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La necesidad de parar en una campaña política permanente

La continua batalla política por controlar la conversación y captar la atención confunde y desvía el foco de lo importante

Alberto Núñez Feijóo, durante una rueda de prensa en la sede del PP. En vídeo: El final de la tregua política. Foto: Pablo Monge | Vídeo: EPV

La política española vivió una aparente tregua hace dos semanas por el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba). Como era previsible, se esfumó en cuanto se acababa el luto oficial: “El control del relato ha sido la prioridad del ministro. Les importa más eso que la seguridad de los ciudadanos”, llegó a decir el vicesecretario del PP Juan Bravo solo tres días después del accidente. “Creo que hemos mantenido un silencio respetuoso, como procedía”, apuntó.

Desde ese momento, los populares han utilizado el accidente para tratar de desgastar al Gobierno central pidiendo dimisiones, acusándoles de falta de transparencia o de mentir por sus declaraciones en las primeras horas tras el suceso. El presidente del PP fue incluso más allá y mezcló el accidente con la regularización masiva de inmigrantes del Ejecutivo. “Hasta 46 muertos. Cientos de heridos. Ninguna dimisión. Y la primera respuesta de Sánchez es una regularización masiva para desviar la atención”, tuiteó Alberto Núñez Feijóo.

El PP, por cierto, apoyó en abril de 2024 iniciar la tramitación parlamentaria de una regularización masiva como la que ha aprobado el Gobierno. Ahora la critican porque estamos en periodo electoral y Vox les quita votos; para tratar de evitarlo, los populares asumen el discurso del partido ultra en asuntos como la inmigración. Estos cambios de posición, que suceden a un lado y al otro del espectro político —es importante recordar el “hacer de la necesidad virtud” de Pedro Sánchez al cambiar de parecer sobre la amnistía a los líderes del procés—, se dan porque atravesamos un momento frenético y no tenemos memoria.

Vamos corriendo a todas partes, la actualidad vuela y los hechos relevantes se olvidan, se hacen banales al cabo de unos días porque surge otro momento histórico en el que fijar nuestra atención. A esto se suma la batalla de la política por controlar la conversación y captar la atención de la ciudadanía en todo momento, que en ocasiones desvía el foco de lo importante y nos confunde. Así, y debido también al bombardeo de mensajes e imágenes a través de las redes, cada vez mayor por la cantidad de contenido creado con inteligencia artificial, se hace necesario parar, observar bien a nuestro alrededor, atender a los mensajes políticos, escrutarlos, pedir responsabilidades a nuestros representantes por lo que dicen, lo que hacen, lo que prometen y, sobre todo, hacer que trabajen para nosotros, pues es su deber.

En esta línea se presentó hace unos días un anuncio del partido Verde del Reino Unido, que hablaba de una sociedad en la que todo el mundo tiene prisa, en la que nadie puede permitirse un respiro. “¿Cuándo se convirtió todo en un lujo?”, se pregunta Zack Polanski, el líder de la formación. Más tarde describe lo que percibe en el Reino Unido, que es igual o parecido a lo que sucede en España: “Ciudades, pueblos, villas... gente trabajando a tiempo completo y que ni aun así llega a fin de mes, proyecciones de viviendas en las que nunca viviremos... y nosotros, quienes tenemos un empleo, somos afortunados, pero otros no tienen esa suerte”.

El vídeo fue muy aplaudido en todo el mundo. “Magnífico, conmovedor e inspirador. Por favor, míralo y comparte”, escribió un profesor de la Universidad de Bristol; “Brutal el spot del Partido Verde Británico”, celebró el español Julián Macías, que añadió que el mensaje “podría valer para cualquier país, en todos estamos invadidos de propaganda mediática y digital para culpar de todo a los de abajo, mientras los de arriba siguen enriqueciéndose jodiendo a la gente y al planeta”.

El anuncio invitaba a parar, a reclamar buenos líderes que pongan a las personas por delante de los beneficios, que sepan que las casas son para vivir y no para especular... y justo se publicó cuando la tregua política española por el accidente en Adamuz llegaba a su fin. Ojalá a nuestros políticos les haya dado tiempo a verlo y tomen nota.

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