Otros incendios como el de la tragedia en los Alpes suizos que provocaron las bengalas y la pirotecnia: de Tailandia a Argentina
El fuego en un local en la estación de esquí de Crans-Montana se suma a una larga lista de siniestros en discotecas y centros nocturnos que han enlutado a varios países
La tragedia en la estación de esquí de Crans-Montana ha conmocionado a Suiza. Al menos 40 personas murieron y 119 resultaron heridas, la mayoría con quemaduras graves, tras el incendio que arrasó el bar Le Constellation durante las celebraciones de Año Nuevo, de acuerdo con los últimos datos que han dado este viernes las autoridades del país alpino. Las investigaciones apuntan a que una bengala causó el fuego tras encender el techo del local. Esa es la principal hipótesis de la Fiscalía local, después de que se dieran a conocer imágenes de los momentos que precedieron al siniestro. El incidente recuerda a otros incendios en los que las bengalas y la pirotecnia han estado en el centro de las tragedias.
La tragedia de República Cromañón
Un incendio en la discoteca República Cromañón en Buenos Aires causó 194 muertos y más de 1.400 heridos el 30 de diciembre de 2004, en un incidente que se recuerda en Argentina como la masacre de Cromañón. El fuego fue causado por una bengala arrojada durante un concierto de la banda de rock Los Callejeros. Según varios testigos, las llamas comenzaron pasadas las once de la noche, como consecuencia de las chispas expedidas por la bengala y otros elementos de pirotecnia. Antes de comenzar a tocar, los miembros del grupo musical habían pedido que no se encendieran bengalas para proteger la seguridad de quienes habían acudido al recital.
“Era la primera canción del grupo, pero de pronto una bengala incendió una tela en el techo y comenzó el incendio. La gente gritaba y corría de forma enloquecida. Nadie entendía nada”, relató Felipe, un joven que entonces tenía 24 años. Otros asistentes criticaron los fallos en la organización del concierto y aseguraron que “las puertas de emergencia estaban bloqueadas”. “Viví un infierno”, afirmó otro de los testigos.
El incendio del Club Santika de Bangkok
Una fiesta de fin de año acabó en tragedia en el Club Santika, una discoteca en Bangkok, la capital de Tailandia, el 1 de enero de 2009. El club nocturno de tres plantas ardió en llamas pasada la medianoche, lo que provocó el pánico entre los cientos de clientes que estaban en ese momento en el local. Las autoridades nunca emitieron un dictamen oficial sobre las causas del incendio, pero los testimonios de quienes estuvieron presenten apuntan a un accidente con los fuegos artificiales empleados durante las celebraciones o con bengalas encendidas dentro del local. El siniestro se saldó con 67 muertos y más de un centenar heridos.
Entre las víctimas mortales hubo algunas extranjeros, en concreto de Australia, Holanda y Japón. Los heridos provenían de 13 países distintos. El local tenía solo tres salidas de emergencia: una para el público general, otro para los empleados y una más que estaba cerrada en el momento del siniestro, por lo que los clientes tuvieron que salir, prácticamente uno a uno, por la entrada principal de la discoteca, que no cumplía con las medidas de seguridad mínimas, según informaron los medios locales entonces.
Llamas en el bar Caballo Cojo de Rusia
Un incendio en el bar Caballo Cojo en la ciudad rusa de Perm, a 1.200 kilómetros de Moscú, causó 156 muertos y unos 160 lesionados en 2009. El origen del siniestro fueron los fuegos artificiales organizados en el interior del local para celebrar el octavo aniversario de su inauguración. El club había sido multado dos veces por no cumplir con la normativa contra incendios e iba a ser inspeccionado una vez más el 7 de diciembre, un día después de la tragedia.
“Señoras y señores, estamos ardiendo. Salgamos de la sala”, dijo prácticamente sin inmutarse un animador de la fiesta, según quedó captado en un vídeo de uno de los asistentes. Los dueños del local fueron detenidos. El Kremlin decretó un día de luto nacional y Dimitri Medvédev, entonces presidente, hizo un llamado para endurecer la legislación sobre las normas de seguridad en bares y discotecas.
La catástrofe de la discoteca Kiss en Brasil
Un incendio provocado por un artefacto de pirotecnia en la discoteca Kiss en la ciudad brasileña de Santa María provocó la muerte de 242 personas, la mayoría jóvenes, y otros 143 heridos en enero de 2013. El fuego se originó cuando uno de los integrantes de la banda Gurizada Fandangueira, que actuaba en el local, encendió una bengala cuyas chispas, al parecer, prendieron en la espuma que actuaba de aislante en el techo del local, de acuerdo con la agencia Efe.
Muchos testigos se quejaron de que el personal de seguridad de la discoteca no les permitió salir porque pensaban que se querían ir sin pagar del lugar. “Gran parte de los muertos estaban amontonados en la salida. La mayoría murió por asfixia. Lamentablemente, las personas se quedaron confinadas porque la salida principal estaba cerrada”, declaró el coronel Guido Pedroso de Melo, comandante del Cuerpo de Bomberos del Estado de Río Grande do Sul.
Fuego en el Club Colectiv de Bucarest
El incendio del Club Colectiv en octubre de 2015 es considerada una de las peores catástrofes y dejó una huella profunda en Rumania. Hubo más de 60 muertos y cerca de 150 de heridos en el local del centro de Bucarest. Se celebraba un concierto de la banda de heavy metal Goodbye to Gravity, que había adelantado que tenía preparado un espectáculo de pirotecnia. Los fuegos artificiales hicieron arder parte del techo tras prender la espuma de poliuretano colocada para aislar el sonido en la sala.
El Colectiv no tenía permiso para grandes aforos, tenía materiales inadecuados de construcción y aislamiento, y no contaba con las salidas de emergencia necesarias. La tragedia provocó protestas en el país europeo, en medio de la indignación de miles de ciudadanos por las sospechas de corrupción que planearon sobre la tragedia. Victor Ponta, entonces primer ministro, dimitió tras las movilizaciones.