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Baños de hielo para deshinchar el rostro, ¿de verdad funciona el truco de Kylie Jenner?

Este truco casero vuelve a ponerse en boga impulsado por celebridades, redes sociales y artilugios cada vez más sofisticados. Expertos dermatólogos analizan el fenómeno

Connect Images (Getty Images/Connect Images)

Antes de que TikTok se llenara de tutoriales con chicas metiendo su cabeza en recipientes de agua con hielo y de que Kylie Jenner repitiera el gesto para preparar su maquillaje en los Globos de Oro, el frío, como atajo barato y efectivo hacia la ‘buena cara’, ya formaba parte de la rutina de belleza de millones de mujeres. Mucho antes de que el ritual se hiciera viral y del auge de rodillos de hielo, piedras frías o criomascarillas, Joan Crawford, una de las grandes divas del Hollywood dorado de los años treinta, sumergía su rostro en agua helada como un paso más de su rutina diaria. Cada mañana, tras limpiar su piel, salpicaba el rostro (¡hasta 25 veces!) con agua y cubitos convencida de que el choque térmico despertaba su tez, reducía la hinchazón y le ayudaba a mantener un aspecto firme y descansado. En Mommie Dearest (1981), la película que reconstruye la figura de Crawford, quedan retratados algunos de los rituales poco convencionales que la actriz utilizaba para mantener su apariencia deslumbrante ante la cámara que incluyen, además del uso del frío, limpiarse los ojos con ácido bórico, utilizar mayonesa como mascarilla capilar o aplicar una capa espesa de crema hidratante sobre el rostro antes del maquillaje.

Setenta años separan a Joan Crawford de Kylie Jenner, pero el mensaje es el mismo: cuando necesitamos resultados rápidos, el frío el mejor aliado. ¿De verdad sirve de algo? “Lo hemos visto también en famosas como Irina Shayk y en influencers como Isabela Ladera, pero el hielo no es skincare, es un estímulo físico agresivo que no trata la piel, solo la engaña durante unos minutos. Ese efecto ‘buena cara’ previo a un evento se debe a la constricción de los vasos sanguíneos, pero también supone un estrés innecesario. La piel necesita activos que refuercen su estructura, su hidratación y su capacidad de defensa, no choques térmicos extremos. Cuando se abusa de este tipo de trucos virales, especialmente justo antes de maquillarse, se puede provocar deshidratación, sensibilidad e incluso que el maquillaje se asiente peor”, dice Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.

Xenia García, experta en belleza y directora del centro Cinc Estética en Barcelona apostilla “el uso del frío puede funcionar en momentos puntuales porque al instante la piel se ve más lisa, firme y con mejor tono, pero es completamente temporal. Según el tipo de piel, el efecto puede durar desde unos minutos hasta un par de horas. Después desaparece”.

El método del bol con hielo

Casi lo habíamos olvidado hasta que, horas antes de la gala de los Globos de Oro, Kylie Jenner publicó un vídeo en su cuenta de TikTok (con más de 59 millones de seguidores) titulado Las cosas que Ariel me hace hacer. En él muestra cómo sumerge su rostro, sin demasiado entusiasmo, en un recipiente con agua con hielo, mientras oímos a su maquilladora, Ariel Tejada, animarla desde fuera. Al terminar, Jenner confiesa entre risas “He sentido una congelación cerebral en toda la cara”. Entre los comentarios destacan, “Ariel tiene ideas muy locas”, “Necesito una Ariel en mi vida” y “Genial, ahora quiero ese cuenco”.

Pero no es un recipiente cualquiera. El objeto en cuestión se llama Face Tub, cuesta alrededor de 100 euros e incorpora un respirador y una pinza nasal ideados para prolongar la inmersión en agua con hielo. Disponible en Amazon, el fabricante atribuye a este gesto beneficios como la reducción de la inflamación, las bolsas y la hinchazón facial, además de un efecto estimulante sobre la energía y la claridad mental. También asegura que favorece la absorción de los productos de cuidado de la piel, aporta luminosidad y ayuda a que el maquillaje dure más tiempo. Según la marca, combinado con técnicas de respiración profunda, puede contribuir a regular el estrés y mejorar la concentración en pocos minutos.

