Los seis libros de la semana
Los críticos de ‘Babelia’ reseñan lo nuevo de Alice Rivaz, David B., David Toscana, Martín Kohan, Pascal Bruckner y Peio H. Riaño
Lanza tu pan
Alice Rivaz
Traducción de Regina López Muñoz. Errata Naturae, 2026. 264 páginas. 23,50 euros
La escritora suiza ofrece un soberbio ejercicio de literatura introspectiva: una mujer navega mentalmente entre el fracaso de sus relaciones, la pérdida de la juventud y la frustración de sus impulsos artísticos.
> Lea aquí la crítica de Marta Sanz
El señor Búho y el País de los Muertos
David B.
Traducción de Julia C. Gómez. Salamandra Graphic, 2026. 264 páginas. 27,96 euros
David B. convierte al señor Búho en un Virgilio que acompaña a una joven con miedo a su sombra en su descenso al más allá.
> Lea aquí la crítica de Álvaro Pons y Noelia Ibarra
El ejército ciego
David Toscana
Alfaguara, 2026. 229 páginas, 19,19 euros
El escritor mexicano David Toscana, ganador del más reciente Premio Alfaguara de Novela, teje una historia poderosa con los mimbres de una anécdota del siglo XI que transforma en una lectura simbólica.
> Lea aquí la crítica de Julio Núñez
La separación
Martín Kohan
Anagrama, 2026. 232 páginas. 18,90 euros
En esta novela es notoria la intención de reproducir la energía “de muerte” que genera siempre una separación, pero también “de vida”.
> Lea aquí la crítica de Andrés Barba
Sufro, luego existo
Pascal Bruckner
Traducción de María Belmonte Berrenechea. Siruela, 2026. 272 páginas, 21,95 euros
Pascal Bruckner defiende que la víctima es el héroe de nuestro tiempo. El filósofo lo aborda desde todos sus posibles ángulos hasta llegar a la actualidad, donde detecta un auge del victimismo ejemplificado en la autoficción.
> Lea aquí la crítica de Juan Carlos Galindo
Marquesa. El mayor robo de arte de la historia de España
Peio H. Riaño
Antonio Machado Libros, 2026. 278 páginas. 18,90 euros
El autor reconstruye cómo una impostora se apropió con solo una tarjeta de visita falsa de cientos de obras de arte incautadas tras la Guerra Civil
> Lea aquí la crítica de Vicente G. Olaya