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Más transparencia en los centros de datos

La UE no puede ocultar a los ciudadanos el impacto sobre el territorio de las grandes infraestructuras de la industria digital"

Vista aéea del centro de datos de Amazon Web Services (AWS) en El Burgo de Ebro, Aragón. Albert Garcia

Los centros de datos se han convertido en una infraestructura fundamental de la economía del siglo XXI al dar soporte al uso creciente del almacenamiento en la nube, el comercio electrónico, las redes sociales, los servicios de streaming y, muy especialmente, la inteligencia artificial. Su funcionamiento requiere de enormes cantidades de electricidad, agua y materias primas, que exigen que su desarrollo vaya acompañado de planes de eficiencia ambiental. La Unión Europea prevé triplicar la capacidad de sus centros de datos en un plazo de cinco a siete años para abrirse paso en la carrera global por la IA. Ese proceso no se está haciendo con la transparencia exigible a cualquier gran inversión en democracia.

Una investigación internacional de Investigate Europe en la que han participado EL PAÍS revela que la Comisión Europea, a instancias de los gigantes del sector (Microsoft, Amazon, Google o Meta), ha decidido ocultar al público la documentación relacionada con el consumo y el rendimiento de cada centro de datos, alegando intereses comerciales. La cláusula incluida en el reglamento de 2024 que desarrolla la Directiva de Eficiencia Energética establece que los centros con una demanda eléctrica superior a los 500 kilovatios deben reportar sus indicadores de consumo a una base de datos europea, pero el público no podrá acceder a esa información más que de forma agregada, sin que se sepa cuánto consume cada instalación.

Europa construye así un archivo secreto que oculta información decisiva e impide a las autoridades locales conocer el impacto que tienen en su comunidad y, por tanto, las condiciones que deben imponer para su instalación y desarrollo y auditar posteriormente su ejecución. La UE está obligada bajo la convención Aarhus a garantizar que la ciudadanía dispone de la necesaria información medioambiental. La importancia de esa información no es menor. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los centros de datos son responsables del 1,5% del consumo mundial de electricidad, unos 415 teravatios a la hora que equivalen al consumo de 138 millones de hogares en un año. Las previsiones apuntan que ese consumo se duplicará para 2030, a un ritmo muy superior al desarrollo de la red eléctrica. Solo en Europa se estima una inversión de 176.000 millones de euros en los próximos cinco años para promover estas instalaciones.

Bruselas está a tiempo de rectificar. La Comisión Europea tiene previsto publicar en este trimestre un paquete sobre eficiencia energética de los centros de datos que incluirá un sistema de calificación energética de los mismos. Es un paso necesario para planificar el desarrollo de las redes eléctricas, los precios de la energía, los objetivos climáticos y la propia soberanía energética. Pero mientras esa información no sea pública de forma detallada, centro por centro, asistiremos a un simulacro de transparencia.

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