La aviación israelí bombardea el sur de Siria para impedir el despliegue del ejército

Netanyahu exige la “plena desmilitarización” de la zona y asegura que sus tropas permanecerán “indefinidamente” en las partes que invadieron tras la caída de El Asad

Vehículo militar israelí en Maydal Shams, en los Altos del Golán, el pasado diciembre.ATEF SAFADI (EFE)

Tras permanecer en cinco posiciones en Líbano, en vulneración del alto el fuego, el ejército israelí se ha marcado un nuevo objetivo en otro país vecino: impedir la presencia en el sur de Siria del nuevo ejército surgido de la caída de Bashar El Asad. Lo puso en palabras en domingo el primer ministro, Benjamín Netanyahu,...

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Tras permanecer en cinco posiciones en Líbano, en vulneración del alto el fuego, el ejército israelí se ha marcado un nuevo objetivo en otro país vecino: impedir la presencia en el sur de Siria del nuevo ejército surgido de la caída de Bashar El Asad. Lo puso en palabras en domingo el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y la aviación militar lo ha convertido en hechos a última hora de este martes, con una oleada de bombardeos a 13 kilómetros al sur de la capital, Damasco, y en la provincia de Deraa, fronteriza con Jordania. Israel ya aprovechó el pasado diciembre la confusión tras el fin de la guerra en Siria para destruir, en la mayor operación aérea de su historia, la mayoría de capacidades estratégicas del ejército sirio e invadir -por primera vez en medio siglo- parte de la zona desmilitarizada. Ahora, Netanyahu asegura que permanecerán allí “indefinidamente” y exige la “plena desmilitarización” de todo el sur de Siria.

El ataque se ha producido horas después de la Conferencia de Diálogo Nacional Sirio, a la que Ahmed El Sharaa -el presidente interino y líder de la ofensiva relámpago que tumbó a El Asad y puso fin a 13 años de guerra civil- convocó a las distintas comunidades del país para formular recomendaciones que sirvan como guía hasta la redacción de una nueva Constitución. El comunicado final calificaba la incursión israelí de “flagrante violación de la soberanía estatal”, exigía la “retirada inmediata e incondicional” de las tropas, rechazaba las declaraciones de Netanyahu sobre su presencia indefinida y pedía la intervención de la comunidad internacional.

El Sharaa, más centrado en coser la nueva Siria y consciente del abrumador desequilibro de fuerzas con Israel, viene dejando pasar los bombardeos diarios sobre Siria y la nueva ocupación del territorio nacional, que se suma a la de los Altos del Golán, desde la Guerra de los Seis Días de 1967. “No queremos conflictos con ningún país, ni siquiera con Israel”, subrayó el mes pasado en una entrevista. Durante la guerra siria, Israel ya lanzaba ataques frecuentes, contra objetivos iraníes y sus aliados, sobre todo para frenar el tráfico de armas a Hezbolá en Líbano. Ahora que huyeron con la caída de El Asad, en cuyo bando combatían en la guerra, los sigue haciendo a diario, con el argumento de impedir que nadie pueda utilizar eventualmente las armas y el territorio para atacar Israel.

Este martes, el ejército israelí confirmó el ataque contra “centros de mando y múltiples sitios que contenían armas”. “La presencia de fuerzas y activos militares en la parte sur de Siria representa una amenaza para los ciudadanos de Israel”, señaló.

Se enmarca -precisó el ministro de Defensa, Israel Katz- en una “nueva política”, que consiste en abrir fuego ante “cualquier intento de las fuerzas del régimen sirio y de las organizaciones terroristas del país” de establecerse en la zona. “No permitiremos que el sur de Siria se convierta en el sur del Líbano”, añadió, equiparando el despliegue del ejército nacional (que no ha confrontado la invasión del territorio nacional y apenas tiene presencia en la zona) con el feudo de Hezbolá. Netanyahu señaló dos días antes que sus tropas permanecerán “durante tiempo indefinido” en la zona desmilitarizada, lo que vulnera el armisticio de 1974, tras la guerra del Yom Kipur, la última que han librado ambos países.

En diciembre, cuando penetraron por primera vez en la zona, el ejército israelí emitió un comunicado asegurando que estaban ayudando a repeler un ataque a los cascos azules que vigilan la zona. La misión de la ONU nunca confirmó que existiese. Al día siguiente, Netanyahu admitió la incursión. Solo en el comunicado en inglés la calificaba de “temporal”. Semanas más tarde, el ministro de Defensa aseguró que las tropas se quedarían al menos todo el invierno. Israel ha levantado allí al menos siete bases militares, según muestran las imágenes satélite.

Este domingo, en un discurso a cadetes de combate, Netanyahu precisó que permanecerán en el estratégico Monte Hermón y en la zona desmilitarizada “durante un periodo indefinido”, a fin de “contrarrestar cualquier amenaza”. Además, especificó las tres provincias sirias donde exige “plena desmilitarización”: Quneitra, Deraa y Suweida, justo las tres del sur, que dan al norte con la de Damasco.

Manifestación frente a la sede de la ONU en Damasco contra la incursión israelí en territorio sirio, este martes.MOHAMMED AL RIFAI (EFE)

En Suweida están concentrados los drusos, la minoría -junto con los kurdos- a la que Israel viene cortejando. “No toleraremos amenaza alguna contra la comunidad drusa en el sur de Siria”, dijo Netanyahu en su discurso. La frase generó protestas en Deraa, Suweida y Damasco contra los intentos de dividir al país y azuzar las tensiones entre comunidades en un momento tan delicado de transición. Ya antes de la caída de El Asad, el hoy ministro de Exteriores, Gideon Saar, abogaba por crear en Siria una “alianza de minorías”, como kurdos y drusos, contra Irán.

La televisión pública israelí dio cuenta este lunes de un programa piloto para ofrecer trabajo a los drusos de Siria como jornaleros en la agricultura y la construcción en los Altos del Golán. Lo ha diseñado un alto mando militar druso israelí, Ghassan Alian.

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