Pobrecita Huelva
Las lectoras y los lectores escriben de la falta de inversiones en Huelva, a favor del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, la pérdida de educación en los debates en el Congreso y la desaparición de la generación nacida en los años treinta del siglo XX
Los onubenses que hoy sufrimos por el dolor de nuestros amigos y conocidos estamos acostumbrados a viajar en ese Alvia, a sufrir sus retrasos, sus paradas en la vía, sus asientos anticuados y sus vibraciones constantes. Estamos habituados a conducir por una autopista plagada de baches imposibles de sortear. Aquí no llegan las inversiones, ni siquiera, las básicas para garantizar el suministro del agua. De vez en cuando, los políticos bajan a esta humilde provincia de la periferia y nos prometen la llegada del AVE, la estación de Calatrava, la presa de Alcolea, el tercer carril, etc. Ellos vienen, sonríen, prometen y se marchan. Y en silencio, los ciudadanos de Huelva esperamos que, en algún momento, nos gobiernen gestores que, más allá de sus intereses, atiendan de una vez nuestras necesidades básicas, aquellas de las que depende nuestra propia supervivencia. Aunque no protestemos ni amenacemos, aunque tenernos contentos no les mantenga en el poder. Mientras eso llega, seguimos habitando esta pobrecita Huelva.
Carmen García Ruiz. Huelva
A favor del pacto con Mercosur
La contestación ante el acuerdo Mercosur recuerda a las protestas de los agricultores franceses en 1985 con la entrada de España y Portugal en el mercado común. Qué injustas nos parecían. Ahora nosotros somos como los franceses en 1985 sin que haya tampoco una respuesta unitaria de todo el sector porque al menos el vino, el aceite, el porcino y la agroindustria se pueden ver muy beneficiados por el acuerdo. Ampliar el mercado supone un claro beneficio para el consumidor, que somos todos, incluido los agricultores que protagonizan la protesta, y más en tiempos de tanto riesgo geopolítico como el actual. Merece la pena este acuerdo por elevado que sea el coste de aplicar salvaguardas o las ayudas compensatorias que sean necesarias.
Miguel Ángel Cuevas Cosío. Sancibrián (Cantabria)
La educación en el Congreso
El otro día, en el colegio, un profesor nos recomendó ver un debate en el Congreso del siglo XX y compararlo con uno actual. La diferencia fue evidente y bastante preocupante. Se ve claramente cómo se ha perdido la formalidad y el respeto. Antes había turnos, argumentos y cierto orden; ahora predominan los gritos, las interrupciones y los ataques personales entre políticos. Quienes deberían dar ejemplo se faltan al respeto sin que pase nada. Así es normal que cueste tomarse la política en serio y que cada vez resulte más difícil decidir a quién votar.
Guillermo Cottet Casanovas. Barcelona
El futuro que espera a mi hija
El pasado domingo murió mi última abuela. La última nacida en los años 30, la última que vivió una guerra. Los de los 30 le han dejado a mi hija un siglo nuevo, brillante y lleno de oportunidades. Yo, impotente, lo veo temblar. Tiene tres años, y solo puedo explicarle que el señor naranja es malo, que los que vienen en barcos son buenos y les tenemos que ayudar, y que Pablo se casa con Edu porque todos somos libres de amar. Si alguien puede vencer es ella. Quizá no lo veré, pero la puedo enseñar.
María Moreno Rodríguez. Madrid