Qué hace el frío en la piel

En redes sociales vemos la inmersión facial en agua con hielo como algo divertido, rápido y mágico, pero más allá del impacto visual, los dermatólogos aclaran los efectos reales de esta práctica en la piel. El Dr. Adrián Alegre, dermatólogo del GEDET y de la Clínica AB Derma habla claro: “El frío provoca una vasoconstricción inmediata de los vasos sanguíneos superficiales y una bajada brusca de la temperatura cutánea. Es una reacción fisiológica normal de defensa de la piel, pero no es un estímulo reparador. Está demostrado que el frío puede reducir de forma puntual la inflamación, el edema y el enrojecimiento. Sin embargo, sus efectos para mejorar la calidad de la piel o rejuvenecerla son limitados, transitorios y sobre todo visuales. La Dra. Alexia Niño, médico estético directora de la clínica con su nombre y divulgadora del laboratorio Croma puntualiza “la acción del frío es superficial y transitoria. La vasoconstricción reduce el enrojecimiento y la hinchazón, pero no actúa sobre las capas profundas de la piel ni estimula colágeno. Tampoco modifica estructuras ni procesos celulares a largo plazo. Su éxito viral se debe a que ofrece un “efecto wow” inmediato que impacta, pero eso no quiere decir que sea eficaz”.

Que la piel se vea más fresca y luminosa al instante tiene una explicación fisiológica. “El frío provoca una vasoconstricción que ayuda a reducir de forma puntual la hinchazón y el enrojecimiento. Después, cuando la piel recupera su temperatura normal, el flujo sanguíneo vuelve a activarse y aparece ese rubor saludable que asociamos con una piel radiante. De ahí que los tratamientos con agua helada funcionen a corto plazo”, aclara Xenia García. Pero no todo son ventajas. “Las temperaturas gélidas pueden dañar la barrera cutánea, provocar irritación, fragilidad capilar, empeoramiento de rojeces e incluso pequeñas quemaduras por frío. El peligro de estas modas es que se hacen virales y luego en consulta vemos el aumento de la sensibilidad cutánea, rojeces persistentes y brotes de rosácea relacionados con el uso continuado de hielo”, dice el dermatólogo Adrián Alegre. La Dra. Alexia Niño coincide “desde la ética médica, no promovemos prácticas extremas ni virales sin base científica. El frío mal aplicado o en exceso puede provocar irritación, vasoconstricción excesiva y quemaduras. Sumergir el rostro en hielo más de unos pocos segundos es contraproducente. No existe evidencia que respalde beneficios prolongados ni seguridad en ese tipo de gestos”.

Cuándo tiene sentido y cuándo hay que evitarlo

Los especialistas consultados coinciden en que un enfriamiento suave de la piel puede ayudar a reducir la inflamación y la hinchazón. Pero el hielo no enfría de forma progresiva, sino que provoca un choque térmico brusco, motivo por el que muchos recomiendan alternativas más controladas.

“El frío funciona bien como remedio rápido antes de un evento, tras una mala noche o cuando nos levantamos con el rostro inflamado o bolsas en los ojos. Pero antes de sumergir el rostro en agua helada es preferible usar herramientas frías, como rodillos de jade, porque el impacto es menos fuerte y está mucho más controlado. Hay que tener claro que el hielo no sustituye a ningún tratamiento cosmético antiedad, y repetirlo a diario puede volver la piel más sensible y reactiva”, señala Xènia García. En general, ¿es beneficioso para alguien? “En personas con piel sana, un uso muy puntual y breve no suele ser perjudicial. En general, ayuda a mejorar inflamaciones leves o edemas transitorios”, dice el dr. Alegre.

Hay perfiles en los que directamente no está recomendado. “Pieles con rosácea, cuperosis, capilares frágiles o con la barrera alterada deberían evitarlo, incluso aunque la exposición sea breve”, aclara la Dra. Alexia Niño. ¿Y en pieles grasas? “Es un error pensar que el frío es bueno para la piel grasa. El hielo produce una deshidratación superficial y una vasoconstricción momentánea que da sensación de piel más seca y poros más cerrados, pero ese efecto es solo temporal. Cuando la piel detecta esa sequedad y ese estrés térmico, responde activando un mecanismo de defensa: produce más sebo para compensar, así que las pieles grasas y las acneicas pueden sufrir un efecto rebote con más brillo y más imperfecciones a medio plazo”, incide Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.

¿Es también un buen aliado para reducir el estrés? “Puede resultar relajante a nivel sensorial, ya que el frío activa receptores nerviosos que generan una sensación inmediata de alivio y ‘reset’”. Sin embargo, ese efecto es transitorio y no equivale a un beneficio real para la piel. En muchas pieles, el estrés fisiológico que provoca el frío intenso supera con creces esa breve sensación de bienestar”, concluye Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.