El ‘apagón’ parcial de Musk de su red Starlink en Ucrania sacude de lleno al ejército ruso
La conexión a internet por satélites es clave para ambos bandos, desde el uso de drones a la coordinación de las tropas en tiempo real
Después de casi cuatro años de invasión a gran escala, el empresario estadounidense Elon Musk ha “cegado” al ejército ruso en su ofensiva sobre Ucrania. La red de internet por satélite Starlink ha sido desactivada selectivamente sobre el país invadido, y con ello todo tipo de dispositivos y tele...
Después de casi cuatro años de invasión a gran escala, el empresario estadounidense Elon Musk ha “cegado” al ejército ruso en su ofensiva sobre Ucrania. La red de internet por satélite Starlink ha sido desactivada selectivamente sobre el país invadido, y con ello todo tipo de dispositivos y telecomunicaciones que emplean las Fuerzas Armadas del Kremlin, incluido el arma que ha revolucionado el frente: los drones. “Eres un pedazo de mierda fascista, Musk”, ha resumido el sentir general ruso el canal de Telegram militar Dva Maiora, con 1,2 millones de suscriptores.
El Ministerio de Defensa ucranio anunció el 1 de febrero que la cobertura de internet por satélite del empresario estadounidense llegaría próximamente a su fin para los rusos. Para ello, Kiev anunció la elaboración de una lista de terminales, las ucranias, que serían excluidas del gran apagón. Las rusas, adquiridas en terceros países para eludir las sanciones, se han quedado sin conexión.
“Ucrania y Starlink están logrando resultados tangibles contra los drones rusos. Próximo paso: solo las terminales autorizadas operarán en Ucrania. Registro sencillo. Verificación rápida. Terminales no verificadas: desconectadas“, afirman las Fuerzas Armadas ucranias a través de su cuenta en X, antes de darle las gracias a las compañías del empresario, Starlink y SpaceX, “por su cooperación y apoyo proactivo a Ucrania”.
Musk confirmó haber cortado el apoyo a las fuerzas del Kremlin cuando la invasión rusa de Ucrania está a punto de cumplir su cuarto año. “Parece que las medidas que hemos tomado para detener el uso no autorizado de Starlink por parte de Rusia han funcionado”, manifestó el empresario más rico del planeta en su cuenta de X el pasado 1 de febrero.
Este apagón, reclamado por Kiev durante años, llega en mitad de las negociaciones a tres bandas de Abu Dabi entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. De momento no se ha anunciado ningún acuerdo, aunque el Gobierno de Volodímir Zelenski asegura que se han producido algunos avances en la definición “de métodos para aplicar un alto el fuego”.
La red de internet por satélite de Musk es clave para ambos bandos. No solo porque dota de autonomía a los drones para no ser interferidos por el enemigo, sino también porque permite la coordinación en tiempo real entre el frente y los centros de mando.
Entre otras medidas adoptadas por Starlink figura el bloqueo de la red si la velocidad del dispositivo supera los 90 kilómetros por hora durante dos minutos. De este modo, la precisión de los drones Shahed rusos ha sido mermada al alcanzar territorio ucranio. El Kremlin había llegado a emplear estos aparatos para bombardear trenes de pasajeros en movimiento.
Las alternativas son volver a emplear telecomunicaciones por radio, más fáciles de interferir por el rival, y el uso de cables de fibra óptica en los drones, limitados por su alcance. Según un estudio del Centro de Investigación de Cables de Fibra Óptica de la Universidad de Correos y Telecomunicaciones de Pekín, las fuerzas ucranias (5%) y rusas (10%) acapararon en 2025 un 15% de este mercado en todo el mundo.
El nuevo titular del Ministerio de Defensa ucranio, Mijailo Fedorov, ha elogiado esta semana la medida tomada por Musk al asegurar que está dando “resultados reales” en el frente.
Uno de los corresponsales de guerra rusos más conocidos, Alexánder Kots, remarcaba la dependencia rusa de la tecnología de Musk. “Este es nuestro talón de Aquiles’, me dijo hace tiempo un comandante al hablarme de Starlink”, admitía el bloguero militar ruso a su medio millón de lectores en Telegram.
“Los enlaces de Starlink han sido apagados por todo el frente, adiós a esas comunicaciones de fabricación estadounidense tan cacareadas”, ha reconocido el canal belicista Trinádtsati a sus más de 200.000 seguidores. “Starlink está desplegado por todo el frente”, advertía por su parte el bloguero militar ruso Vladímir Romanov a sus 140.000 suscriptores.
“Todo esto es muy malo teniendo en cuenta la importancia de las comunicaciones en el frente”, ha escrito por su parte el bloguero de guerra Roman Alejin. La desconexión selectiva de este servicio satelital ha afectado también a algunas unidades ucranias. “En general, los Starlink funcionan, pero hay interrupciones en los terminales de algunos usuarios”, reconocía el miércoles la cuenta militar ucrania Ofitser en Telegram, donde tiene 217.000 lectores.
Starlink es una de las pocas compañías del mundo capaz de ofrecer internet por satélite. La empresa dispone de una red de más de 7.500 aparatos en órbita y la Comisión Federal de Telecomunicaciones estadounidense le ha dado su aprobación en enero para elevar su número a 15.000.
Sin alternativa
Moscú no tiene un sistema similar a Starlink. Como comparación, la alternativa rusa, liderada por la firma Bureau 1440, preveía en 2015 contar con 640 minisatélites en el espacio hacia 2030, aunque años más tarde rebajó sus previsiones a menos de 300. Sin embargo, el proyecto está en el alambre debido a las sanciones. En 2023 logró comenzar las pruebas con seis satélites y las últimas informaciones apuntan a que el programa apenas ha logrado avanzar a pesar de haberse invertido miles de millones.
“Starlink es un arma estadounidense. Esto significa que Rusia necesita una estrategia de comunicaciones ahora mismo (de hecho, ayer)”, ha enfatizado Alejin. Su canal recalca que las comunicaciones por satélite “no son solo una tecnología más de esta guerra, sino una ventaja militar”. “No confíen en que llegaremos a un acuerdo con Musk”, ha agregado al reclamar una alternativa que, reconoce, tardará mucho tiempo en llegar a Rusia.