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Milei llega al día de la elección argentina primero en las encuestas, pero en una competencia ajustada

Sergio Massa se perfila como su rival en una segunda vuelta que, salvo un vuelco de última semana en las encuestas, será un enfrentamiento entre la vieja izquierda y la nueva derecha

Jorge Galindo

A cierre de las últimas encuestas publicadas para la primera vuelta, el conjunto de las mismas continúa mostrando a Javier Milei en una posición de liderazgo con un 34,6%. Sergio Massa le sigue a solo cuatro puntos (30,4% de la intención de voto). Patricia Bullrich mantiene una presencia significativa, con el 26,1%. Esto deja a los tres líderes del favor popular en un margen de menos de nueve puntos, mientras que Schiaretti y Bregman, en cuarto y quinto lugar respectivamente, parecen no tener grandes posibilidades de sorpresa, ya que no alcanzan siquiera el 5%. Estas cifras provienen de un promedio de las encuestas publicadas entre el 14 de septiembre y el 14 de octubre, y han sido ajustadas eliminando a los indecisos para reflejar de manera más precisa las expectativas actuales.

El hecho de que Milei siga en los entornos del 35% y a poca distancia de sus rivales prácticamente asegura que habrá segunda vuelta. Ninguna de las encuestas realizadas en los últimos dos meses prevén una victoria en primera, de hecho, por ninguna de las dos vías que ofrece para ello la norma electoral argentina: ni el 45% ni un 40% con diez puntos de ventaja respecto al segundo. La última (y única) que sí lo preveía es del 18 de agosto, y esa misma casa tiene mediciones posteriores descartando el escenario.

Donde sí se ha abierto una cierta variación interesante es en quién llegará primero a la mesa. Sergio Massa ha logrado encabezar varios de los últimos sondeos publicados antes de la veda del 14 de octubre. La mayoría siguen poniendo a Milei al frente, pero es notable que Massa haya logrado colocarse aquí. Al mismo tiempo, también lo es que Patricia Bullrich haya desaparecido de las duplas previstas por la todas menos una de las casas encuestadoras en los últimos días.

Estos datos apuntan a un enfrentamiento entre la vieja izquierda y la nueva derecha a la segunda vuelta, abriendo un nuevo escenario de polarización para Argentina que ya se anticipó en las PASO y vendría a confirmarse, de producirse estos resultados, en las presidenciales.

Sin embargo, vale la pena ser cuidadosos a la hora de extraer conclusiones demasiado contundentes. La variación en las diferencias entre Bullrich y Massa es considerable de una casa a otra, y en pocos casos supera los 6 puntos. El promedio de esta diferencia es de apenas 4 puntos, perfectamente dentro del margen de error aceptable para encuestas bien calibradas.

Dicho de otro modo: pronosticar una carrera de este tipo, en la que la pregunta central es qué dos de tres candidatos igualados pasarán primero, es muy difícil para cualquier entidad demoscópica. Primero, porque márgenes de dos, tres y cuatro puntos son casi irrenunciables, difíciles de reducir incluso con inversiones notables en muestra y método.

Pero también porque la luz sobre la evolución de las preferencias de la ciudadanía se “apagó” el pasado día 15, cuando entró en vigor la veda para nuevos sondeos. En ese punto las preferencias agregadas de la ciudadanía argentina no estaban necesariamente fijadas. No al menos fuera de las grandes líneas que no resuelven la pregunta central de quién va a pasar a la segunda vuelta: sabíamos entonces, como hace dos o tres semanas, que serán dos de la tríada Milei-Massa-Bullrich. Pero mientras Milei parecía haber encontrado algo parecido a un techo al perder el momentum inicial que le dio su victoria en las PASO, Massa y Bullrich quizás estaban coordinando un voto en su haber que hasta ahora les faltaba por haber quedado desorientado o desencantado precisamente tras ese golpe.

Recordemos que basta un cambio en unos pocos puntos para que la foto de la rivalidad Milei-Massa cambie a, por ejemplo, Milei-Bullrich, lo que produciría un enfrentamiento entre viejas y nuevas derechas inédito en la Argentina de los últimos tiempos. ¿Cuántos votos deberían moverse, si asumimos que la foto del 14 era correcta y fiel reflejo de lo que en ese momento pensaban votar los argentinos, hasta el domingo? Asumiendo una participación total de alrededor de 26 millones (así fue en 2019), si Bullrich gana dos puntos y Massa pierde otros dos, eso sería un trasvase de 500.000 votos en cada uno desde o hacia la abstención, o en relación con cualquiera de los otros candidatos. Un movimiento de poco más de medio millón de votos de cada lado, un millón en total, modificaría por completo el futuro político inmediato de Argentina.

Metodología del promedio. Este promedio tiene en cuenta la última versión de cada sondeo publicada por casas de encuestas registradas en el CNE, publicado y realizado entre el 14 de septiembre y el 14 de octubre, tomando todos los que publican medios de comunicación y que se recogen en Wikipedia periódicamente. Algunas de estas encuestas eliminan a los indecisos de su base de cálculo de la intención de voto, otras no. Para hacerlas comparables y acercar al máximo el número a la imagen percibida por las encuestas, el promedio se realiza excluyendo a los indecisos de la base de cálculo. Así, si por ejemplo una encuesta le da 50% al candidato A, 40% al candidato B, y recoge un 10% de indecisos - los porcentajes de los candidatos A y B son recalculados con la base del total de votos decididos, que en este caso sería 50+40=90. El candidato A pasaría a tener 50/90=55,55%. El candidato B 40/50=44,44%. A continuación se listan todas las encuestas recogidas en su versión original.

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Sobre la firma

Jorge Galindo
Es analista colaborador en EL PAÍS, doctor en sociología por la Universidad de Ginebra con un doble master en Políticas Públicas por la Central European University y la Erasmus University de Rotterdam. Es coautor de los libros ‘El muro invisible’ (2017) y ‘La urna rota’ (2014), y forma parte de EsadeEcPol (Esade Center for Economic Policy).
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