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Migración por mar: náufragos invisibles y vigías

La política antiinmigratoria de Trump protagoniza titulares, pero en ‘Los vigías’ la francofinlandesa Taina Tervonen recuerda que la inhumanidad también ocurre en las fronteras europeas

Es de día o de noche, no importa. En el cayuco hay veinte personas, treinta, tal vez más. Hombres, mujeres, algún niño o niña. El mar no muestra sus fronteras, pero las tiene. Desde ese puerto africano, esperan llegar a Europa, pero saben que puede pasar cualquier cosa. Se preguntan quién los socorrerá si la embarcación se detiene o se quiebra. ¿Podrán sus familiares recuperar sus cuerpos si naufragan y mueren o desaparecerán en el mar o en una fosa común? Mientras ...

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Es de día o de noche, no importa. En el cayuco hay veinte personas, treinta, tal vez más. Hombres, mujeres, algún niño o niña. El mar no muestra sus fronteras, pero las tiene. Desde ese puerto africano, esperan llegar a Europa, pero saben que puede pasar cualquier cosa. Se preguntan quién los socorrerá si la embarcación se detiene o se quiebra. ¿Podrán sus familiares recuperar sus cuerpos si naufragan y mueren o desaparecerán en el mar o en una fosa común? Mientras la política antiinmigración de Donald Trump sigue dando titulares a los medios de comunicación internacionales, la escritora y periodista Taina Tervonen viene a recordarnos en Los vigías. Cinco centinelas de las fronteras que la tragedia migratoria continúa a las puertas de Europa.

Tervonen, nacida en Finlandia, residente en Francia y que pasó su infancia y adolescencia en Namibia y en Senegal, lleva más de veinticinco años escribiendo sobre fronteras, exilios y desaparecidos. Y en esta crónica sobre las migraciones por mar, publicada por Errata Naturae y con traducción de Iballa López, se hace una pregunta: “¿Cuántos muertos invisibles habrá por cada muerto mencionado en la prensa?“. Es una pregunta que no puede responder, pero sobre la que sí puede profundizar. Elige hacerlo a través de los que ella llamará ”vigías", cinco personas que auxilian a los migrantes por mar o que, en el caso fatal de que naufraguen, ayudan a sus familias a encontrar sus cuerpos o, al menos, a saber qué les ocurrió.

Estos cinco vigías, Marie Dupont, Saliou, Hervé, María y Marie Cosnay (algunos son sus nombres reales, otros son ficticios), colaboran con organizaciones no gubernamentales y con organismos oficiales pero, como dice Marie Cosnay: “No somos una organización formalmente constituida. Sólo somos personas. Personas que coindicen en que la desaparición de seres humanos es algo grave”.

En Los vigías, están las rutas migratorias hacia Canarias y Baleares, además de algunos casos de personas migrantes que se han ahogado en el Bidasoa al intentar cruzar a nado la frontera con Francia. También aparece el trágico salto a la valla de Melilla en junio de 2022, que conviene recordar por si lo habíamos olvidado. “En las fronteras, estás enterrando a gente de la noche a la mañana, porque no aguantan más”, dice Saliou. La labor de Saliou desde Senegal, al igual que la de Marie Dupont desde Francia, es la más dura, porque asisten a las embarcaciones en tránsito. Les pueden llamar a cualquier hora del día o de la noche. Si hay un problema, avisan a los efectivos de Salvamento del país o países que corresponda, insisten (mucho) y comprueban si el rescate se produce. A través del teléfono, viven esos naufragios en directo: oyen los gritos de las personas en las embarcaciones, los llantos de los niños. A veces todo sale bien. Otras el rescate no llega, o llega demasiado tarde.

Hervé y María, española que vive en Francia, ayudan a localizar a personas desaparecidas. Hablan de lo difícil que es para las familias dejar de buscar, aceptar que su hijo, su marido, su esposa, ha muerto. Estas familias en ocasiones son estafadas por “depredadores” que les piden dinero por fotografías falsas de sus familiares fallecidos, o por enviarles ropa y pertenencias. Marie Cosnay hace listas de barcos naufragados y dice: “A menudo, en nuestras propias representaciones, imaginamos al extranjero solo, aislado, cuando nunca está solo. Está ahí con sus sueños, con su familia, esté o no presente”.

Las historias de estos cinco centinelas de las fronteras revelan las situaciones a las que se enfrentan los migrantes por mar. La eficacia narrativa de Tervonen radica en que los “vigías” cuentan esas historias con sus propias palabras, que se recogen de forma directa. La apuesta de la autora por la oralidad de estos testimonios hace que esas voces lleguen con claridad y resulten muy cercanas. Ojalá esto contribuyera a que alcanzaran a quien no quiere oír, pero eso ya es más difícil.

Los vigías. Cinco centinelas en las fronteras

Taina Tervonen
Traducción de Iballa López Hernández
Errata Naturae, 2026
168 páginas, 19,50 euros

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