así fue como se hizo propietario de Colo Colo –aprovechando la ley de Sociedades Anónimas Deportivas que impulsó en el Congreso– y adquirió el canal Chilevisión. En el cuadro albo conquistó títulos nacionales, llegó a la final de la Copa Sudamericana y obtuvo beneficios por la transferencia de varios jugadores surgidos en las canteras durante el período de la quiebra. Engolosinado, mantuvo sus acciones al ser electo, y nombró a otro accionista mayoritario, Gabriel Ruiz Tagle, como su ministro de Deportes. Tras un aluvión de críticas y ya instalado en La Moneda, debió vender el club y el canal, que no entraron finalmente en la fórmula de su fideicomiso ciego. Así como él siguió a Berlusconi, en Argentina Mauricio Macri se convirtió en presidente de Boca Junios para acceder a la Casa Rosada. Consejo de su amigo Piñera.

La pinchanga es sagrada

Como es habitual en los veranos del país, los incendios forestales arreciaban en el sur de Chile. Específicamente en Carahue, en la región de La Araucanía. Mientras miles de hectáreas ardían, el presidente, en el marco de una gira, decidió jugar un partido de fútbol contra la prensa acreditada, utilizando, como era costumbre, el dorsal 9. Goleador de los equipos que conformaban sus equipos, ese encuentro fue de gusto amargo. “No pude con las ganas”, dijo en camarines.

Las leyes fundamentales

En su período como senador impulsó la Ley de Donaciones Deportivas, que se consideraba fundamental para permitir la participación de la empresa privada en el financiamiento de proyectos y planes deportivos. Con el paso de los años la ley, que permitía la exención de impuestos a las empresas aportantes, fue criticada porque no dio los frutos deseados y desvirtuó su objetivo inicial. Fue también una iniciativa parlamentaria de Piñera la que permitiría la Ley de Sociedades Anónimas Deportiva, que permitió a las instituciones más populares escapar de la quiebra, aunque concentró el poder en los accionistas mayoritarios y amparó irregularidades como la multipropiedad de clubes o la llegada de inversores sin ninguna vinculación afectiva con los colores o empresarios que los utilizaron como plataformas para sus negocios de representación. Siempre entusiasta, Sebastián Piñera, hincha acérrimo de la Universidad Católica, declaró su amor por la franja y posó con la camiseta, para después asumir como dirigente de Colo Colo. En el 2013, creó el ministerio del Deporte, que remedió el arrastre de escándalos e irregularidades anteriores en Chiledeportes y el Instituto Nacional de Deportes (IND), y materializando una larga aspiración de la actividad en Chile.

El sufrimiento protocolar

Impulsivo, entusiasta y arriesgado, a Piñera sus asesores le reprochaban sus salidas de libreto. Muchos recuerdan la cara de sorpresa de Usain Bolt, el múltiple medallista olímpico en velocidad, cuando visitó La Moneda y el mandatario le regaló un cuadro con un meme que mostraba al gobernante ganándole una carrera al jamaiquino. O cuando recibiendo a la delegación tras los Juegos Odesur de Cochabamba, en el 2018, le preguntó pública y ante las cámaras a Tomás González si tenía más pololas o medallas en la gimnasia. “Medallas”, contestó tímidamente el deportista, actualmente casado con Juanes, su pareja desde esa época.

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