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Una serie para toda la humanidad

En la ucronía de Apple TV hay huelgas, tensiones políticas y rencillas familiares, crimen y espionaje. Nació con una premisa poderosa: ¿qué habría pasado si los rusos hubiesen llegado a la Luna primero? Y se ha convertido en una serie majestuosa

Mireille Enos en 'Para toda la humanidad'.Apple TV

Me interesan los márgenes de la historia. También la historia, claro. Colón llegando a Guanahani, pero más aún lo que pensarían el 3 de agosto de 1492 los parroquianos del Puerto de Palos que lo vieron partir sin imaginar el alcance de lo que iba a suceder. O la vida ordinaria en la Alemania alejada de los centros de poder a principios de los años treinta. Lo que cuenta Un pueblo en el Tercer Reich de ...

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Me interesan los márgenes de la historia. También la historia, claro. Colón llegando a Guanahani, pero más aún lo que pensarían el 3 de agosto de 1492 los parroquianos del Puerto de Palos que lo vieron partir sin imaginar el alcance de lo que iba a suceder. O la vida ordinaria en la Alemania alejada de los centros de poder a principios de los años treinta. Lo que cuenta Un pueblo en el Tercer Reich de Julia Boyd. Cómo prever la magnitud de la barbarie que les iba a marcar durante décadas. Tampoco podían sospechar que noventa años después cenaríamos viendo Los secretos sexuales de Hitler —¿qué le pasa a La 2 con el nazismo?—. También la suspicacia de los habitantes del Creciente Fértil cuando algún mesopotámico avispado colocó en vertical un torno de alfarero a ver si así le costaba menos mover el carro y ¡zas!: la rueda. Menuda ocurrencia, barruntarían los lugareños mientras abrevaban cerveza, porque sí, la cerveza es anterior a la rueda. Prioridades.

Fabricar alcohol clandestinamente es una de las preocupaciones de los trabajadores de Happy Valley, la colonia establecida en Marte por estadounidenses, rusos y norcoreanos en Para toda la humanidad porque en el planeta rojo también hay estraperlo. La cotidianidad durante eventos que definen eras es una de las columnas vertebrales de la serie de Ronald D. Moore, responsable de la imprescindible Battlestar Galactica (si no aparece entre las primeras de cualquier ranking de mejores series, no sigo leyendo. Y estoy segura de que alguien ha susurrado “So say we all” al leer esto).

Para toda la humanidad es una exquisitez a la que le cuesta colarse entre las más vistas de Apple TV. Incomprensible. Más comprensible es que la vida en Marte no diste mucho de la terrena. Hay huelgas y deslocalización, tensiones políticas y rencillas familiares. Nació con una premisa poderosa: ¿qué habría pasado si los rusos hubiesen llegado a la Luna primero?, y se ha convertido en una obra majestuosa con personajes perfectos. Todavía lloro a Molly Cobb, pero sigo disfrutando a Margo, una soberbia Wrenn Schmidt a la que los premios ignoran. A toda la serie. En su quinta temporada juntan de nuevo a Mireille Enos y Joel Kinnaman, los Holden y Linden de The Killing. Enos es nuevamente una investigadora tenaz porque en esta tanda hay un crimen. ¿Podemos pedirle más? Está manido, pero les digo que es la mejor serie que no están viendo. Créanme y no se queden al margen de esta historia.

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