Francia busca reconciliarse con Argelia tras haber reconocido la soberanía marroquí sobre el Sáhara
El ministro del Interior francés visita Argel para reactivar la cooperación de seguridad al más alto nivel y solicitar la liberación de un periodista de su país encarcelado
Las relaciones de Argelia con Francia, su metrópoli colonial entre 1830-1962, alcanzaron uno de sus puntos más bajos tras el reconocimiento implícito por París, en 2024, de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. A la retirada de embajadores se sumó el encarcelamiento del ...
Las relaciones de Argelia con Francia, su metrópoli colonial entre 1830-1962, alcanzaron uno de sus puntos más bajos tras el reconocimiento implícito por París, en 2024, de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. A la retirada de embajadores se sumó el encarcelamiento del escritor franco-argelino Boualem Sansal y de un periodista galo, así como la expulsión y arresto cruzados de agentes consulares, en una espiral de tensión bilateral durante los últimos meses. En busca de una vía de reconciliación, el ministro del Interior francés, Laurent Núñez, ha visitado entre el lunes y el martes Argel en un gesto de deshielo centrado en reactivar, según anunció, la cooperación en materia de seguridad “al más alto nivel”.
El ministro Núñez, miembro de una familia originaria de España y establecida en Argel bajo la colonización francesa hasta la independencia, intenta poner fin con esta visita a la escalada de enfrentamientos entre Francia y Argelia bajo el mandato de su predecesor en el cargo, Bruno Retailleau. Acompañado de la cúpula de su departamento, el titular de Interior anticipó que iba a abordar antes del inicio del mes de Ramadán, esta misma semana, cuestiones relativas a la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, la inmigración y la repatriación de los argelinos expulsados de territorio francés, paralizada a causa de la crisis diplomática.
Este primer signo de acercamiento entre las antiguas colonia y metrópoli se ha visto rubricado por la audiencia concedida a Núñez en la tarde de este martes por el presidente de Argelia, Abdelmayid Tebún. Francia espera un gesto de clemencia del mandatario hacia el periodista deportivo francés Christophe Gleizes, condenado en Argelia a siete años de cárcel por “apología del terrorismo”. Gleizes, de 36 años, fue detenido el pasado mes de mayo en la región bereber de la Cabilia (este de Argel) mientras preparaba un reportaje sobre el club de fútbol de la ciudad de Tizi Uzu, cuyo presidente está encuadrado en el Movimiento para la Autodeterminación de la Cabilia, considerado como terrorista por el Gobierno argelino. Su familia ha solicitado el perdón presidencial.
El pasado noviembre, el escritor Boualem Sansal, de 81 años y enfermo de cáncer, fue indultado por Tebún después de haber pasado un año entre rejas. Conocido por sus opiniones críticas contra el islamismo político y la corrupción en el país magrebí, obtuvo la nacionalidad francesa en 2024 tras haber sido reconocido con el Premio Goncourt y otros galardones literarios. Fue detenido y condenado en Argel a cinco años de prisión por la publicación de una entrevista concedida a un medio francés de tendencia ultraderechista en la que afirmó que Francia cedió territorio marroquí a Argelia durante la era colonial, lo que fue considerado por el Gobierno de Tebún como una afrenta a la soberanía nacional
La tensión se disparó el año pasado a causa del secuestro en la región de París del youtuber argelino Amir DZ, un activista crítico con el Ejecutivo de Argel. Un agente consular argelino fue detenido en relación con el caso, lo que desencadenó expulsiones recíprocas de miembros de los servicios consulares y el cierre de casi todos los canales de comunicación bilaterales, además del estancamiento de los contactos económicos.
Argelia, por su parte, reclama la extradición de medio centenar de sus ciudadanos que huyeron a Francia al verse perseguidos por la justicia. Es el caso del exministro Abdeslam Buchuareb, encausado en varios procesos por corrupción. La mediación de la exministra francesa y excandidata presidencial Ségolène Royal, que viajó a Argel el mes pasado parece haber sido clave para el desbloqueo diplomático. Royal, presidenta de la Asociación Francia-Argelia, fue recibida por el presidente Tebún en un primer gesto de acercamiento.
Pasado colonial
El pasado de Francia en Argelia sigue pesando en las relaciones bilaterales. El Parlamento argelino aprobó en diciembre una ley que declara “crimen de Estado” la colonización francesa. El país magrebí reclama a la potencia europea “excusas formales” y “compensaciones” por las matanzas y torturas, la discriminación racial de la población autóctona, el saqueo de recursos y la contaminación causada por pruebas atómicas. Argelia planteó la norma como “un acto de soberanía” y “un mensaje claro, tanto al exterior como al interior, de que la memoria histórica nacional no se puede borrar ni negociar”, en palabras del presidente de la Asamblea Nacional Popular (Cámara baja del Parlamento), Brahim Bughali.
El país magrebí reclama “la compensación plena y equitativa por todos los daños materiales y morales causados por la colonización francesa”, entre ellos la descontaminación de los campos de tiro donde Francia efectuó sus primeras pruebas nucleares. Entre 1960 y 1966 (hasta cuatro años después de la independencia), Francia hizo estallar 17 bombas atómicas en el Sáhara argelino, que dejaron un rastro de radiación perdurable que afectó a unos 40.000 civiles, en su mayoría nómadas.
La conquista francesa de la entonces provincia otomana de Argelia se llevó a cabo a partir de 1830 en medio de matanzas, revueltas armadas, y deportaciones de la población local. Estuvo seguida por la llegada masiva de colonos, que ocuparon las zonas más productivas de su territorio. Entre 1954 y 1962 el Ejército francés libró una sangrienta guerra colonial contra fuerzas nacionalistas en las que se registraron entre 500.000 y 1,5 millones muertos argelinos.