Las llegadas de migrantes irregulares a Europa caen al nivel más bajo desde 2021
La ruta canaria registra un desplome del 63% por el descenso de las salidas desde Marruecos, Mauritania y Senegal
Cruzar la frontera para entrar en Europa sigue siendo hoy más atractivo que cualquier utopía: multiplica hasta por 12 los ingresos de quienes lo consiguen, según los cálculos que hace ya años realizó el politólogo David Miller. Aunque lo consiguen —o lo intentan— cada vez menos: las llegadas de migrantes irregulares a las fronteras de la Unión Europea cayeron el año pasado un 26%. Entraron en el territorio comunitario 178.000 personas, según las cifras del último informe de Frontex, la agencia europea de fronteras, conocido este jueves.
Se trata del nivel más bajo desde 2021. Son la mitad de entradas que en 2023. A pesar de las soflamas de los políticos populistas, las cifras muestran que no hay nada parecido a una crisis migratoria en Europa. Pero dato no mata relato: la ultraderecha sube en las encuestas con ese discurso al entorno del 25% de los votos en todo el continente.
“La situación sigue siendo incierta”, apunta Frontex. “Los riesgos no han desaparecido”, ha señalado el director ejecutivo de la agencia, el holandés Hans Lejtens, a pesar de que hay caídas generalizadas en todas las rutas salvo en el Mediterráneo occidental, hacia las costas españolas desde Argelia, con un repunte del 14%. La ruta canaria registra el mayor desplome, del 63%, por el fuerte descenso de las salidas de cayucos desde las costas de Marruecos, Mauritania y Senegal. Cruzar el Mediterráneo entraña un riesgo enorme. La Organización Internacional de Migraciones (OIM) estima que el año pasado murieron 1.878 personas en el mar: muere una persona por cada 100 que llegan, si esas dos estadísticas son fiables.
2026 será un año muy destacado en esta agenda. El Pacto europeo de Migración y Asilo, con un enfoque volcado en la seguridad, entrará en vigor plenamente en junio. A pesar de que Frontex espera que la tendencia a la baja se mantenga este año, subraya que la presión migratoria puede cambiar rápidamente de una ruta a otra por conflictos en el vecindario, inestabilidad geopolítica —el signo de estos tiempos— y las redes de tráfico ilícito de personas. En 2025, a pesar de las caídas, esos cambios súbitos se vieron, por ejemplo, en las llegadas a Creta desde Libia, que se triplicaron desde el año anterior.
Estos son los principales datos del informe:
España, nubes y claros (pero más claros). Las dos rutas que afectan a España experimentaron tendencias opuestas. Por la del Mediterráneo occidental llegaron algo más de 19.000 personas, básicamente por un repunte de las salidas desde Argelia, lo que supone una subida del 14% (principalmente argelinos, somalíes y marroquíes). Se trata de la única ruta que registra subidas en toda Europa. En cambio, la ruta canaria, que ha dado enormes quebraderos de cabeza en los últimos tiempos, experimentó la mayor caída, del 63%, con algo más de 17.000 entradas (básicamente, eritreos, somalíes y afganos).
España tiene acuerdos con los países cercanos de África, singularmente Marruecos, Mauritania y Senegal, y ha mantenido por lo general una política migratoria marcadamente distinta de la de la UE (que es más restrictiva), al menos sobre el papel: no es así, sin embargo, en Ceuta y Melilla, ni lo fue en la gestión de la ruta canaria cuando hubo un repunte de las entradas.
Mediterráneo central y oriental: la entrada a Italia. La ruta del Mediterráneo central era y es la más activa, fundamentalmente desde Libia a Italia, a pesar de la retórica encendida de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que aseguraba que reduciría al mínimo la llegada de migrantes. Las cifras están en línea con las de 2024, con una caída de apenas el 1%. En el Mediterráneo oriental la bajada es más notable, del 27%, aunque ahí está uno de los focos de presión, desde las costas de Libia a la isla de Creta.
Balcanes, Este y Canal de la Mancha. Fuerte descenso de la llegada de migrantes a los Balcanes, de más del 40%, por los acuerdos firmados por la UE, por ejemplo en Bosnia Herzegovina, cifras similares a los del vecindario Este, por donde siguen llegando muchos ucranios. La circulación en el Canal de La Mancha sigue siendo muy intensa, con unas 65.000 llegadas (similares a las cifras de la ruta del Mediterráneo central), una caída de apenas el 3%. Sumando las entradas desde todas las rutas, las tres nacionalidades más numerosas son bangladesíes, egipcios y afganos.