Cuando la machosfera te arruina la juerga
Marbella y Magaluf se han convertido en la nueva meca de contenido de los ‘influencers’ misóginos
Estoy harta de vídeos virales de misóginos acosando a chicas de fiesta. Sabía que la reacción antifeminista había llegado con ganas de sangre, pero nunca imaginé que lo que más funcionaría en redes fuese ver a chavalas en la pista o en la puerta de una discoteca aguantando a ineptos apuntándolas con las linternas de su móvil. No es un material difícil de encontrar. Son clips de la machoesfera que acumulan millones de visionados y cada vez hay más. Las suelen acechar en manada, con un manfluencer liderando y tres o cuatro de sus minions móvil en mano grabando vídeos en directo que después serán troceados y esparcidos por toda plataforma posible.
No solo está pasando en Estados Unidos, donde hace unos días una chica a la que grabaron en una discoteca diciéndole que “las mujeres no deberían tener derechos” acabó abofeteando a Clavicular, un creador de contenido que adoran los medios estadounidenses. A este veinteañero le han dedicado reportajes desde The New York Times a la revista masculina GQ y se ha forrado por acosar a chavalas de noche, mostrar en directo cómo atropella a personas con su Cybertruck Tesla o bailar el Heil Hitler de Ye en un club de Miami junto a los hermanos Tate. Una podría pensar que ese es un comportamiento lógico en la tierra de Donald Trump, pero desde donde más se está visibilizando este tipo de acoso nocturno es desde los locales más turistificados de Puerto Banús, de Magaluf y, posiblemente, con imitadores de poca monta desde cualquier avenida playera de ocio nocturno en España, la nueva meca de negocio de la manosfera.
Basta con ponerse el reciente documental Louis Theroux: Dentro de la machosfera para entenderlo. La primera parada del documentalista no es Miami ni Las Vegas, sino Marbella. Allí se cita con Hstikktokky, un creador de contenido de la polémica red Kick que se pasea por la zona de discotecas buscando peleas en directo y acosando a chicas, tratándolas de guarras y de carne de OnlyFans, denigrándolas en su cara. No es el único misógino famoso instalado en la ciudad. Un reportaje reciente de InfoLibre explica cómo la Costa del Sol se ha convertido en un imán para la machosfera. Andrew y Tristan Tate, los líderes de esa comunidad juzgados por violación, trata de seres humanos y creación de una organización criminal, han organizado fiestas de la marca de tequila de Tristan en un nuevo club privado abierto por Luke Barnatt cerca de Puerto Banús. Este exluchador británico de artes marciales que forma parte del círculo de negocio de los Tate ha lanzado una serie de proyectos en Marbella, incluido un café, un estudio de podcast y una productora de cine.
Los misóginos no solo se enriquecen en la Costa del Sol. Hstikktokky también creó contenido viral en varios locales de Magaluf, el destino que la prensa sensacionalista británica ya señala como “el escenario de terror de la machosfera”. El pasado 9 de marzo fueron condenados a penas que suman un total de 73 años de cárcel ocho hombres franceses y suizos que han reconocido que violaron en grupo a una mujer de 18 años en una habitación de hotel de esa zona de Mallorca en verano de 2023. Una agresión que fue grabada por varios móviles y después fue difundida en sus redes. En total, grabaron 19 vídeos de la agredida.
La influencia de la machoesfera en el ocio nocturno ha llevado a deshumanizar a las mujeres hasta tal punto que el acoso sexual es visto como un vínculo que ofrece estatus a ellos y señales de cortejo a ellas. Desde hace años, cada 8 de marzo, miles de mujeres coreamos en las calles al unísono “sola, borracha, quiero volver a casa”. Es cansado repetirlo. Ahora hay que sumarle el asco de lidiar con los misóginos y sus linternas del iPhone arruinando nuestras fiestas.