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Maratón de pensadores: la noche de la filosofía desborda Buenos Aires

Miles de personas se quedan en vela para escuchar y debatir con 50 filósofos argentinos y extranjeros

Una multitud dialoga por videoconferencia con Slavoj Zizek.
Una multitud dialoga por videoconferencia con Slavoj Zizek. Télam

Muchos videojuegos presentan un mundo posapocalíptico en el que el planeta ha colapsado y los supervivientes deben empezar de cero. Para el filósofo esloveno Slavoj Zizek, estos juegos satisfacen una fantasía generalizada en nuestras sociedades, "la oportunidad de cambiar la modernidad capitalista y erradicarla dejando el sueño de calmar su distracción o regresar al orden que tenemos hoy en día, del cual todos los problemas como traumas, disfunciones, corrupción, desaparecen". Ante la imposibilidad del lienzo en blanco que ofrecen esos mundos virtuales, Zizek hizo un llamamiento a unir fuerzas para buscar soluciones en común. Miles de residentes en Buenos Aires recogieron el guante. En una noche invernal atípica, con temperaturas que rondaban los 20 grados, unas 40.000 personas, según los organizadores, se entregaron con pasión a la noche de la filosofía celebrada en el Centro Cultural Kirchner (CCK), el más grande de América Latina.

La multitud hizo colas de más de dos horas para conseguir una entrada gratuita que les permitiera escuchar por videoconferencia la conferencia inaugural del pensador esloveno. Una vez dentro del CCK, los participantes rodearon a los filósofos invitados como si fueran estrellas de rock para hacerles preguntas hasta que se agotaba el tiempo y después sacarse selfies con ellos, escribieron sus dudas en el pensódromo y no fueron pocos quienes resistieron las siete horas de maratón filosófica. Se abordaron temas tan diversos como la posverdad, la inteligencia artificial, la entrega voluntaria de información privada en Internet, el derecho a votar de los inmigrantes, el antiperonismo y el antipopulismo, la destrucción ambiental de nuestro planeta y el deseo de revolución, pero siempre hubo un punto en común: era difícil encontrar sillas vacías en ninguna de las salas, incluso a la una de la madrugada, a pesar de que se celebraban varias actividades en simultáneo. Cuesta imaginar alguna otra ciudad latinoamericana en la que una iniciativa así tuviese un éxito similar.

"Creo que Buenos Aires es la ciudad más intelectual de América Latina. He estado en eventos similares en París y creo que también hay en Madrid, en Nueva York, pero en otras ciudades de Latinoamérica no sé, creo que no, esto es un lujo que tenemos que agradecer. La filosofía y la religión son lo que nos va a salvar del derrumbe del capitalismo, así que más que nunca tenemos que abrevar en estas fuentes", señala Graciela, una funcionaria que se declara lectora asidua de filosofía. "El secreto es que esto es gratuito y así puede venir quien quiera y eso se ve, hay un público muy heterogéneo, gente joven, de mi edad, de Buenos Aires, del conurbano...", agrega.

La diversidad predomina también en los filósofos argentinos seleccionados: es posible escuchar a Alejandro Rozitchner, asesor del presidente Mauricio Macri, pero también a la socióloga Maristella Svampa, gran crítica del modelo extractivista impulsado tanto por el macrismo como el kirchnerismo. El historiador Ezequiel Adamovsky se ha destacado por sus investigaciones sobre las identidades populares y la clase media argentina y la antropóloga Rita Segato por sus estudios sobre violencia machista. "Venimos de un país con mucha polarización, un pensamiento que provoca atraso, y ver tanta curiosidad, sed de conocimiento, que la gente se anima a enfrentarse a las certidumbres y ver el futuro de otro modo me genera mucho optimismo", declara a EL PAÍS el director del CCK, Gustavo Mozzi.

"En Argentina hay un acercamiento muy grande de las personas a la filosofía, mucho respeto, yo nunca había visto algo así. En La Paz, mi ciudad, los congresos de filosofía son muy académicos, dedicados a públicos muy exclusivos. Lo que me gusta de aquí es que la juventud está muy presente, hay personas que desean aprender y en el ágora puedes tener una relación informal con los filósofos", dice Estefan Terrazas, estudiante boliviano de filosofía. A su lado, Fernanda Arteaga, bailarina y estudiante de Comunicación, también boliviana, destaca la extraordinaria atención que prestan los argentinos a toda la cultura. Además de la Noche de la Filosofía, miles de personas participan también de otras convocatorias nocturnas celebradas en museos y librerías por iniciativa del Gobierno municipal. Julián Ricoy, docente en artes visuales, se muestra esperanzado al ver que, frente a las políticas de vaciamiento cultural de muchos gobiernos y la imposición de criterios economicistas, "en Buenos Aires hay una resistencia cultural muy fuerte".

Lazos entre Francia y Argentina

No es casual que la mayoría de filósofos invitados proceda de Francia: Eric Sadin, Barbara Cassin, Georges Didi-Huberman, Florent Guénard, Adele Van Reeth. "En Argentina la filosofía francesa siempre tuvo más eco que las anglosajonas, que se dedicaron más a las ciencias exactas, a la lógica. La francesa abordó mucho el deseo de revolución y temas que interesan a los argentinos. Además, no es una filosofía de especialistas", responde el argentino Tomás Abraham a una pregunta del público que lo rodea.

Sadin advierte del riesgo que corre la humanidad si no pone coto a la "mercantilización de la vida" que promueven los gigantes tecnológicos con la venta de nuestros datos a empresas que los usan para personalizar cada vez más las ofertas de productos. Advierte también de las consecuencias negativas de una sociedad con trabajadores siempre conectados y cómo Francia ha tenido que imponer por ley el derecho de los empleados a pasar al menos 11 horas al día desconectados, excusados de responder a wasaps y correos electrónicos de sus jefes en sus horas de descanso. El antropólogo argentino residente en México Néstor García Canclini invita a la audiencia a tomar conciencia de los datos que entregamos gratuitamente en Internet y saber que "así como las redes tienen capacidad de espiarnos, nosotros podemos usar las redes para detectar quién nos espía".

La revolución genética, el cambio climático y los sistemas de inteligencia artificial son algunos de los cambios que se avecinan, dice Slavoj Zizek. En este mundo en transformación, asegura que la filosofía es más necesaria que nunca: "Si seguimos como hasta ahora soy pesimista, hasta Hollywood sabe hacia donde vamos, como en Los juegos del hambre, a un mundo con una minoría privilegiada que vive aislada y goza de todos los privilegios y una mayoría que vive fuera, en la pobreza. Pero ante este peligro podemos inventar algo nuevo; tenemos que inventarlo, porque hoy la verdadera utopía es imaginar que lo que tenemos se puede mantener indefinidamente".

La posverdad agiganta 'la grieta'

Dario Sztajnszrajber.
Dario Sztajnszrajber. Télam

El filósofo y escritor argentino Darío Sztajnszrajber resume la posverdad en cuatro palabras: "engañarse a uno mismo". Considera que las redes sociales, los medios de comunicación y los partidos políticos multiplican la posverdad al interpretar los datos de la manera que les interesa. Es posible encerrarse en ese mundo seguro y sin cuestionamientos, un show de Truman personalizado para cada uno, o buscar formas para salir de él. La que está más a mano es retomar el diálogo, recuperar la democracia, afirma Sztajnszrajber, "escuchar al otro y aceptar que puede tener razón".