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En colaboración conCAF

Los migrantes latinoamericanos crean su propia narrativa desde las redes sociales y alrededor del mundo

Los creadores de contenido usan las plataformas para compartir cómo es la experiencia de vivir lejos de sus países. Desde allí, también hacen críticas a los estereotipos y dan consejos para obtener permisos

Suyapa Orellana en Sabadell, Barcelona, el 26 de enero.Kike Rincón

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Desde su habitación, el mismo lugar en donde a través de un video confrontó la narrativa del programa de televisión español Espejo Público (Antena 3), en el que se la llamó “influencer de la pobreza”, Suyapa Orellana (29 años), originaria de Honduras, reflexiona sobre la publicación que la hizo viral y que marcó un antes y un después en su trabajo como creadora de contenido.

Llegó a España la Nochebuena de 2021 y, en mayo de 2025, abrió sus cuentas para crear contenido en redes sociales. Lo hizo para contar su historia y la realidad que enfrentan las personas migrantes en ese país. Sus únicas herramientas: su celular, un trípode con luz y su habitación, esa que también es su sala, su comedor y ahora su oficina. Un espacio que también comparte con su esposo y su hijo de 10 años.

Orellana (@suyapa97 en Instagrama) empezó en las redes con contenido que mostraba cómo hacía sus compras en el supermercado. Después, continuó con historias que daban a conocer cómo limpiaba y optimizaba el espacio en su habitación. Actualmente, con la frase “acompáñenme a un día de trabajo siendo una persona migrante en España”, presenta su rutina laboral de limpieza de viviendas y cuidado de adultos mayores, dos trabajos que le permiten obtener el salario mínimo, unos 1.184 euros mensuales.

Así es como suele empezar el recorrido que lleva a los usuarios a levantarse con ella, verla preparar su café, caminar hacia el tren, limpiar las viviendas y regresar a su casa, mientras, en el fondo, se escuchan sus reflexiones sobre la rutina, los comentarios que recibe y los productos y herramientas de limpieza que usa y que le recomiendan. Pero también, sobre el cansancio que siente, de sus sueños y su proceso de regularización migratoria. Es un diario que no es secreto, que recibe hasta 3.000 likes y más de 150 comentarios. En menos de un año como creadora de contenido, Orellana ha logrado 62.600 seguidores en Instagram y 17.100 en Tik Tok, cifras que obtuvo gracias a las dos horas que dedica al día para pensar y crear sus videos.

Sentada a la orilla de su cama, con su móvil colocado sobre una pequeña mesa que se desmonta y que también le sirve como comedor, recuerda el episodio que vivió en la entrevista con Espejo Público. Ella asegura que tergiversaron su mensaje, porque mientras la entrevistaban y hablaban sobre su contenido en redes sociales, el programa mostró imágenes de personas recibiendo ayuda de organizaciones de caridad para insinuar que ella vivía de esos apoyos: algo que no coincide con su historia. Según la creadora de contenido, Espejo Público no mostró sus videos, pese a que le habían prometido que lo harían. Aunque EL PAÍS buscó a Espejo Público para conocer su versión, no recibió ninguna respuesta.

Es por eso que, cada vez más, su contenido se enfoca en contar el largo proceso para obtener un permiso laboral en España, sobre cómo ese trámite no le permite alquilar un departamento y las causas que la llevaron a migrar a España.

“Muchas veces se habla de los inmigrantes con muchos prejuicios, desde una visión negativa. Dicen que los inmigrantes vienen aquí a aprovecharse, a vivir de ayudas, que no quieren trabajar… y realmente no venimos a aprovecharnos, venimos a trabajar, a esforzarnos. También a aportar y para cambiar nuestras vidas”, dice Orellana. Así resume por qué cuenta su historia desde su habitación y desde las cocinas y los baños que limpia en Sabadell, una pequeña ciudad al norte de Barcelona.

Un coro de voces migrantes

Así como Orellana, otras creadoras de contenido desarrollan sus propias narrativas de diferente manera. Un caso similar, también en España, es el de Ana María Pulido (@unallaneraeneuropa), una Tiktoker de origen colombiano con 12.200 seguidores, que publica videos bajo el título Diarios de una Migrante. En estas cápsulas, relata los retos emocionales que ha atravesado en su proceso migratorio y, al igual que la hondureña, muestra las complicaciones para obtener una renta de departamento. Pulido centra más su contenido en mensajes motivacionales, mientras de fondo corre videos de escenas de su emprendimiento de venta de comida colombiana.

Más al norte de Europa, en Alemania, Juan Correa, un creador de contenido de origen colombiano, con más de 250.000 seguidores en Facebook e Instagram, realiza videos en los que utiliza el humor. Por medio de actuaciones, grabaciones de su cotidianidad y un toque de comedia, publica videos sobre los choques culturales de migrar a otro país tan diferente al suyo, su proceso de aprender otro idioma y criar a su hija. Pero también hace publicaciones más serias, en las que se pronuncia de una manera crítica sobre representaciones sociales que se tienen de las personas colombianas en Europa.

En Latinoamérica, Costa Rica, un país que desde 2018 se convirtió en el destino para nicaragüenses y cubanos, Anarelys Abascal, creadora de contenido cubana con 342.000 seguidores en Instagram y 173.000 en Tik Tok, le pide a los usuarios de estas redes sociales que la acompañen a tener un día como persona migrante. Abascal comparte videos de cómo construye su nuevo hogar en la ciudad de San José, la capital costarricense, cómo cocina sus alimentos, y el parecido que tiene la comida de Costa Rica con la de Cuba. También utiliza una gran parte de su plataforma para leer los mensajes de apoyo que le envían las personas desde diferentes partes del mundo.

Contenido con interacción

Un estudio del Mixed Migration Center titulado Comunidades en línea: ¿Cómo usan las redes sociales las personas en tránsito hacia Norte América?, explica que los mensajes de migrantes que incluyen relatos de experiencias, palabras o frases de ánimo son los que tienen mayor interacción en las redes sociales. Así lo concluyen tras realizar un análisis en ocho grupos de Facebook dedicados a compartir información sobre procesos migratorios.

Los hallazgos de la investigación indican que la mayor interacción que reciben los contenidos de las personas migrantes corresponde a solo un 4 % de lo que comparten y crean en sus redes sociales y que, además, se encuentra vinculado a relatar sus experiencias, principalmente lo relacionado a la ruta migratoria. Un 5 % corresponde a compartir mensajes motivacionales, de solidaridad y apoyo. Otro estudio titulado Tik Tok: una aproximación al relato digital de la diáspora venezolana y realizado por investigadores de la Universidad Pontifica Católica de Chile, también encontró que, entre los principales usos que esta población le da a las redes sociales, está el del contenido para mantener su cultura e identidad, así como para la construcción de comunidad y redes de apoyo.

Esto último se visibiliza en las recientes publicaciones de Ana María y Suyapa en España, quienes la semana pasada, después de la aprobación histórica para la regularización de alrededor de medio millón de personas migrantes en España, dedicaron espacios en sus redes para hacer videos informativos y ofrecer asesoría. Esta vez no era un paso a paso de su día, era un paso a paso hacia un camino que no solo les permitirá conseguir un permiso de trabajo, sino también “su propio piso”.

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